domingo, 22 de febrero de 2015

Ganas de despertar


¡Hola, hola! Creo que ya toca actualizar esto, 2015 ha comenzado y no he mencionado nada sobre ello. Bueno, la verdad es que poco he comentado de nada porque cuando llega el diciembre-enero universitario poco tiempo tengo de mencionar algo que no sea relacionado con los estudios –vida triste-.
He de aclarar que hablo sólo de mí, sin englobar a otro ser humano, porque cada uno lo vive a su manera. Unos no sacrifican sus vacaciones navideñas, otros hacen algo, otros mienten sobre lo que hacen ya sea por ir de sobrados o por no parecer muy trabajadores (no sé qué de vergonzoso tiene admitir que lo eres, esto daría para una entrada propia, ¡Mmm!, aunque creo que ya la hice JAJA), supongo que es por si suspendes así el resto no se ríe de que encima te lo habías currado (¿). El caso es que yo, sobre todo este año, me he matado como nadie (y así he acabado, con jaquecas –vida triste-).
Uno de mis deberes este cuatrimestre pasado fue ver An Education, para un posterior examen oral. Lo dejé para navidades como la mayoría de los trabajos porque entras en el debate de: lo hago al principio del cuatrimestre, pero ¿y si luego se me olvida? ERROR. No lo dejéis todo para el final porque igual acabáis saliendo apenas dos días en todas las navidades y yéndoos a dormir a la una como mínimo, por no hablar del estrés causado por el: “no llego”, que casi te hace tirarte de los pelos.
Total, una de las preguntas de dicho examen oral fue: ¿Qué crees que significa el título (An Education)? Menos mal que me habían avisado otros compañeros que salía del examen de que me podían preguntar eso porque si no me hubiera quedado un poco rayada en mitad del oral, cosa que no tienes tiempo a permitirte.
Hasta entonces no me lo había planteado. Si no has visto la película voy a intentar no hacer spoiler, pero yo me sentí identificada por la protagonista. Ésta vive presionada para alcanzar una buena nota que le permita entrar a una de las mejores universidades del país. Su hobbie, la música es casi menospreciado, lo que a mí me hace ver que está un poco incomprendida. La película si no recuerdo mal está ambientada en Los Sesenta, pero no veo mucho cambio con el presente. Al responder la pregunta denoté que me sentía un poco identificada con la protagonista porque creo que no estoy viviendo lo suficiente.
No sé si en algún momento voy a hacer una entrada sobre 2014 haciendo balance, la verdad es que no lo tengo en mente. 2014 ha sido un año, vamos a decirlo, mejor de lo que me esperaba. He de decir que me esperaba un verano estudiando y al no ser así ya fue un verano más bueno que el anterior (por eso y por otras cosas). El último cuarto de 2014 fue sin duda el peor del año y es cuando me di cuenta de mi situación. Tanto he de estudiar que no tengo tiempo para salir por ahí en condiciones a ver el mundo. Ya no estoy diciendo salir de fiesta, puesto que hasta esto me parece ya un poco banal (no me malinterpretéis, di “parraque” y aparecerá Encarna).
El caso es que tras salir de mi penúltimo examen estaba ya como si hubiese terminado, hasta me daba un poco igual cómo me hubiera salido. Fui con mi pareja a ver una tienda sobre productos americanos donde compramos Grageas Bertie Bott y después fuimos al Fnac, así todo un poco improvisado, como nos gusta a nosotros. Y fue allí cuando me di cuenta de lo feliz que era saliendo sólo un rato. Saliendo de mi habitación, de mi sala de estudio que me retiene todo el día. Al día siguiente fue el oral e hice notar que algo fallaba, o varias cosas (y entre ellas el sistema de la universidad).
No tengo propósitos de año nuevo porque sé que mi vida va a seguir así y no creo que sufra grandes cambios, no tengo tiempo para actividades extra por mucho que me gustaría. Pero sí tengo ganas. Soy una persona que valora mucho lo que tiene y creo que me hace falta más. Ganas de conocer más gente, gente nueva, fresca. Ya no digo amigos, I’m done with them (nah, es bromita). Ganas de nuevas versiones de la vida, descubrir nuevos lugares, estoy segura que el sitio donde estudio tiene mucho que ofrecerme pero que desconozco.

Creo que tengo algo, por lo menos algo, que ofrecerle al mundo. Sólo necesito que se abra a mí y yo tener el tiempo necesario para hacérselo ver sin ese malestar interior que no te deja disfrutar de algo porque te dice: “deberías estar estudiando”. 

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