viernes, 4 de septiembre de 2015

We are born to be replaced

¿No os habéis fijado que siempre que alguien rompe con su pareja alguien le dice: “te mereces algo mejor” o “un clavo saca otro clavo”? Hemos nacido para ser sustituidos.
Tan triste como cierto. Somos personas dependientes, no de otras personas (ahí el error) sino de lo que estas nos aportan. Cuando una ya no puede ofrecernos algo vamos corriendo a buscarlo en otra, y así sucesivamente.
Creemos no poder vivir sin una persona, pero tarde o temprano esa persona desaparece y ¿qué hacemos? Recurrir a otras para saciar ese vacío interior que sentimos. Algunos lo hacen al día siguiente, otros pasan una temporada solos, doliendo en silencio, pero finalmente, y a lo mejor involuntariamente, también se apoyan en otros.
No digo que esté mal, pero es triste. Es triste que lo que piensas que sólo una persona puede aportarte en realidad te lo puede aportar otra. Buscamos no sentirnos solos, la soledad nos da miedo, a veces encontramos sustitutos más perjudiciales pero nos sentimos a salvo. A salvo del tormento de la ausencia.
No es que sea malo sustituir a alguien, es inevitable, pero es triste. Luego algo te pasará con el sustituto y encontrarás al sustituto del sustituto. ¿No estaremos en realidad huyendo del dolor? ¿No hay acaso que sentirse mal de vez en cuando para aprender?

No digo que te evadas del mundo, que no confíes en nadie, simplemente valora. Valora a la persona que se quedó tantas horas dándote conversación porque tú estabas mal, porque habías discutido con tu novio. Valora a aquel que queda contigo cualquier día a cualquier hora, para no hacer nada en concreto. Valora a esa persona que siempre que le mandas un mensaje contesta al momento. Valora todo eso porque igual mañana pierdes a esa persona y empiezas a correr hacia otra porque no puedes sostenerte tú solo. Luego ya aprenderás que no es tan difícil hacer equilibrio. Y quizás algún día aprenderás a ayudar a otros a sostenerse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario