Perdonar es complicado, requiere
comprensión y madurez. Cuesta perdonar cuando estamos dolidos, decepcionados,
cuando nos han fallado. Pero si no perdonáramos nos acabaríamos quedando solos.
A todos nos han lastimado, a
veces perdonamos por tiempo, a veces porque se esfuerzan en arreglarlo, otras
porque no era para tanto… pero no te sientes a esperar a que te pidan perdón
porque no todos lo harán. Nunca esperes que vengan a pedirte perdón, pedir
perdón está sobrevalorado. Me acuerdo en el colegio cuando un compañero me
pegaba en educación física y le obligaban a pedirme perdón. No lo sentía para
nada, volvería a pegarme pero al profesor le valía con apaciguar el terreno por
un momento. El perdón no se pide, el perdón se gana. Si ves que esa persona
realmente quiere volver a tu vida lo hará, porque realmente le importas y serás
tú el que decidirá si volver a abrirle la puerta o no perdonar lo sucedido. Y si
no vuelve, podrás perdonarle en tu fuero interno, o podrás pensar que si no
regresa es porque no era suficientemente merecedor de tu esfera vital.
Con el perdón hay que ser
sensato. El perdón requiere su tiempo. Necesitamos tiempo y espacio para
comprender por qué la otra persona nos ha fallado. Meditación de cómo se ha
llegado a lo ocurrido. Cuando finalmente lo comprendes puedes dejarlo estar o
intentar recuperar el vínculo afectivo. Nadie te dice que vaya a ser como
antes, el dolor ya está hecho y aunque perdones todas las heridas dejan marca. No
es que ahora debas de ser receloso, si perdonas, perdonas con todos los riesgos
que ello conlleva pero “nunca es la misma persona aquella que sale que aquella
que entra, cada experiencia te exculpe” y el dolor causado nadie va a poder
quitártelo. Así que perdona cuando comprendas, quizás antes de eso pasas por
una etapa en que odias a esa persona por lo que te ha hecho, quizás es
necesario descargar esa energía para luego renacer sin rencores. Perdona cuando
el afecto supere la decepción. Perdona sólo cuando creas que el vínculo que
tenías con esa persona es más fuerte que la decepción que te ha causado.
Perdona cuando veas un futuro y esa persona esté en él.
Con esto no quiero decir que todo
se pueda perdonar, como el maltrato, pero que aquel que se arriesga y perdona a
tiempo quizás se evita un futuro de autocomplacencia y orgullo en una vida vacía
de dolor pero también de afecto. Tampoco creo que haya que precipitarse y
perdonar al instante, hay que ser coherente y sopesar el mal recibido, si no se
lo acabarás vomitando a la otra persona en cualquier momento y acabaréis peor de lo que estabais.
Tómate tu tiempo para ver qué es lo que realmente quieres y te mereces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario