martes, 14 de julio de 2015

¿Se necesita ayuda exterior para salir del pozo?


Hoy me he hecho esta pregunta al ver dos caras de un problema. No tienen la misma intensidad, aunque no dejan de ser problemas, y cada uno es manejado de una forma diferente.
Supongo que cada uno tiene una manera de ser y en eso depende de cómo reaccione ante las adversidades pero, ¿realmente necesitamos a alguien que nos ayude o sólo nosotros mismos podemos salir del agujero? ¿Quién puede ayudarnos?
Soy una persona que no cuenta sus problemas más graves al resto, aunque en el que me encuentro sumergida era inevitable que se enterara mi entorno, y me ha sorprendido la reacción de algún familiar. Gente con la que no tenía apenas relación, familiares que veo una vez al año y de pasada, o que no veo en años están tratando de ayudarme. La verdad me parece curioso, no sé si es porque realmente se interesan por mí o porque hablan desde la voz de la experiencia, ellos son adultos y han pasado por esto, saben lo que es. El caso es que intentan ayudarme aunque yo no me dejo mucho. No porque no quiera, sino porque creo que el problema es mío y siempre he sido yo quien me ha rescatado.
Los amigos te tienen lástima pero no pueden llegar a empatizar, te sacan de casa un rato pero, ¿pueden realmente sacarte del agujero? Mucho deben intentarlo, muy bien deben conocerte, plena voluntad han de tener para intentarlo. Yo en mi caso no lo barajo porque mis amistades tienen sus vidas y otras prioridades. Me animan, sí, pero no pueden llegar a accionar el botón de “salir a flote”.
Por mucho que familiares y amigos intenten sacarme de casa voy a volver y el mal va a seguir estando ahí. No sé si lo que necesito es un tiempo de sufrimiento y resurgiré de las cenizas cuando no queden lágrimas, el caso es que creo que no debemos dejar que sean otros los que luchen por nosotros. Si alguien quiere salir del pozo saldrá cuando tenga que salir, con esfuerzo y sufrimiento, no cuando agentes externos lo quieran sacar, pues igual lo ahogan por el camino.
Toda ayuda es buena pero también es presión. A mí no me gusta que me fuercen y no me gusta que la gente “se vea en la obligación” de animarme, pues no me gusta deberle nada a nadie. Con esto no quiero decir que no es bueno tener a alguien que te apoye, lo es, es casi necesario tener a alguien con quien desahogarte. Pero nunca olvides que el problema es tuyo y sólo en ti está el camino a la superficie, aunque todavía no lo conozcas. Si no creemos más en nosotros mismos y en nuestra fuerza de voluntad acabaremos necesitando ayuda hasta para atarnos los cordones.

“Acepta la ayuda de fuera, pero no olvides que es tu problema. Tú debes de ser el que lo enfrenta, tú debes ser quién lo resuelva”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario