“Estoy perdido”. ¿Nunca has dicho
esto? Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida lo pensamos. Cambios,
traumas, decisiones… todo esto nos marea y acaba por desorientarnos. A veces no
sabemos cómo seguir, no sabemos cuál es la salida y acabamos actuando
inconscientemente.
El problema viene cuando estamos
tan perdidos que se nos va de las manos. Por mucho que no sepamos cómo
enfrentar al presente, por mucho que lo que estamos viviendo sea nuevo, no
podemos actuar sin pensar en la repercusión de tus actos. No podemos justificarnos
diciendo “es que estoy perdido”. Hasta que encontremos el camino, ¿cuánto vamos
a autodestruirnos? ¿A cuántas personas nos vamos a llevar por delante?
Nadie tiene porqué soportar
nuestra desorientación. No podemos caer en usar esta situación como excusa de
un comportamiento reprobable ¿estás perdido o has perdido el juicio? No nos
engañemos. Por mucho que el presente nos venga grande no podemos renunciar a la
cordura. Nadie tiene porqué sufrir porque nosotros estemos experimentando
nuevas sensaciones y se nos esté yendo de las manos.
Ya lo dijo Macaco: acción - reacción - repercusión. Lo que hagas no va a pesar menos porque estés confundido. Piérdete buscando el camino pero
que sea para encontrar uno mejor, porque si no, igual que te pierdes a ti mismo,
otras personas pierden la esperanza en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario