La Real Academia Española define
la soledad como carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Esa es la
primera acepción. Y bien, es que es muy distinto estar solo por voluntad que
estarlo cuando un factor externo te priva de alguien. Está muy bien estar solo
por un tiempo pero creo que el ser humano necesita socializarse para dar
sentido a su vida. Por otro lado, cuando una persona decide apartarse de
nosotros porque hemos tenido un problema con ellos puede llegar a dolernos
mucho ya que estábamos acostumbrados a su compañía. La soledad nos da miedo
porque implica cambio, y algunos somos muy reticentes a este.
La tercera acepción que da la
Real Academia Española es la siguiente: pesar y melancolía que se sienten por
la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo. Soledad es pesar. La
soledad duele pero es necesaria. Creo que todo el mundo necesita de ella para
valorar al resto de la población, sino seríamos unos insensibles con nuestros
prójimos. De la soledad se puede aprender, yo estoy tomando partido de ella.
Estoy en un período de cambio;
tengo que encontrarme a mí misma. Pero no puedo decir que todo en mi soledad
sea negativo, estoy haciendo cosas que antes no era capaz de hacer. He ido sola
a un concierto en mi pueblo, e incluso he ido sola a la piscina. Esto a algunos
les parecerá una chorrada pero yo sé de mucha gente que no tiene el valor de
hacerlo.
A veces el estar solos nos fuerza
a luchar por cosas que cuando “somos más felices” no damos nada. He pasado días
en mi casa sin salir porque mis amigas no podían, pero como yo estaba bien me
aburría en casa y no salía. Esto es diferente cuando no te sientes del todo
bien. Cuando tu cabeza no para de dar vueltas luchas con los principios de tu
yo interior y te fuerzas a hacer aquello que de normal te daría apuro. Sales a
correr, vas solo un sitio público…
Y es que de la soledad también se
aprende. A veces necesitamos estar solos para reencontrarnos con nosotros mismos,
para recobrar el rumbo, para cambiar y abrirnos. Quién sabe si algún día de
esos que salimos solos no vamos a conocer a alguien que merezca la pena, habrá
que intentarlo, ¿no? Deja pie a la casualidad, o al destino, a lo que creas
más.
Además puedes sacar partido de la
soledad. Puedes leer aquello para lo que antes no tenías tiempo, puedes
descubrir tu ciudad o pueblos vecinos, rutas curiosas de tu propio pueblo.
Puedes escribir aquello para lo que encontrabas inspiración pero no tiempo.
Explora, porque la soledad también te abandonará y volverás a estar ocupado.
Y si estás solo en este momento
no te maldigas diciendo lo solo que estás porque eso no va a cambiar nada, como
mucho te sentirás más miserable. Piensa qué puedes hacer para dejar de estarlo
y lucha para llegar a ello “le digo adiós a la tristeza ¡gracias por la
compañía pero debemos dejarlo, princesa!”.
Seguiremos en pie, ni sus armas,
ni su pasta, ni su mensaje.
No, ni su voluntad de guerra fría
en mi fuego de ideas,
ni sus parciales verdades, no a
su sutil engranaje.
Mientras nos recordamos el porqué
hay que luchar,
la vida es bella, habrá que
encontrar el lugar,
es nuestra respuesta, levantamos
la vista,
¡No hay pausa, solo coraje!

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