jueves, 19 de marzo de 2015

Es una pena



El mundo está lleno de personas. Unos siete millones de humanos pueblan el planeta Tierra. El problema es que sólo convivimos con una minoría, en comparación al total, insignificante, y esto  nos condiciona.
En clase, en el lugar en el que vives, en el trabajo, en tu familia ¿qué porcentaje representarán? Menos de un uno, creo yo. Aunque hay conozcamos nuevos seres en determinadas ocasiones lidiamos con una minoría a la que debemos acostumbrarnos.
Durante años me he preguntado quién elige a sus amigos, ¿ellos a ti o tu a ellos?,  ¿quizás mutuo? El caso es que no siempre tenemos lo que queremos y tenemos que acabar acostumbrándonos. No estamos rodeados de las personas más afines a nosotros, aunque algunas haya, seguro que conoces a alguien irrelevante que querrías sustituir por alguien más afín con quien poder ir un día al teatro, por ejemplo.
La gente llega por casualidad, los buenos al menos, creo yo. La amistad no se busca, llega sin avisar, no te enteras y acabas sorprendido. Si fuerzas llevarte bien con alguien es por interés y la amistad es falsa entonces.
Estamos rodeados de gente que podría ser interesante pero nunca llegaremos a conocer, y es una lástima. Al cabo del día pasamos por al lado de decenas de personas a las que a veces  ni si quiera miramos, otras las acabamos conociendo sin llegar a hablar porque coincidimos en el bus o en clase. Vidas enteras llenas de historias desconocidas, es una pena. ¿Quién dice que entre ellos no podría esconderse un buen amigo? ¿Otro amante de tu serie favorita que poca gente ha visto y con la que no tienes con quién hablar?
Nunca lo sabremos.

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