martes, 28 de julio de 2015

Perdona a quien lo merezca

Perdonar es complicado, requiere comprensión y madurez. Cuesta perdonar cuando estamos dolidos, decepcionados, cuando nos han fallado. Pero si no perdonáramos nos acabaríamos quedando solos.
A todos nos han lastimado, a veces perdonamos por tiempo, a veces porque se esfuerzan en arreglarlo, otras porque no era para tanto… pero no te sientes a esperar a que te pidan perdón porque no todos lo harán. Nunca esperes que vengan a pedirte perdón, pedir perdón está sobrevalorado. Me acuerdo en el colegio cuando un compañero me pegaba en educación física y le obligaban a pedirme perdón. No lo sentía para nada, volvería a pegarme pero al profesor le valía con apaciguar el terreno por un momento. El perdón no se pide, el perdón se gana. Si ves que esa persona realmente quiere volver a tu vida lo hará, porque realmente le importas y serás tú el que decidirá si volver a abrirle la puerta o no perdonar lo sucedido. Y si no vuelve, podrás perdonarle en tu fuero interno, o podrás pensar que si no regresa es porque no era suficientemente merecedor de tu esfera vital.
Con el perdón hay que ser sensato. El perdón requiere su tiempo. Necesitamos tiempo y espacio para comprender por qué la otra persona nos ha fallado. Meditación de cómo se ha llegado a lo ocurrido. Cuando finalmente lo comprendes puedes dejarlo estar o intentar recuperar el vínculo afectivo. Nadie te dice que vaya a ser como antes, el dolor ya está hecho y aunque perdones todas las heridas dejan marca. No es que ahora debas de ser receloso, si perdonas, perdonas con todos los riesgos que ello conlleva pero “nunca es la misma persona aquella que sale que aquella que entra, cada experiencia te exculpe” y el dolor causado nadie va a poder quitártelo. Así que perdona cuando comprendas, quizás antes de eso pasas por una etapa en que odias a esa persona por lo que te ha hecho, quizás es necesario descargar esa energía para luego renacer sin rencores. Perdona cuando el afecto supere la decepción. Perdona sólo cuando creas que el vínculo que tenías con esa persona es más fuerte que la decepción que te ha causado. Perdona cuando veas un futuro y esa persona esté en él.

Con esto no quiero decir que todo se pueda perdonar, como el maltrato, pero que aquel que se arriesga y perdona a tiempo quizás se evita un futuro de autocomplacencia y orgullo en una vida vacía de dolor pero también de afecto. Tampoco creo que haya que precipitarse y perdonar al instante, hay que ser coherente y sopesar el mal recibido, si no se lo acabarás vomitando a la otra persona en cualquier momento y acabaréis peor de lo que estabais. 
Tómate tu tiempo para ver qué es lo que realmente quieres y te mereces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario