jueves, 31 de diciembre de 2015

Peligro, dependiente


La vida está llena de peligros, pero sin duda, uno de los más tóxicos es la dependencia. No creo que nadie decida ser dependiente a algo, simplemente acaba sucediendo. Dicen que se tarda veintiún días en adquirir un hábito, normal acostumbrarte y luego no querer renunciar a él.
El peligro de la dependencia reside en que cada vez quieres más. Algo empieza como un tonteo, ya sea probar una sustancia, probar una persona, una red social, pero acabas enganchándote.
Ser dependiente significa no poder vivir sin algo. La dependencia crea ansiedad, angustia, tu vida a veces se paraliza y necesitas de eso para continuar. El resto de cosas son absol
utamente absurdas. Tú quieres tu sustancia. El reto reside en aprender a vivir sin ello, en ver lo equivocado que estás y recapacitar antes de cometer alguna locura.
Hay que concienciarse y ver que nada es imprescindible. Que tu sustancia, incluso si es una persona y esta es buena, es innecesaria para sobrevivir. Si la tienes, sé feliz, si se va no te ahogues en su falta. Nuevos hábitos vendrán.
Desde luego que si dependes de una persona debes aprender a vivir sin ella, porque se puede ir o se puede dar cuenta de que dependes de ella y asustarse. A veces nos enorgullece ver como alguien nos echa de menos pero eso de “no puedo vivir sin ti”, “no sé qué sería de mí sin ti” son mitos infundados en una idea que nunca ha sucedido. Vive sin esa persona por un periodo largo y después dilo, si todavía crees que tienes razón.
Y si alguien depende de ti, no te aproveches, enséñale lo muy equivocado que está.

 La vida depende en no depender de nada que no sea uno mismo.

martes, 6 de octubre de 2015

Nunca llueve a gusto de todos


Hagas lo que hagas, siempre va a haber alguien a quien no le guste tu elección. Somos muchos, y ello conlleva diversidad de gustos. Esto, que es una virtud, puesto que si todos fuéramos iguales nada tendría sentido (no se puede vivir sin oposición, discrepar es un derecho fundamental), la vida sería vacía y sin sentido.
Yo creo que el error que cometemos es vivir condicionados por cómo el resto juzgará nuestros actos. Vivimos presionados y nos cohibimos. Algunos no se atreven a ser verdaderamente como son. De esta manera se va acumulando una cierta tensión interna que nos oprime y a veces llega un momento que no aguantamos más y acabamos dando un cambio radical o haciendo algo sorprendente y chocante para el resto, pero es que en realidad somos así. ¿Nunca habéis visto a alguien desinhibirse porque en este lugar no lo conoce nadie?
¿Cómo somos realmente? ¿Oprimidos, tímidos…? ¿Somos la persona que va todos los días en traje a la oficina y lo más interesante que hace es saludar a su vecino de oficina o somos la parte de esa persona que sale un sábado con sus verdaderos amigos y se emborracha de fiesta? Supongo que un compuesto de los dos.
Vivimos restringidos en nuestra ropa, en nuestro físico, en nuestra manera de ser… ¿No os parece alucinante que en algunos trabajos no te acepten porque lleves un dilatador en la oreja? ¿Qué tendrá que ver con tu talento? Ojalá no te lo quites nunca, renuncies a ese trabajo y luego puedas triunfar y que se den con un canto en los dientes.
Si te apetece ponerte un piercing, póntelo. Si te apetece escuchar reggaetón escúchalo, o heavy o salsa… Si te apetece teñirte el pelo hazlo aunque a tus amigos les parezca extravagante. La única manera de ser libre es vivir respecto a tus ideales. Acepta consejos pero no dejes que te condicionen, sino, nunca harás nada de lo que quieres.
La opinión ajena, a todos, aunque algunos lo nieguen, nos afecta. El problema está en que vivimos en un mundo con unos stándards de normalidad establecidos por una minoría pero que la mayoría no se atreve a cambiar. No hacemos lo que realmente queremos porque no queremos que nos guste sólo a nosotros, buscamos también la aceptación del resto.
A lo mejor la clave para ser realmente libre es simplemente dejarse llevar. Hacer las cosas, no sin pensar pero sin pensar si van a gustar o no. Y si cuando las haces ves que su repercusión es realmente mala, rebobina, o vuelve a cambiar, o vive con ello. Pero no te oprimas, la diversidad es lo que nos hace interesantes.
Todos queremos gustar, pero tú mejor que nadie sabes qué es lo que más  te gusta. Tampoco hay que olvidar que eres libre de elegir lo que quieres pero no debes entrometerte tú tampoco en las decisiones ajenas. Da tu opinión siempre desde el respeto, no hace falta que mientas, pero ten tacto y no seas tú el que reprima a tu compañero.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Perderse

“Estoy perdido”. ¿Nunca has dicho esto? Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida lo pensamos. Cambios, traumas, decisiones… todo esto nos marea y acaba por desorientarnos. A veces no sabemos cómo seguir, no sabemos cuál es la salida y acabamos actuando inconscientemente.
El problema viene cuando estamos tan perdidos que se nos va de las manos. Por mucho que no sepamos cómo enfrentar al presente, por mucho que lo que estamos viviendo sea nuevo, no podemos actuar sin pensar en la repercusión de tus actos. No podemos justificarnos diciendo “es que estoy perdido”. Hasta que encontremos el camino, ¿cuánto vamos a autodestruirnos? ¿A cuántas personas nos vamos a llevar por delante?
Nadie tiene porqué soportar nuestra desorientación. No podemos caer en usar esta situación como excusa de un comportamiento reprobable ¿estás perdido o has perdido el juicio? No nos engañemos. Por mucho que el presente nos venga grande no podemos renunciar a la cordura. Nadie tiene porqué sufrir porque nosotros estemos experimentando nuevas sensaciones y se nos esté yendo de las manos.

Ya lo dijo Macaco: acción - reacción - repercusión. Lo que hagas no va a pesar menos porque estés confundido. Piérdete buscando el camino pero que sea para encontrar uno mejor, porque si no, igual que te pierdes a ti mismo, otras personas pierden la esperanza en ti.

martes, 15 de septiembre de 2015

Ve


La realidad golpea. Vemos lo que ocurre, como el mundo fluye, como nos hace fluir, como no manejamos el movimiento de los demás. En alguna ocasión nos hace divisar lo que no estamos preparados para contemplar, pero hay que hacerlo. Hay que verlo por mucho que duela porque taparse los ojos es el camino fácil, el camino al engaño, incluso a la idealización. Debemos tener los ojos bien abiertos y ser objetivos. La realidad quema y deja cicatriz. Y es esa cicatriz la que, cuando cure, nos servirá de mapa que marcará el camino.
Lo pienso y cambio de opinión. Es más sano desconectar, olvidar, ignorar… pero no nos encamina hacia delante. Creo que hay que aguantar, herirse con el presente, odiar, llenarse de asco… y así avanzar. Porque es la frustración la que nos alimenta, a base de ver lo que no quieres ver ves un futuro limpio. Donde sabes qué quieres y a quién no.  Llegará un día que no necesites ver más de lo que ya has visto, puede que ya lo hayas visto todo, pero mientras tanto imprégnate de los sentimientos que te transmite.

Y mañana saldrá el sol, aunque tú hoy no lo sepas, y la herida será menos mortal de lo que lo fue ayer. Esa mañana puede ser dentro de una semana, dentro de un año, y para llegar a ella tienes que tener los ojos muy bien abiertos, y estar preparado para ver lo que anhelas pero, sobre todo, lo que no deseas.

Entrada de referencia: http://imaginacionextasiada.blogspot.com.es/2015/08/se-vive-mejor-en-la-ignorancia.html

jueves, 10 de septiembre de 2015

La entrada del cambio


Llevo alrededor de once meses planteándome esta entrada y a día de hoy todavía no sé enfrentarla. Quizás por respeto, por no querer polémica, también decía que no tenía tiempo o que no llegaba la inspiración suficiente para un tema tan grande. He llegado a la conclusión de que el problema es que no entiendo el cambio. Y no hay más.
Hay muchos cambios y aquí vamos a hablar del cambio psicológico. El de dentro. El que se refleja al exterior con nuestra actitud. En mis últimos años me he declarado fiel observadora de la sociedad, eso me ha llevado a examinar muchos comportamientos y quedar asombrada con algunos de ellos. He visto personas transformarse, cambiar, tener comportamientos contradictorios e incluso personas que cambian más de una vez en un año. Brutal.
 Digo que no entiendo el cambio porque si una persona es como es no entiendo cómo llega a convertirse en algo que contradice sus principios. Es esta transformación la que me descoloca. ¿Qué te hace cambiar de ideales? Algo muy fuerte ha de haber pasado en tu vida, si no, no lo asimilo (y aun así tampoco).
Decir “no voy a cambiar nunca” es como decir “forever”, nulo. Todo el mundo cambia. No hay nada malo en cambiar determinados aspectos de ti. Puedes interesarte en cosas que antes no te llamaban la atención, puedes acabar aborreciendo algo que te gustaba… pero lo que no puedes es cambiar  tus principios. Los principios son la esencia de una persona. Los caracteres que nos hacen únicos.
Por eso yo digo que me gusta una persona, pero si cambia, ya no te puedo asegurar que la vaya a seguir apreciando, pues igual ha perdido esos caracteres que yo admiraba. Y esto es duro. Es duro ver como alguien que admiras pierde su don, se corrompe y es ahora vacío como el resto. Es duro ver cómo alguien pierde su brillo para pasarse al bando de lo común. O ver cómo desarrolla facetas nuevas, desconocidas hasta ahora, que consideramos detestables.
Algo que más odio del cambio es que la gente cambia a peor. Y esto es así. Si cambia a mejor, yo lo llamo maduración, y es parte de la evolución de una persona. Pero el cambio es diferente. La maduración llega con los daños que sufre una persona. Al cambio no sé cómo llega. Quizás necesito sufrirlo para saberlo. Ya escribiré si esto sucede, aunque lo peor de todo es que igual es demasiado tarde y me pasa como al resto. Que no me doy cuenta de que he cambiado.
No puedo entender que una persona no reconozca que ha cambiado sus principios. Esto me hace replantearme que no eran nada sólidos. Que era débil, inestable. Que está perdido, y perderse no es una justificación, ya hablaremos de ello más adelante.
Sigo diciendo que no sé de dónde viene el cambio pero sí espero que sea involuntario. Que no os deforméis por voluntad propia, porque eso sí ya sería lamentable.
No puedo prometer que no voy a cambiar, sólo espero no hacerlo. Heráclito dijo algo así: con el paso del tiempo, lo único que no cambia es que todo cambia.
Así que por favor, las experiencias traumáticas, los giros que dé vuestra vida, siempre van a ser una constante. No caigáis en su delirio. Luchad por vuestros principios, luchad por vosotros mismos y estaréis luchando por quienes os aprecian.

La esencia es esencial.



viernes, 4 de septiembre de 2015

We are born to be replaced

¿No os habéis fijado que siempre que alguien rompe con su pareja alguien le dice: “te mereces algo mejor” o “un clavo saca otro clavo”? Hemos nacido para ser sustituidos.
Tan triste como cierto. Somos personas dependientes, no de otras personas (ahí el error) sino de lo que estas nos aportan. Cuando una ya no puede ofrecernos algo vamos corriendo a buscarlo en otra, y así sucesivamente.
Creemos no poder vivir sin una persona, pero tarde o temprano esa persona desaparece y ¿qué hacemos? Recurrir a otras para saciar ese vacío interior que sentimos. Algunos lo hacen al día siguiente, otros pasan una temporada solos, doliendo en silencio, pero finalmente, y a lo mejor involuntariamente, también se apoyan en otros.
No digo que esté mal, pero es triste. Es triste que lo que piensas que sólo una persona puede aportarte en realidad te lo puede aportar otra. Buscamos no sentirnos solos, la soledad nos da miedo, a veces encontramos sustitutos más perjudiciales pero nos sentimos a salvo. A salvo del tormento de la ausencia.
No es que sea malo sustituir a alguien, es inevitable, pero es triste. Luego algo te pasará con el sustituto y encontrarás al sustituto del sustituto. ¿No estaremos en realidad huyendo del dolor? ¿No hay acaso que sentirse mal de vez en cuando para aprender?

No digo que te evadas del mundo, que no confíes en nadie, simplemente valora. Valora a la persona que se quedó tantas horas dándote conversación porque tú estabas mal, porque habías discutido con tu novio. Valora a aquel que queda contigo cualquier día a cualquier hora, para no hacer nada en concreto. Valora a esa persona que siempre que le mandas un mensaje contesta al momento. Valora todo eso porque igual mañana pierdes a esa persona y empiezas a correr hacia otra porque no puedes sostenerte tú solo. Luego ya aprenderás que no es tan difícil hacer equilibrio. Y quizás algún día aprenderás a ayudar a otros a sostenerse.

viernes, 28 de agosto de 2015

¿Se vive mejor en la ignorancia?

Seguro que alguna vez habéis oído la frase “ojos que no ven, corazón que no siente”. La verdad es que tiene mucho de cierto. Si uno tiene pareja y es feliz con ella, su pareja puede estar poniéndole los cuernos pero si no lo sabe no sufre. Esos días antes de saber las notas, cuando un examen te ha salido regular, tienes esa esperanza de que has aprobado, por lo menos hasta que recibas el examen.
Ahora bien, ¿es verdad eso de que “a veces es mejor vivir en la ignorancia”? No sé qué pensar. Por un lado bien es cierto que muchos exs o amigos se enfadan, se borran de sus redes sociales y se evitan en persona. ¿Lo hacen porque están enfadados o porque no quieren ver a la otra persona? Mientras no veas lo que el otro hace te quedará la duda pero no sufrirás viéndolo. Por otro lado, si decides ver de manera continua lo que gente que no te conviene más hace te estás envenenando día a día. Doler te va a doler, pero por lo menos eres consciente de la realidad.
No sé muy bien qué postura es la correcta. Si afrontar los hechos o vivir en una burbuja de incógnita que te protege pero no te deja ver la realidad. Creo que si vives en la ignorancia te estás autoengañando, pero es mucho más cómodo. De la otra manera vas a ver cosas que seguro no te gustan y en realidad no hay mayor fruto que la concienciación.
Tal vez la clave sea ver lo necesario, sin llegar a obsesionarse, hasta que de un modo u otro, a base de tiempo y daño te desengañes de esa fuente de decepción. Pero realmente creo que es necesario enterarse al menos de algo, no vaya a ser que lo idealicemos. Estamos aquí para sorprendernos y aprender.

Aprende de lo que creías conocer que no conoces tan bien.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Siempre y Nunca

Las dos palabras más crueles que encuentro en el diccionario son dos de los adverbios más antagonistas y a la vez más parecidos que existen, siempre y nunca.
Me parecen dos palabras crueles, es más prohibiría su uso porque cuando las utilizamos nos pasamos de valientes. ¿Cómo estar tan seguro de algo? Siempre y nunca son irrevocables. Creo que nunca le debes de prometer ninguno de los dos a nadie pero en especial, nunca prometas un siempre, porque una de las cosas más dolorosas del mundo es ver cómo algo que te han prometido que va a durar eternamente se esfuma. Lo peor es que a veces nos lo creemos y nos duele aún más cuando el mal ocurre. ¿Has sido engañado o la otra persona realmente quería cumplirlo? Pienso que no es una palabra que se deba de ir proclamando a los cuatro vientos, así no nos sentiremos tan traicionados.
Más dolorosa, si cabe, me parece nunca. No el nunca que se proclama, el de “nunca más comeré acelgas”, sino el nunca que se piensa, el que sabes o crees que es una realidad. Pensar en algo que no vas a volver a hacer o vivir jamás me resulta terrorífico, pero seguro que se te viene a la cabeza algo que sabes que ya no tiene ninguna posibilidad de suceder. ¿Cómo te haces a la idea de que tienes que renunciar a algo? Supongo que con mucha meditación y un proceso de sufrimiento.
Hay gente que siempre deja la puerta abierta, que nunca dice nunca a nada. Gente que cree en las segundas, terceras, décimas oportunidades. No los tacharía de ilusos, pues aceptar la negación es un proceso complicado.

Por eso no me gustan estas palabras, me dan hasta miedo, pero en realidad son iguales en su fórmula. Las dos son radicales y conllevan grandes responsabilidades. Manéjalas con cuidado.
Conclusión: no prometáis nada.

viernes, 7 de agosto de 2015

Nunca te conformes

 Cuando empiezas una relación tiene que ser porque te gusta esa persona más allá de interiormente, te tiene que atraer mínimamente para poder besarla, sino nada tiene sentido. El problema es cuando la sociedad se entera de una nueva relación y empieza a especular. Son dos personas y se empieza a barajar cuál es más guapo que cuál. Si pegan, si no pegan si están descompensados. Surge un conflicto cuando te dicen que te mereces algo mejor, que aspiras a más, puedes llegar a creértelo. Terrible error.

Y es que amigos, nadie es más que nadie. LA BELLEZA ES RELATIVA. Lo pongo en mayúsculas para ver si empezáis a entenderlo. El chico que a ti te parece un morenazo impresionante quizás a mí no me diga nada, la chica que a ti te parece una enclenque igual a mí me parece guapísima. Además yo creo que no siempre somos guapos ni siempre feos, que tenemos momentos más agraciados y momentos menos agraciados.
Si te dice alguien, o te sugiere, que te has conformado, por tu salud, aléjate de esa persona, porque no es nadie para opinar. ¿Acaso no podéis centraros en vuestros conflictos internos que tenéis que opinar sobre ajenos? A veces pedimos opinión sobre nuestras parejas y esto es un gran error. Nada debe importarte lo que piensa otra persona, por mucho que la valores, sobre tu pareja porque si tú la quieres il resto è rumore bianco. Si quieres no tienes dudas. No te interesa la opinión de nadie.
La frase de “We accept the love we think we deserve”, nunca llegaré a entenderla, pues yo aspiro muy alto. Igual demasiado, pero es que hay que ser ambicioso y nunca conformarse. Si te conformas, sinceramente, me parece que estás desesperado. Hay siete billones de personas en el mundo, busca una interesante, la mediocridad es una lacra. Pero eso sí, el mediocre eres tú si te conformas.
Si tu pareja te hace sentir inferior déjala. Sin reparos, sin mirar atrás. Te está absorbiendo la autoestima gratuitamente y al final creerás que es más que tú cuando lo único que es, es un arrogante.

Esto va dedicado a todos aquellos guapos que creéis tener un derecho a poder comentar sobre el resto. A lo mejor a mí no me parecéis tan guapos.


jueves, 30 de julio de 2015

Por qué el primer amor no suele durar para siempre

¿Quién no ha oído alguna vez eso de que “el primer amor nunca dura para siempre”? Nos empeñamos en desmontarlo pero la verdad es que es difícil. Hoy vamos a hablar de por qué es fácil que se cumpla este dicho.
Lo primero de todo es que es muy difícil mantener algo para siempre, porque para siempre es mucho tiempo y muchas cosas pueden pasar en ese tiempo.
Segundo el primer amor suele ser a una edad temprana, por ser el primero, y esto nos hace agobiarnos en cuanto al hecho de pasar toda la vida con la misma persona, no probar otras. También al ser en una edad temprana es una época de mucho cambio en nuestras vidas, cambio que supondrá la llegada de unas cosas y la marcha de otras.
Tercero, no siempre quieres lo mismo. Nuestros intereses cambian y aquello que nos gustaba hace dos años puede dejar de gustarnos ahora.
Cuarto y para mí más importante, somos inexpertos. Primera vez, primera ocasión que pruebas, no tienes práctica, no sabes cómo manejar según qué circunstancias.
Nos vamos a centrar en esto último. Y es que es así, la inexperiencia es lo más proclive a matarnos. Con otras parejas ya tienes más conocimientos, has lidiado situaciones que pueden ser parecidas, no partes de cero. La primera vez que haces algo es mucho más fácil que lo hagas mal, que te equivoques, que no sepas manejar alguna situación, estás aprendiendo. Aprende, equivócate, mejora. Pero no te castigues demasiado por haber fallado en algo que no viene con instrucciones. Just try your best.

Aun así no os rindáis, seguid intentando desmantelar esta teoría y venid aquí a contármelo.  Y que viva el amor, primero o cuarto. 

martes, 28 de julio de 2015

Perdona a quien lo merezca

Perdonar es complicado, requiere comprensión y madurez. Cuesta perdonar cuando estamos dolidos, decepcionados, cuando nos han fallado. Pero si no perdonáramos nos acabaríamos quedando solos.
A todos nos han lastimado, a veces perdonamos por tiempo, a veces porque se esfuerzan en arreglarlo, otras porque no era para tanto… pero no te sientes a esperar a que te pidan perdón porque no todos lo harán. Nunca esperes que vengan a pedirte perdón, pedir perdón está sobrevalorado. Me acuerdo en el colegio cuando un compañero me pegaba en educación física y le obligaban a pedirme perdón. No lo sentía para nada, volvería a pegarme pero al profesor le valía con apaciguar el terreno por un momento. El perdón no se pide, el perdón se gana. Si ves que esa persona realmente quiere volver a tu vida lo hará, porque realmente le importas y serás tú el que decidirá si volver a abrirle la puerta o no perdonar lo sucedido. Y si no vuelve, podrás perdonarle en tu fuero interno, o podrás pensar que si no regresa es porque no era suficientemente merecedor de tu esfera vital.
Con el perdón hay que ser sensato. El perdón requiere su tiempo. Necesitamos tiempo y espacio para comprender por qué la otra persona nos ha fallado. Meditación de cómo se ha llegado a lo ocurrido. Cuando finalmente lo comprendes puedes dejarlo estar o intentar recuperar el vínculo afectivo. Nadie te dice que vaya a ser como antes, el dolor ya está hecho y aunque perdones todas las heridas dejan marca. No es que ahora debas de ser receloso, si perdonas, perdonas con todos los riesgos que ello conlleva pero “nunca es la misma persona aquella que sale que aquella que entra, cada experiencia te exculpe” y el dolor causado nadie va a poder quitártelo. Así que perdona cuando comprendas, quizás antes de eso pasas por una etapa en que odias a esa persona por lo que te ha hecho, quizás es necesario descargar esa energía para luego renacer sin rencores. Perdona cuando el afecto supere la decepción. Perdona sólo cuando creas que el vínculo que tenías con esa persona es más fuerte que la decepción que te ha causado. Perdona cuando veas un futuro y esa persona esté en él.

Con esto no quiero decir que todo se pueda perdonar, como el maltrato, pero que aquel que se arriesga y perdona a tiempo quizás se evita un futuro de autocomplacencia y orgullo en una vida vacía de dolor pero también de afecto. Tampoco creo que haya que precipitarse y perdonar al instante, hay que ser coherente y sopesar el mal recibido, si no se lo acabarás vomitando a la otra persona en cualquier momento y acabaréis peor de lo que estabais. 
Tómate tu tiempo para ver qué es lo que realmente quieres y te mereces.

domingo, 26 de julio de 2015

Peripecias del amor III

¿Otra? ¿Más? Al final os vais a cansar, o me vais a acabar dando la razón sobre lo tramboliko del amor. Esto es una teoría, nada fiable, pero como observadora que soy aquí os la expongo.
Yo creo que en una pareja siempre hay uno que quiere más que el otro. BUM TSS. Como ahora soy más escéptica radical que nunca creo ver este fenómeno más que antes. Creo esto porque es lo que determinadas parejas me inspiran. El hecho de que uno quiera más que el otro no tiene porqué ser malo, siempre y cuando la balanza no esté muy desequilibrada, incluso se puede dar un reverso, y que el que quería más luego quiere menos. ¿Cómo se llega al inverso? Pues por cambios (cómo no, eh), otra vez factores externos y cambios propios que nos hagan reorientar nuestras prioridades.
El caso es que mi escepticismo ahora me lleva a ver cosas que no sé si son así (porque claro, no puedes llegar a demostrar con certeza que uno quiere más que el otro) y siento pena por el que quiere más. Es como si viese que es el único que va a sufrir si algo malo pasa o va a sufrir más, pero no tiene porqué. Se supone que el otro también le quiere, sino no estaría con él ¿no?
El problema está cuando el más light (por así llamarlo) se da cuenta de que el otro le quiere más. ¿Cómo manejarlo? Puede ser abrumador. Yo creo que incluso puede crear un rechazo que lleve al desamor. Esperemos que no saque partido de ello porque si no será un ser despreciable. Y es que nos gusta ser queridos, pero ¡también hasta cierto punto! ¿No somos en realidad unos malditos inconformistas? Quiero que me quieras, pero no te pases. No sabemos lo que queremos ni nosotros mismos. Echémosle la culpa al amor una vez más, porque echárnosla a nosotros sería cruel ¿o qué? Al final, ¿nos controlamos a nosotros mismos o nos controla el amor? Yo ya no entiendo nada.


“Es demasiado pegajos@”, "vomita pasteles" "que tonto eres" pues déjalo ir si no es tu rollo, pero no lo cohíbas, hombre, cada uno siente a su manera, y lo bonito que es estar todo el día de cuddle…  ¡Os quejáis de vicio! raros, que sois unos raros. 

viernes, 17 de julio de 2015

Sácale partido a la soledad


La Real Academia Española define la soledad como carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Esa es la primera acepción. Y bien, es que es muy distinto estar solo por voluntad que estarlo cuando un factor externo te priva de alguien. Está muy bien estar solo por un tiempo pero creo que el ser humano necesita socializarse para dar sentido a su vida. Por otro lado, cuando una persona decide apartarse de nosotros porque hemos tenido un problema con ellos puede llegar a dolernos mucho ya que estábamos acostumbrados a su compañía. La soledad nos da miedo porque implica cambio, y algunos somos muy reticentes a este.
La tercera acepción que da la Real Academia Española es la siguiente: pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo. Soledad es pesar. La soledad duele pero es necesaria. Creo que todo el mundo necesita de ella para valorar al resto de la población, sino seríamos unos insensibles con nuestros prójimos. De la soledad se puede aprender, yo estoy tomando partido de ella.
Estoy en un período de cambio; tengo que encontrarme a mí misma. Pero no puedo decir que todo en mi soledad sea negativo, estoy haciendo cosas que antes no era capaz de hacer. He ido sola a un concierto en mi pueblo, e incluso he ido sola a la piscina. Esto a algunos les parecerá una chorrada pero yo sé de mucha gente que no tiene el valor de hacerlo.
A veces el estar solos nos fuerza a luchar por cosas que cuando “somos más felices” no damos nada. He pasado días en mi casa sin salir porque mis amigas no podían, pero como yo estaba bien me aburría en casa y no salía. Esto es diferente cuando no te sientes del todo bien. Cuando tu cabeza no para de dar vueltas luchas con los principios de tu yo interior y te fuerzas a hacer aquello que de normal te daría apuro. Sales a correr, vas solo un sitio público…
Y es que de la soledad también se aprende. A veces necesitamos estar solos para reencontrarnos con nosotros mismos, para recobrar el rumbo, para cambiar y abrirnos. Quién sabe si algún día de esos que salimos solos no vamos a conocer a alguien que merezca la pena, habrá que intentarlo, ¿no? Deja pie a la casualidad, o al destino, a lo que creas más.
Además puedes sacar partido de la soledad. Puedes leer aquello para lo que antes no tenías tiempo, puedes descubrir tu ciudad o pueblos vecinos, rutas curiosas de tu propio pueblo. Puedes escribir aquello para lo que encontrabas inspiración pero no tiempo. Explora, porque la soledad también te abandonará y volverás a estar ocupado.

Y si estás solo en este momento no te maldigas diciendo lo solo que estás porque eso no va a cambiar nada, como mucho te sentirás más miserable. Piensa qué puedes hacer para dejar de estarlo y lucha para llegar a ello “le digo adiós a la tristeza ¡gracias por la compañía pero debemos dejarlo, princesa!”.

Seguiremos en pie, ni sus armas, ni su pasta, ni su mensaje.
No, ni su voluntad de guerra fría en mi fuego de ideas,
ni sus parciales verdades, no a su sutil engranaje.
Mientras nos recordamos el porqué hay que luchar,
la vida es bella, habrá que encontrar el lugar,
es nuestra respuesta, levantamos la vista,
¡No hay pausa, solo coraje!

martes, 14 de julio de 2015

¿Se necesita ayuda exterior para salir del pozo?


Hoy me he hecho esta pregunta al ver dos caras de un problema. No tienen la misma intensidad, aunque no dejan de ser problemas, y cada uno es manejado de una forma diferente.
Supongo que cada uno tiene una manera de ser y en eso depende de cómo reaccione ante las adversidades pero, ¿realmente necesitamos a alguien que nos ayude o sólo nosotros mismos podemos salir del agujero? ¿Quién puede ayudarnos?
Soy una persona que no cuenta sus problemas más graves al resto, aunque en el que me encuentro sumergida era inevitable que se enterara mi entorno, y me ha sorprendido la reacción de algún familiar. Gente con la que no tenía apenas relación, familiares que veo una vez al año y de pasada, o que no veo en años están tratando de ayudarme. La verdad me parece curioso, no sé si es porque realmente se interesan por mí o porque hablan desde la voz de la experiencia, ellos son adultos y han pasado por esto, saben lo que es. El caso es que intentan ayudarme aunque yo no me dejo mucho. No porque no quiera, sino porque creo que el problema es mío y siempre he sido yo quien me ha rescatado.
Los amigos te tienen lástima pero no pueden llegar a empatizar, te sacan de casa un rato pero, ¿pueden realmente sacarte del agujero? Mucho deben intentarlo, muy bien deben conocerte, plena voluntad han de tener para intentarlo. Yo en mi caso no lo barajo porque mis amistades tienen sus vidas y otras prioridades. Me animan, sí, pero no pueden llegar a accionar el botón de “salir a flote”.
Por mucho que familiares y amigos intenten sacarme de casa voy a volver y el mal va a seguir estando ahí. No sé si lo que necesito es un tiempo de sufrimiento y resurgiré de las cenizas cuando no queden lágrimas, el caso es que creo que no debemos dejar que sean otros los que luchen por nosotros. Si alguien quiere salir del pozo saldrá cuando tenga que salir, con esfuerzo y sufrimiento, no cuando agentes externos lo quieran sacar, pues igual lo ahogan por el camino.
Toda ayuda es buena pero también es presión. A mí no me gusta que me fuercen y no me gusta que la gente “se vea en la obligación” de animarme, pues no me gusta deberle nada a nadie. Con esto no quiero decir que no es bueno tener a alguien que te apoye, lo es, es casi necesario tener a alguien con quien desahogarte. Pero nunca olvides que el problema es tuyo y sólo en ti está el camino a la superficie, aunque todavía no lo conozcas. Si no creemos más en nosotros mismos y en nuestra fuerza de voluntad acabaremos necesitando ayuda hasta para atarnos los cordones.

“Acepta la ayuda de fuera, pero no olvides que es tu problema. Tú debes de ser el que lo enfrenta, tú debes ser quién lo resuelva”.

viernes, 10 de julio de 2015

Peripecias del amor II

Segunda parte, nueva historia. He estado pensando cómo escribir esta entrada tres semanas y todavía no sé cómo hacerlo así que voy a improvisar un poco, que es lo mío. El tema de esta entrada es la pérdida de la magia. No la de una bruja, como puede pasar en Crónicas Vampíricas, sino la magia amorosa.

Hace un año escribí una entrada llamada “Dislove” que hablaba sobre el fenómeno ya no te quiero como antes. Es algo que yo nunca he entendido, porque creo que para no querer como quieres a alguien ha tenido que pasar algo en tu vida. O has cambiado, o ves nuevas facetas de tu pareja que te desagradan o discutís tanto que es una relación dañina.
El hecho de romper con alguien porque estás agobiado me parece curioso, ya que el agobio es temporal. Soy una persona que nunca dice “forever” porque creo que, como decía Pignoise, nada es para siempre y todo se muere. Han intentado demostrarme lo contrario y han fallado, no sé si eso me hace ganar la discusión. El caso es que creo que no le puedes prometer a alguien un para siempre porque es algo que no depende de ti. Claro que para siempre será si empiezas y al día siguiente te atropella un coche y mueres, claro que le has dedicado a esa persona el resto de tu vida, pero seamos realistas, una relación que tiene como meta durar siempre está queriendo abarcar muchos años, en los que pueden pasar muchas cosas. Nadie puede prometer en términos de amor porque, como hemos visto en la anterior entrada, el amor nos gobierna a nosotros.
Yo vi el fin hace muchos meses. Lo veía y lo sufría. ¿Cómo? Detalles. La magia no se pierde de un día para otro, simplemente un día te quedas sin y ya no quieres seguir luchando. El hecho de dejar de pasarle el brazo a tu pareja en el cine podrá parecer una estupidez pero yo sabía que no denotaba algo bueno. El ser menos cariñoso lo mismo. Gestos que igual tú no ves pero la otra persona sí. Lo que no se puede hacer es estar ciego o negarlo, hay que ser realista. La pérdida de la magia es en realidad pérdida de interés. Te estás dejando y en realidad te estás alejando de tu pareja. ¿Por qué? Yo no puedo saberlo. Igual te has dado cuenta de que buscas otra cosa, igual ya has vivido con esa persona todo lo que tenías que vivir… quién sabe.
Las relaciones pasan por distintas etapas y el tránsito de una a otra es lo que denominamos crisis. Pueden ser mortales si no sabemos cómo lidiar con ellas porque son períodos malos y hay gente que no soporta muy bien el dolor y prefiere quitarse del medio. El hecho es que una persona no puede mantener sola una relación. No sé qué es eso de ya no veo futuro en mí, lo que no hay serán ganas, porque con ilusión siempre se resurge. Es respetable porque buscamos felicidad y encontrar un período de dolor nos hace querer huir de él.
Hay que estar muy seguro cuando dejas a alguien pero más bien de cómo lo vas a dejar (si has tenido una relación sana por lo menos). Es muy importante dar las razones exactas, si se saben, porque vas a destruir a la otra persona. Si no le explicas qué ha pasado en ti va a pensar que es su culpa y va a sentirse muy miserable, cuando a lo mejor ha dado lo mejor de sí pero tú no puedes apreciarlo y corresponder.
Qué lleva al deterioro del amor no lo sé, repito. Cómo un sentimiento tan poderoso puede acabarse no lo sé, igual es que nunca ha sido amor verdadero sino necesidad, igual es que ya no eres la misma persona, igual buscas nuevas experiencias... pero se me hace muy duro de entender cuando ha habido tantos momentos de felicidad, tienes que estar muy convencido para querer renunciar. Con esta entrada simplemente doy mi opinión sobre cómo un día lo tienes todo y el siguiente no tienes nada.

 Lo inexplicable igual algún día cobra sentido para mí. Os lo haré saber si es así. Y aunque todo se muera, habrá que seguir luchando por intentar demostrar lo contrario, lo consigamos o no. "Nada es para siempre, sé mi nada."

jueves, 9 de julio de 2015

Peripecias del amor I

El amor es inexplicable. Encontramos millones de canciones que hablan sobre este sentimiento pero  ninguna nos ayuda a comprenderlo. Supongo que habrá libros de psicología lidiando con su complejidad y tal vez debería comprarme alguno para empezar a entender, porque me tiene totalmente desconcertada.
Si algo sé es que por mucho que quieras querer a una persona no lo vas a hacer por voluntad propia, y que por mucho que quieras no querer a alguien de nada servirá tu esfuerzo. El amor es el más destructivo de todos los sentimientos, llevándonos incluso a la locura. A algunos les parecerá una exageración pero hasta yo misma conozco casos, y la verdad, no me sorprende. Como es algo que no podemos manejar se convierte en algo frustrante y enfermizo que nos conduce a sentirnos culpables de querer o no querer a alguien, porque deseamos lo contrario.
A mí el amor me parece un auténtico trol. Yo misma conozco el caso de alguien que dejó de querer a una persona que creía que le gustaba en un instante, ¿el motivo? Un comentario. El simple hecho de que esa persona le dijera que le gustaba fue suficiente para liberarle de lo que  consideraba amor. En su momento pensó que sólo le podía pasar eso a ella, llegó a sentirse muy mal y lo consideró un castigo divino por vete tú a saber qué. Con el tiempo descubrió que era una cosa muy común, a otra amiga mía le pasó lo mismo e incluso a la protagonista de un libro que leí hace un año.
Bien. Un sentimiento tan poderoso como el amor, que llega a obsesionarte, termina por una simple declaración de empatía, ¿no os parece una broma macabra? Puedes estar días enteros pensando en esa persona, soñar con ella, ruborizarte al verla y de repente se esfuma como si el sentimiento nunca hubiera existido.
En el caso de esta persona el sentimiento volvió. Tarde, pero lo hizo. No sin ponerle mucho de su parte. La verdad es que no se arrepintió de ello por muy mal que lo pasara. De repente te hayas ante una persona que te quiere y te sientes mal por no poder corresponderla. Discutir y que te dé igual si se arregla o no porque si se rompe, al menos has sido liberado. Puedes llegar incluso hasta a sentir lástima de la otra persona. Llegas a sentirte un completo miserable.
No creo que debas sentirte culpable pues no es algo que tú decidas. Esa persona, sin dudarlo, hubiera elegido quererle, pero no dependía de su raciocinio. Es la irracionalidad del amor lo que lo hace tan poderoso. La frase más famosa de Moulin Rouge dice así: the most important thing in life is to love and be loved in return. Cuanta razón.
El hecho de recuperar el sentimiento no dependió sólo de esa persona, también tuvo que ver el esfuerzo de la otra persona y una serie de agentes externos. Llegó a quererlo, más que antes, más que a nada. Voluntad y hecho se compaginaron por fin.

Este es sólo un caso de las malas jugadas que nos tiene preparadas el amor. En la siguiente entrada otra todavía peor. Otra que todavía no puedo explicarme.


viernes, 15 de mayo de 2015

Ya no más


No soy una persona normal. No voy a pedir perdón por ello.  Podría decirse que soy rara y podríamos debatir horas y horas si esto es bueno o malo. Soy una chica, mi estatura es media tirando a baja, dicen que soy muy seria, llevo flequillo (esto es quizás lo más importante). El caso es que la sociedad, cada persona, percibe esto y actúa acorde. A la mayoría popular no le interesa una persona así. Los populares establecen con quién van a relacionarse según su apariencia, ya sea apariencia, porte o ambos, yo no tengo de ninguno. No tengo presencia, paso desapercibida y tengo casi el deber de ser siempre la oposición. La excepción que se resiste a la regla, no digo que sea la única que lo hace. No me gusta doblegarme, tengo una fuerte personalidad con principios inquebrantables y odio la palabra orgullo, aunque también caiga en este en los momentos de flaqueza. Mi fuerte carácter se fusiona con una terrible timidez que me hace más rara todavía, quizás sea este mi fallo capital.  No me gustan las injusticias, soy demasiado buena persona y calo rápidamente las intenciones del resto. Me tengo poco amor propio y es quizá esto lo que me causa dolor ante la actitud del resto. Pero ya no.
Por suerte o por desgracia o por las dos (que cada uno lo tome como quiera) tengo un lugar en el mundo y creo que tengo una función vital que todavía he de descubrir. Para ello no me voy a detener en el qué pensarán de mí cabezas vacías, caras de espejos cóncavos que van arrastrando cuerpos llenos de piedras llenas de moho. A menudo me doy cuenta de que hablo y nadie me escucha, a menudo la gente se ríe de mí, desconozco las causas. Ellos se lo pierden, soy un mineral bruto que posee una gran riqueza, y voy a ser ególatra en esto porque es así. Tengo mucho que enseñarle al mundo y la minoría que me conoce lo sabe. Está en mi naturaleza caer mal, me lo tomaré como un reto. No voy a  intentar hacerte cambiar de parecer, simplemente voy a seguir siendo como soy, libre, no me vas a quitar mi felicidad, no te necesito. Porque yo tengo mi lugar en el mundo y en ese lugar no cabe el lamento por personas inertes. Yo tengo alma, yo soy la excepción a tu mierda y si no te gusta más vale que sigas tu camino sin interceder en el mío, porque perderás el tiempo. Yo ya  no tengo cabida para más vacío, ya no me importa tu opinión sobre mí, porque estás equivocado y mejor que sigas estándolo, sino puedes caer en la adicción de mi presencia, y prefiero honrar con ella sólo a los que no se guiaron de tus prejuicios. Me tenéis cansada de tanta gilipollez, seguid relacionándoos con gente que os conviene y a la que en realidad no tragáis, a esos que os pegarán la puñalada antes de que os de tiempo a sacar vuestro cuchillo, igual esa es vuestra función. No me vais a hacer más pequeña.

Ante todo no me gusta hablar de mí misma.


Dedicado a la mayoría


martes, 5 de mayo de 2015

Vivir


“¡VUELVO! Renovado como el ave que nace del fuego,  lleno de nuevos proyectos, quiero intentarlo de nuevo.   Hoy prometo poner todo mi esfuerzo en hacerlo siempre   de acuerdo con lo que siento en cada momento. Contradictorio y complicado, asi soy yo, con mis virtudes y pecados, pero yo…”    Nah, es broma. Siento no haber publicado  nada en dos – tres semanas (aunque nadie me lea aparte de mi querido baba) pero tengo buena excusa, estaba viviendo.
¿Qué otra cosa podía haber estado haciendo no? Pues no, no siempre se vive (porque a veces se sobrevive). A lo que iba, el caso es que hace una semana fue el tan esperado puente de San Jorge y fue bastante (awesome) completo –quiero volveeeeeeer. Y este finde (suelo publicar los fines de semana mis entradas) se ha celebrado un torneo de fútbol sala en mi pueblo y tampoco no iba a dejar de vivir y escribir por un rato. Para eso estoy aquí ahora vuelta a la rutina again. No todo ha sido bueno, también he tenido que estudiar, eh, pero al tema.
Cuando uno está disfrutando el momento no tiene tiempo para desperdiciarlo, no se preocupa de nada más. Se deja de lado la productividad en otros aspectos para centrarse en el goce personal, y eso es lo que me ha pasado. Dicen que el arte sale de los peores momentos pero yo no lo creo, lo que pasa que cuando estás viviendo no vas a parar a inmortalizarlo. Ya habrá tiempo, no siempre se está en la nube.
El caso es que hay que aprovechar y tratar de vivir. Ya escribirás luego mientras te entra la nostalgia de esos momentos –bring me baaaack. Dicen que hay que valorar lo que se tiene y la verdad es que yo lo hago, quizás demasiado. Me centro en el momento que estoy experimentando, en que me han sacado de mi rutina para darme nuevos aires, y no sé si es del todo correcto, porque también te sientes mal al saber que ese momento va a pasar.
Ser demasiado consciente te limita, así que valora lo que tienes pero sin olvidarte de que para que sea bueno tienes que hacer tú que lo sea, ya mirarás luego atrás y dirás: ¡qué bien lo pasé! Así que vivid, no se puede vivir siempre, pero aprovechad los pequeños momentos, ¡hasta el ir a la compra es motivo de goce! Experimenta, y luego tendrás material con el que crear tu arte.

(y que nadie te prive de una buena tarde-mañana-noche de just cuddle).


domingo, 12 de abril de 2015

La perfección no existe

Vivimos concienciándonos de que la perfección no existe para justificar que nosotros mismos no somos perfectos pero, ¿quién quiere la perfección?

Nos gusta hacer las cosas bien, que todo salga como planeamos. Cuando hacemos un trabajo ponemos empeño pero pocas veces alcanzamos un diez y ni esto mismo significa que sea perfecto.
El otro día en clase de literatura la profesora afirmaba que no nos gusta la perfección, la gente que va de perfecta. En cierta manera es verdad. Es irritante ver a alguien que se cree perfecto, que lleva sus pasos meticulosamente calculados para que todo quede impecable y nada le pueda ser reprochado. Se hace molesto.

Dejando atrás nuestra búsqueda o huida de la perfección lo que yo propongo es que la perfección no existe. ¿Por qué digo esto? Porque al no haber nadie perfecto la perfección no puede existir, no hay nada donde reflejarse o basarse. Es una idea, un sueño, una aspiración.Suena filosófico y todo.

Incluso en el amor a veces decimos que nuestra pareja es perfecta cuando sabemos que es así (o deberíamos). Podemos verla así porque la queremos pero, a la vez somos conscientes de que tiene fallos o errores, imperfecciones y a lo mejor hasta eso es lo que la hace grande, pero no perfecta.

Buscando simplemente un sinónimo de perfecto el más acertado me parece impecable. Pero aun así esto se puede alcanzar. Un jersey está impecable cuando lo compras, o cuando lo lavas (o debería, ja ja ja). Con esto quiero decir que ni un sinónimo se le puede encontrar a algo perfecto, porque una cosa sí existe mientras lo otro es una pura ilusión nuestra.

sábado, 4 de abril de 2015

¿Cuánto dura el amor?

“Nada es para siempre, todo se muere”. Algunos dirían que es un pensamiento negativo, otros que es una realidad, yo no sé qué pensar.
 Quiero creer que el amor si puede durar para siempre, pero el otro día me dijeron que el amor sólo dura tres años. En ese caso ¿por qué se casa la gente? ¿Les vale con quererse? ¿Con tenerse afecto? 
Yo creo que la chispa no se muere si no la matan. Muchas parejas caen en la monotonía y esto parece resquebrajarlas pero, siempre hay algo bueno en la monotonía, si no te gusta quizás el problema sea más profundo. Igualmente siempre hay maneras de innovar. Nunca pierdas las ganas de imaginar sitios nuevos, si ya no la tienes es que igual el interés se ha perdido.
Siento insistir, pero yo creo que el amor se acaba cuando se acaban las ganas, o cuando te llevas una decepción muy grande, vaya. Lo que considero una tontería es mantener una relación por los años que se ha estado juntos. Si se ha acabado, se ha acabado. Si no hay ganas de descubrir nuevas facetas de tu pareja, de experimentar más, déjalo ir. Y no caigas  en las infidelidades.
Ser infiel es injustificable. Lo más lamentable son aquellos que tienen el coraje de ser infieles pero no de decírselo a su pareja, todo ¿por qué? ¿Porque en el fondo vives bien con ella? ¿Porque no te quieres divorciar y separar bienes? Si has caído en la infidelidad es porque tu relación tenía algún problema, quizá varios. El alcohol no me parece una excusa. Creo que una persona por muy borracha que sea es consciente de lo que está haciendo, de la misma manera que es consciente de lo que puede pasar si comienza a beber, debería saber frenarse. Creo que no haces algo si, aunque sea muy en el fondo, no quieres. Lo más triste es que además de traicionado, al que le han sido infiel pasa a ser objeto de lástima o burlas de aquellos que lo saben, porque tristemente suele ser el último en enterarse.
Las relaciones pasan por distintas etapas, es ley de vida, lo difícil es la transición de una a otra. Algunas son más intensas que otras, se quiere retroceder pero no se puede… Si lo superas, tienes bastante camino logrado. La clave es no aburrirse de lo que tienes. “Caminar salga que salga el sol, por donde salga el sol”.  Si no eres capaz de hacer esto es que no estás hecho para relaciones serias, o no quieres a tu pareja lo suficiente. 

jueves, 19 de marzo de 2015

Es una pena



El mundo está lleno de personas. Unos siete millones de humanos pueblan el planeta Tierra. El problema es que sólo convivimos con una minoría, en comparación al total, insignificante, y esto  nos condiciona.
En clase, en el lugar en el que vives, en el trabajo, en tu familia ¿qué porcentaje representarán? Menos de un uno, creo yo. Aunque hay conozcamos nuevos seres en determinadas ocasiones lidiamos con una minoría a la que debemos acostumbrarnos.
Durante años me he preguntado quién elige a sus amigos, ¿ellos a ti o tu a ellos?,  ¿quizás mutuo? El caso es que no siempre tenemos lo que queremos y tenemos que acabar acostumbrándonos. No estamos rodeados de las personas más afines a nosotros, aunque algunas haya, seguro que conoces a alguien irrelevante que querrías sustituir por alguien más afín con quien poder ir un día al teatro, por ejemplo.
La gente llega por casualidad, los buenos al menos, creo yo. La amistad no se busca, llega sin avisar, no te enteras y acabas sorprendido. Si fuerzas llevarte bien con alguien es por interés y la amistad es falsa entonces.
Estamos rodeados de gente que podría ser interesante pero nunca llegaremos a conocer, y es una lástima. Al cabo del día pasamos por al lado de decenas de personas a las que a veces  ni si quiera miramos, otras las acabamos conociendo sin llegar a hablar porque coincidimos en el bus o en clase. Vidas enteras llenas de historias desconocidas, es una pena. ¿Quién dice que entre ellos no podría esconderse un buen amigo? ¿Otro amante de tu serie favorita que poca gente ha visto y con la que no tienes con quién hablar?
Nunca lo sabremos.

sábado, 14 de marzo de 2015

Postureo family

Esta entrada es la continuación de la anterior.

Es una incongruencia. Algunos jóvenes que critican todo lo anterior luego suben fotos con sus padres/tíos/otros diciendo lo mucho que les quieren o que los echan de menos.
Igual es que han madurado, igual es que los quieren de verdad (a su manera), whatever.
Lo que sí me parece postureo total son los que suben fotos con sus padres sólo un día al año: el día del padre. No he visto más postureo. Todo apariencia en mi opinión, porque si no subes más fotos al año. La típica foto con tu padre de pequeño mientras te da la mano, de comer o parecido. No. Esto ya huele señores. Como para felicitarles por su cumpleaños, esto… bueno, es algo más comprensible, pero, ¿qué buscáis, el like fácil de la conmoción? Vergüenza debería daros aprovecharos de esos momentos del año para mostrar ese amor que no manifestáis a lo largo del año.
Hablo por los que lo hacen, otros sí es verdad que suben fotos con sus familiares cuando sea. Pocos.

En fin toda una incoherencia. Primero vergüenza y luego muestro lo orgulloso que estoy de quien me ha criado. No me parece algo manipulabre, sorry tts.

viernes, 6 de marzo de 2015

Crecer es una mierda



No entiendo por qué está mal visto estar en un pub de fiesta y que haya adultos. Como que le cortan el rollo a la juventud. Los miran mal, se ríen, como si estuvieran haciendo el ridículo,  como si no tuvieran derecho a salir.
Supongo que porque entre ellos puede haber familiares o amigos de familiares y un adolescente-joven no quiere sentirse observado. También puede ser porque sabe que lo que él (el adolescente) hace un sábado noche no es muy de dar ejemplo. ¿Quién quiere emborracharse y que te vea alguien que puede decírselo a tus padres? O que te vean ligando, a nadie le agrada. Pero conocidos o no, no gusta estar en un pub donde hay muchos adultos, aunque sea peor otro garito, es mejor ir y estar rodeado de juventud. Nunca entenderé esto.
Lo mismo ocurre por las redes sociales. Bien es cierto que no tienen la misma experiencia que un adolescente, que igual le dan un uso algo diferente al nuestro. Pero igual de ‘vergonzoso’ que puede ser que un pariente te deje un mensaje en tu muro preguntando qué tal los tuyos, es un mensaje de ‘’10 likes y abro, comenta si lo quieres currado’’ (bueno, lo segundo es hasta denigrante). Cada generación le da un uso diferente a las redes sociales, pero todas tienen derecho a usarlas. Es más, se supone que un menor no debería ni tener cuentas.
Lo que quiero decir con esto es que todos nos haremos mayores en algún momento, a no ser que muramos, y tendremos el mismo derecho a salir. Eso de que se te pasa el arroz es una gran chorrada, sigues mereciéndote disfrutar. Porque estas actividades no están reservadas sólo para jóvenes. ¿Tienes que ser viejo y aburrido? ¿Estás  dispuesto tú a renunciar a tu diversión porque ya no tienes edad? Replantéatelo.

He puesto sólo dos ejemplos. Todo prejuicios,  otro es  ejemplo el de ponerse según que ropa, que se ve si eres mayor ya no puedes vestir moderno, o provocativo, o whatever.  Espero que algún día todas estas críticas desaparezcan, porque todos somos iguales sin importar la edad que tengamos.

Growing up sucks.

miércoles, 25 de febrero de 2015

El conflicto San Valentín


San Valentín es un día criticado. Se le tacha de consumista pero ¿qué festividad no lo es? Ponte a pensarlo. Santa Águeda, compra téticas y sal a cenar con mujeres. Carnaval, compra o haz el disfraz. Navidad, regalos. San Valero-Reyes, roscón. San Silvestre, roscón. San Valentín ¿?
San Valentín es opcional. Empezando porque puedes celebrarlo o no.Es consumista si quieres que lo sea, y ese creo que es el problema de muchas parejas. Hace dos años, creo, vi que una chica publicaba en una red social con las cosas que le había regalado su novio (unas cremas y perfume y puede que algo más) y daba la sensación de que el tío se había gastado más de cincuenta euros. Me pareció una barbaridad. Para mí eso es monetizar el amor, ponerle precio. Yo creo que todos somos materialistas en cierta manera, unos más unos menos, unos mucho otros apenas, pero la cosa es que a todo el mundo le hace ilusión un regalo. Y si no te la hace es porque esa persona ha dejado de interesarte porque hasta algo feo se ve bonito cuando te lo regala alguien que quieres.
San Valentín es abierto. Puedes regalar o no. Puedes comprar un detalle, un libro (qué buen regalo es un libro); puedes regalar flores (no hace falta medio jardín, incluso sólo una, sea cual sea es un buen detalle); puedes hacer algún recuerdo manualmente, puedes ir a comer-cenar por ahí; puedes preparar un desayuno sorpresa; puedes escribir una carta, elaborada, con sentimiento. La esencia está (o debería estar) en sorprender, o intentarlo. Si quieres ves San Valentín con buenos ojos. Una excusa para quedar con tu pareja, a la que igual no ves todo lo que quisieras, un momento para descubrir si de verdad estáis hechos el uno para el otro o un momento insignificante porque vivís juntos y estáis bien y os sorprendéis cuando queréis. Tómatelo como quieras, pero tómatelo bien.
Es normal que alguien que no tiene pareja se lo tome mal, me parece totalmente comprensible. Es un momento en el que sí o sí ves que estás solo (sin dramatizar). Que igual llevas mucho tiempo estándolo, que igual acabas de romper con tu pareja, que igual no te atreves a decirle a alguien que te gusta, el caso es que estás sólo y el catorce de febrero es un día despreciable y te hace sentir peor y es una chorrada y no debería existir tal ñoñería.
Yo creo que las dos visiones, tanto despreciarlo como tener ilusión por él son aceptables. He pasado mi segundo San Valentín acompañada, tras muchos años de soledad, con la misma persona que el año pasado y puedo decir que para mí San Valentín es una excusa para quedarme y pasar un finde con mi novio. No ya sólo el catorce, he tenido la suerte de que caiga en sábado y hemos aprovechado el fin de semana entero. Recalco aprovechado, porque nos vemos poco y San Valentín ha sido una buena excusa para estar más cerca el uno del otro.

Lo mejor de este San Valentín es que no sé si es mejor que el anterior ¿qué quiere decir esto? Que creo que todavía nos sorprendemos y tenemos mucho camino por recorrer. Todavía nos estamos conociendo, diría yo. El año pasado fue muy diferente, fue sólo el propio catorce. Fue un gran día. Pero éste finde también lo ha sido. Y espero que el año que viene no esté escribiendo una entrada diciendo lo miserable que se siente uno al pasar este día solo. Espero poder decir que ha sido tan bueno como los dos anteriores y que espero con ansias el cuarto.

domingo, 22 de febrero de 2015

Ganas de despertar


¡Hola, hola! Creo que ya toca actualizar esto, 2015 ha comenzado y no he mencionado nada sobre ello. Bueno, la verdad es que poco he comentado de nada porque cuando llega el diciembre-enero universitario poco tiempo tengo de mencionar algo que no sea relacionado con los estudios –vida triste-.
He de aclarar que hablo sólo de mí, sin englobar a otro ser humano, porque cada uno lo vive a su manera. Unos no sacrifican sus vacaciones navideñas, otros hacen algo, otros mienten sobre lo que hacen ya sea por ir de sobrados o por no parecer muy trabajadores (no sé qué de vergonzoso tiene admitir que lo eres, esto daría para una entrada propia, ¡Mmm!, aunque creo que ya la hice JAJA), supongo que es por si suspendes así el resto no se ríe de que encima te lo habías currado (¿). El caso es que yo, sobre todo este año, me he matado como nadie (y así he acabado, con jaquecas –vida triste-).
Uno de mis deberes este cuatrimestre pasado fue ver An Education, para un posterior examen oral. Lo dejé para navidades como la mayoría de los trabajos porque entras en el debate de: lo hago al principio del cuatrimestre, pero ¿y si luego se me olvida? ERROR. No lo dejéis todo para el final porque igual acabáis saliendo apenas dos días en todas las navidades y yéndoos a dormir a la una como mínimo, por no hablar del estrés causado por el: “no llego”, que casi te hace tirarte de los pelos.
Total, una de las preguntas de dicho examen oral fue: ¿Qué crees que significa el título (An Education)? Menos mal que me habían avisado otros compañeros que salía del examen de que me podían preguntar eso porque si no me hubiera quedado un poco rayada en mitad del oral, cosa que no tienes tiempo a permitirte.
Hasta entonces no me lo había planteado. Si no has visto la película voy a intentar no hacer spoiler, pero yo me sentí identificada por la protagonista. Ésta vive presionada para alcanzar una buena nota que le permita entrar a una de las mejores universidades del país. Su hobbie, la música es casi menospreciado, lo que a mí me hace ver que está un poco incomprendida. La película si no recuerdo mal está ambientada en Los Sesenta, pero no veo mucho cambio con el presente. Al responder la pregunta denoté que me sentía un poco identificada con la protagonista porque creo que no estoy viviendo lo suficiente.
No sé si en algún momento voy a hacer una entrada sobre 2014 haciendo balance, la verdad es que no lo tengo en mente. 2014 ha sido un año, vamos a decirlo, mejor de lo que me esperaba. He de decir que me esperaba un verano estudiando y al no ser así ya fue un verano más bueno que el anterior (por eso y por otras cosas). El último cuarto de 2014 fue sin duda el peor del año y es cuando me di cuenta de mi situación. Tanto he de estudiar que no tengo tiempo para salir por ahí en condiciones a ver el mundo. Ya no estoy diciendo salir de fiesta, puesto que hasta esto me parece ya un poco banal (no me malinterpretéis, di “parraque” y aparecerá Encarna).
El caso es que tras salir de mi penúltimo examen estaba ya como si hubiese terminado, hasta me daba un poco igual cómo me hubiera salido. Fui con mi pareja a ver una tienda sobre productos americanos donde compramos Grageas Bertie Bott y después fuimos al Fnac, así todo un poco improvisado, como nos gusta a nosotros. Y fue allí cuando me di cuenta de lo feliz que era saliendo sólo un rato. Saliendo de mi habitación, de mi sala de estudio que me retiene todo el día. Al día siguiente fue el oral e hice notar que algo fallaba, o varias cosas (y entre ellas el sistema de la universidad).
No tengo propósitos de año nuevo porque sé que mi vida va a seguir así y no creo que sufra grandes cambios, no tengo tiempo para actividades extra por mucho que me gustaría. Pero sí tengo ganas. Soy una persona que valora mucho lo que tiene y creo que me hace falta más. Ganas de conocer más gente, gente nueva, fresca. Ya no digo amigos, I’m done with them (nah, es bromita). Ganas de nuevas versiones de la vida, descubrir nuevos lugares, estoy segura que el sitio donde estudio tiene mucho que ofrecerme pero que desconozco.

Creo que tengo algo, por lo menos algo, que ofrecerle al mundo. Sólo necesito que se abra a mí y yo tener el tiempo necesario para hacérselo ver sin ese malestar interior que no te deja disfrutar de algo porque te dice: “deberías estar estudiando”. 

jueves, 1 de enero de 2015

¿Dónde quedó esa foto de Semana Santa del 2000?


Me llama la atención la relación de afecto que la sociedad establece con las redes sociales. Cuando una red social se populariza llega personal en ráfaga y empieza a subir fotos, comentar las de los demás etc (en general en esto consisten las redes sociales de hoy en día). Hay gente que las usa a todas horas, ya sea para ver las novedades o para postear ellos cosas nuevas. El caso es que llega un momento que estas redes sociales caen en desuso y con ellas se pierde algo que yo creo importante: el valor del recuerdo que portan.
El ejemplo más claro es Tuenti. Fiebre de Tuenti durante unos tres años, ¡quién no tenía Tuenti! Pero cambió tanto que dejó de atraer al personal y se pasó a Facebook. La cosa es que yo creo que Tuenti tiene un gran valor histórico en aquellas personas de los años 90-97. La de fotos que subieron, su evolución durante esos años de uso de Tuenti, la vergüenza que daba mirar las fotos más antiguas, todo está en esa red social que ya nadie usa. Y mi pregunta es, ¿nadie valora esas fotos? Si es así, ¿para qué las hicieron entonces? Personalmente guardo la mayoría de las fotos que me hago pero sé que el resto no lo hace, entonces ¿qué valor tienen para ellos esas fotos? Parece ser que el del momento. El morbo de subir una foto y recibir unos cuantos “likes”. Me da pena realmente porque algún día igual desaparece Tuenti y habrán perdido un pedazo de sus vidas por no guardar algunas de esas fotos.
Lo mismo está pasando con Twitter. Vale que esta red social no es tanto de fotos si no más de comentarios, a mí personalmente Twitter me ha dado mucho. Y entre sus interacciones hay momentos memorables. El caso de Twitter es diferente porque fue azotado por una oleada de modernos que ahora se están pasando a Instagram. Shame on them.
Dentro de un tiempo crearán otra red social poderosa y desbancará esto a Instagram seguramente pero, ¿qué pasará con todas esas fotos? Me da pena realmente perderlas.
Con esto no estoy promoviendo el uso de ninguna red social, lo único que quiero dejar claro es mi incertidumbre ante el hecho de que parece que sólo posteemos cosas para que el mundo vea lo que estamos haciendo y que dentro de cuatro años nadie se acordará de aquella foto que nos hicimos en un banco comiendo chuches mientras esperábamos a que otro amigo llegara (puede que el ejemplo que he puesto no tenga mucho valor, pero al menos espero que si hacéis un viaje importante sí guardéis las fotos, aunque sea para enseñárselas a vuestros familiares posteriormente).

No digo que os guardéis los mil doscientos treinta selfies que podéis haceros en un año, ni las típicas fotos de una salida nocturna. Pero aquellas realmente trascendentes, si tienes un ordenador decente con espacio en el disco duro, no creo que colapse por crear una carpeta que ponga “recuerdos” or something like that. Dentro de unos años igual las miras y te ríes de ti mismo. Que no se pierda eso.