miércoles, 25 de diciembre de 2013

25 de diciembre ¿fun fun fun? Este año no.
Desde que nací hasta el año pasado Navidad ha sido un periodo vacacional. De desconexión con el deber y de conexión con el prójimo. Cuando eres pequeño lo notas poco pero conforme creces vas deseando que Navidad llegue aunque sólo sea para evadirte de exámenes. Hasta en segundo de bachillerato, año trágico por excelencia, la Navidad fue el periodo de desconexión más absoluto y placentero. Pero este año no.
Naces, creces, estudias, llegas a la universidad y te joden. Porque así está diseñado. Al estar dividido el curso en dos cuatrimestres los exámenes son en enero y claaaaro, cuál es tu sorpresa al ver que te han arruinado todas las vacaciones. No tienen suficiente con que estudies durante el curso, también tienes que hacerlo en Navidades, ponerte al día de todo, hacer trabajos varios, y estudiar. Estudiar bastante.
La Navidad, la época más bonita del año, ensuciada por todos esos tristes apuntes. So sad. Pero es lo que toca.

Ya descansaremos… no sé cuándo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Trabajo

Es curioso. Ese momento en el que intentas que te salga algo pero no. Insistes, te parece una tortura. Tienes que entenderlo, para aprobar tienes que entenderlo. Persistes, lo intentas otra vez. Sientes una ligera angustia, ¿por qué cuesta tanto? Otros igual lo entendieron al momento. Pero tú no. A ti te cuesta. Después de todo qué importa el resto… No van a aprobar por ti.
Lo vuelves a intentar una vez más. Desde el principio. Lees lento, en voz alta, sin ningún ruido exterior que te moleste, sin nada más en la cabeza, y lo entiendes. La bombilla se ilumina. Sientes alivio. Por fin. Y en ese momento surge; un ápice de satisfacción. Ahora que te lo entiendes te gusta. Es difícil pero te gusta. Alegra. Llena. Cuesta pero recompensa.

Todo tiene su precio y todo se puede alcanzar. Esfuérzate.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los mejores años de nuestras vidas

Me veo obligada a hacer esta entrada porque creo que vivimos muy engañados. En junio terminé segundo de bachillerato, un curso muy doloroso en el que (al menos en mi instituto) si no trabajabas todos los días estabas jodido.
A lo largo de los años escolares el número de exámenes y su dificultad va creciendo hasta llegar a, lo que algunos llaman, la cumbre del conocimiento, segundo de bachillerato. Porque luego ya te especializas en algo en concreto. En este curso encuentras que todas las semanas tienes exámenes y que no puedes estudiar el día de antes, ves tu vida social reducirse a los sábados por la noche y cuando se acerca selectividad ni eso. Crees que es sólo un año, ocho meses y medio y nunca mais. Todo mentira.
Terminas segundo de bachillerato con la alegría del verano de tu vida y la verdad es que lo es, y si no lo es debería porque si has pasado limpio probablemente no vuelvas a tener tanto tiempo libre para no hacer absolutamente nada (o para hacer lo que querías y no podías porque no tenías tiempo). Te cuentan que la universidad va a ser una muy buena experiencia, los mejores años de tu vida, leyendas everywhere.
Al principio te alegras, por fin estás estudiando lo que querías, (o como nos pasa a algunos lo que menos nos disgusta) pero luego llega el batacazo.
En la mayoría de las carreras hay que estudiar todos los días si no quieres ir perdido en enero. Selectividad, esa experiencia que mejor una vez en la vida y no más, parece querer repetirse dos veces al año ahora. En lo único que encuentro la diferencia es en el ritmo de estudio, puede que segundo de bachillerato te metiera más presión pero veías la recompensa día a día. Aquí sólo tienes una oportunidad, te lo juegas todo a una carta. Tienes que elegir qué asignaturas repasar porque aunque haya pocas no da tiempo a todas, y no mencionemos ya los trabajos.
Algunos dejamos atrás amigos, ciudad, casa… para entrar en la boca del lobo. ¿Se vive mejor ahora? Yo diría que no.

Casi no salgo viva de segundo de bachillerato pero salí, esto sólo está empezando y se ha cargado mis expectativas. ¿Cuatro años así? No sé si podré.

Los mejores años de nuestras vidas se los estoy dando no sé a quién

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Bromea o ke ase?

Es sorprendente la capacidad que tienen algunas personas para bromear. De hecho, hay gente que se pasa todo el día gastando bromas al prójimo, el problema llega cuando él las recibe.
Y es que hay gente que no sabe encajar una broma, cosa no muy comprensible cuando no paras de incordiar a otros.
Se enfadan, hasta te dejan de hablar. Es extraño pero cierto. No lo comprendo muy bien. A todo el mundo le gusta gastar bromas de vez en cuando pero cada vez que se hace una broma hay que replantearse ciertas cosas como ¿Me gustaría que me lo hicieran a mí? ¿Cómo me lo tomaría? ¿Merece la pena? Y una vez se han resuelto estas preguntas mentales proceder o no.
Hay gente con un talento innato para incordiar, hacen chistes sobre ti, se meten con tu ropa, tu estilo, tu manera de actuar, a veces sólo basta que te muevas para causar un comentario. Pero ojo digas tú algo de él, porque entonces se enfada. Parecen tener una natural insensibilidad y no son conscientes de ello, y si lo son les da igual.
Algunos comentarios llegan a ser crueles, pero no puedes enfadarte porque ha sido una broma, sin embargo no intentes combatirla con otra tú. Serás tachado de rencoroso.

Ten cuidado de las bromas que haces, de cómo las haces y del momento en que las haces.

viernes, 18 de octubre de 2013

El sufrimiento es imprescindible


Sufrimos. Hay momentos en los que nos encontramos verdaderamente mal, llegamos a querer morir. Nos preguntamos ¿Qué pasa? ¿Por qué siempre a mí? Parece que el mundo se haya confabulado en nuestra contra para hacérnoslo pasar mal. Ahogamos nuestras penas llorando, nos sentimos miserables, nos desesperamos, desfallecemos… pero no encontramos solución.
Es así. Y aunque no lo queramos, el sufrimiento es ineludible. Sin sufrimiento no seríamos capaces de valorar la felicidad, los buenos momentos. Tiene que haber malas rachas para saborear las buenas.
A nadie le gusta pasarlo mal, duele, pero es necesario. Cuando estamos atravesando un mal momento queremos que acabe, somos conscientes de ello, intentamos solucionarlo a toda costa, llegamos a pensar que no lo superaremos, que nuestra vida es un fracaso, que lo vamos a arruinar todo...
Todo esto y más pasa nuestras cabezas, nos atormentamos más nosotros que el propio sufrimiento, incrementamos el dolor, la incertidumbre de saber cómo acabará todo nos consume, no nos creemos capaces.
Pero no todo es malo, y después de un mal momento llegará uno mejor, y lo notaremos. Puede que no en el mismo instante pero si después, entonces sabremos que ya ha terminado. Que igual todo lo que pensamos mientras lo pasábamos mal era innecesario, que incrementamos la carga, que no fue para tanto.
Hay que aprovechar los malos momentos y aprender de ellos.
El sufrimiento es inevitable, la angustia opcional.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Móvil dependencia

La sociedad tiene un grave problema. Cada vez desde más pequeño el ser humano se ve dependiente de su teléfono móvil. Niños de siete años con móviles, pero ¿para qué los pueden necesitar? Un móvil es muy útil y cada adulto que lo crea necesario debería tener uno. Ya en la adolescencia empiezan a convertirse en imprescindibles, caemos en sus redes y quedamos atrapadas en ellas.
Primero se usaban para llamar y enviar mensajes, pero luego sus capacidades fueron aumentando. Ahora ya casi nadie llama, por no hablar de mensajear, ahora hay otros métodos. La aparición de internet móvil ha supuesto toda una revolución. Esta entrada es sobre el famoso Whatsapp y redes como esta.
La gente se refugia en ellas cuando no tiene otra cosa que hacer pero también cuando debería estar haciendo otras cosas. Es preocupante ver como cuando llegas a un sitio nuevo la gente no se esfuerza en socializarse sino que prefiere sacar su móvil, evadirse del mundo y hablar con gente ya conocida.
¿Cómo conocer gente nueva así? Es realmente complicado. De primeras no puedes, da vergüenza interrumpir, igual hasta es una conversación importante. En la mayoría de los casos seguro que no lo es. Después de todo, ¿de qué tanto tenemos que hablar a todas horas por el móvil? Se nos acaban los temas de conversación.
Cada día más atado, el ser humano lo utiliza mientras come, estudia, está en el colegio/universidad/instituto, hace cola en el supermercado, espera a que llegue el autobús, le están cortando el pelo…
No digo que no sea útil y no debamos hacerlo, sino que hay que moderarse. Para todo hay tiempo. Ante todo socialízate en persona. Pasas horas en casa hablando con gente a la que no tienes delante y cuando la tienes no le prestas atención porque estás chateando con otros. No tiene sentido.
No lo apreciamos pero tal vez estamos dejando pasar gente valiosa de largo por estar conectados en ese momento.

Algún día pasará el amor de tu vida por delante de ti y no te enterarás porque estarás pendiente de la última cadena que te enviaron por chat.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Falta de experiencia

A veces deseamos tanto algo que no nos paramos a pensar cómo será cuando finalmente lo alcancemos.
Estamos sedientos de deseos, nos invade el poder de cumplirlos. Somos en cierta manera avariciosos, ilusos. Pero es normal, de ilusiones se vive.
Hay que ser consciente de lo que se tiene y lo que se quiere cambiar. Muchas veces querríamos tener cosas diferentes de las que poseemos, nos vemos infelices con lo propio y queremos mejorarlo. Sabemos que no somos realmente  felices con lo que tenemos, aspiramos a algo mejor, pero esto no siempre es posible. No siempre se cambia a mejor.
A veces aspiramos a una vida mejor y nos encontramos con algo peor de lo que ya teníamos. Y entonces te das cuenta, no era tan malo lo que tenía antes si lo comparo con ahora. Has malgastado el tiempo esperando algo mejor y sólo has conseguido empeorar la situación.
Hay que ser realista, ser consciente de lo que se tiene y saber a lo que se aspira. A mí me acaba de pasar, llevaba dos años queriendo irme de donde estoy y ahora que me he ido echo de menos lo que tenía porque esto no es realmente lo que esperaba (aunque todavía es pronto para juzgarlo).
Lo mismo pasa con las amistades, hay veces que no las valoramos como debemos y hasta que no salimos de nuestra  realidad, conocemos más gente y comparamos no nos damos cuenta de lo que realmente tu amigo verdadero te ofrece.

Valora lo que tienes y no sueñes en exceso.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Todo se muere

Venga, un cacho de mí.
Me acabo cansando de la gente, es un hecho. Haciendo un rápido cálculo puedo decir que mi media de duración de una amistad es de dos años.
Y es que al final hay que desistir. Me considero buena amiga de mis amigos, un poco exclusiva, me gustan las minorías (nada malo, creo). El problema puede ser que me entrego demasiado, espero más de la gente de lo que pueden darme y esto crea fisuras hasta llegar al agujero.
Como amiga, igual soy un poco egoísta al decir esto, pero creo que no se pueden quejar de mí. Soy fiel, si tengo que defender causas indefendibles las defiendo y si tengo que quedar mal con el resto poco me importa. Me da igual lo que piense “el popularismo”, ya he dicho que soy de minorías. Hasta aquí todo está bien, pero si no es algo recíproco acabará muriendo, como lo ha hecho hasta ahora.
Sé perdonar, puedo dar más de una oportunidad, soy paciente, pero hasta cierto límite.
Mi problema es que me callo demasiado, y acumular tanta mierda hace vomitarla (al vacío invisible) en un momento, y entonces no hay vuelta atrás. ¿Que no debería hacerlo? Lo sé, pero es así. Igual prefiero evitar conflictos y llega un momento que se me comen… quién sabe.
Y cuando después de tanto tragar de repente exploto ya nada vuelve a ser como antes. Normalmente no hay explosión, no empiezo a soltar mierda por la boca dejando al otro atónito. Normalmente no hay diferencia visible, pero ha muerto y es irremisible.
Nada volverá a ser como antes, no por mi parte. Por mucho que lo intente. Es algo que me supera, cuando digo que no es  no, y nada puede hacer ya el otro por arreglarlo.Y me vuelvo borde, cada vez más, y el otro me pregunta si estoy enfadada, ojalá fuera eso.

O se cuida o se rompe. Es un ciclo.

Qué a gusto me he quedado.

martes, 27 de agosto de 2013

Con 18

"Es tiempo de cambiar, it's time to change".
Es tan grande el salto en todos los sentidos que me hace preguntarme qué lo impulsa. Y es que uno pasa de tener quince años a tener dieciséis sin mayores cambios, pero pasar de tener diecisiete a tener dieciocho marca toda tu posterior existencia.
El último de tus días como persona con diecisiete años eres menor de edad, no puedes entrar a según qué discotecas, no puedes consumir alcohol, tampoco tabaco, necesitas el consentimiento de tus padres, al menos un tutor legal… en definitiva, eres menor de edad.  Y veinticuatro horas después puedes hacer todo esto libremente, incluso puedes sacarte el carnet del coche ¡E ir a la cárcel! Se supone que ya eres independiente, maduro, mayor de edad. Sólo se supone.
¿Alcanza uno la madurez al cumplir los dieciocho? Ya lo dudo. Cada uno madura cuando le llega el momento según las circunstancias de su vida. Hacerte mayor no va hacerte más responsable, las experiencias que vivas sí.
Y es que los dieciocho ya es una edad considerable para ser mayor de edad, pero yo lo pienso y nada ha cambiado en tan sólo unos días. Pero los dieciocho te obligan a madurar, te enseñan que es necesario que dejes de pensar como un niño y actúes como un adulto porque ya lo eres. Porque aunque no quieras tu vida va a cambiar.

Nueva ciudad, nuevo lugar donde vivir, nuevo entorno para estudiar, nuevas compañías… todo esto va a comenzar. Quién sabe lo que se quedará atrás.

lunes, 12 de agosto de 2013

Impotencia

Qué sentimiento tan frustrante.
Impotencia es saber que por mucho que quieras no lo vas a volver a ver más.
Impotencia es recordar todo lo que has dejado atrás y nunca más volverá, saber que en ningún recuerdo más estará.
Impotencia es perder de repente sin tiempo a reaccionar.
Impotencia es saber que no hay lado bueno.
Impotencia es llorar como único medio para poder aliviar.
Impotencia es ver un futuro vacío sin poderlo cambiar.
Impotencia es recordar los momentos buenos y no poder volver a ellos.
Impotencia es lamentarse por aquellas cosas que no se hicieron o demostraron en su momento.
Impotencia es saber que tu vida ya no va a ser igual, que nunca del todo lo vas a superar.
Impotencia es saber que es insustituible.
Impotencia es echar tanto de menos que los recuerdos se convierten en la única medicina para superar la pérdida.
Impotencia es que tu perro se muera.

Y también es impotencia que aquellos que no tienen animales no comprendan que se puede querer a un perro tanto como a una persona, porque se puede.

"Tenía tanto que a veces maldigo mi suerte, a veces la maldigo, por no seguir contigo".

lunes, 29 de julio de 2013

El tonteo


Que fase tan interesante. Y es que es eso, una fase, que va desde que te empieza a gustar alguien hasta que finalmente lo sabe. He de reivindicarla. Para mí es de lo más interesante y productiva, porque luego se asienta la cosa y pierde su encanto.
Cuando tonteas con alguien te quedas hablando hasta las tantas, te ríes constantemente, tienes intriga por saber si eres correspondido  y eso da morbo, da ganas de seguir. Esa curiosidad enfermiza que tanto nos hace disfrutar, también podemos rayarnos, pero pasar el rato al fin y al cabo. Su nombre –tonteo-  ya lo indica, y es que las dos personas están en un estado de tontería que les hace incluso descuidar obligaciones básicas como estudiar, prestar atención a los familiares, pasar el tiempo con amigos… pero no importa, porque hacer el tonto con esa persona es divertido.
Pero todo tiende a su fin, y llega un momento en el que se hace inevitable confesar. Y o acaba en desastre, que es raro si el tonteo ha sido prolongado y correspondido, o se asienta el asunto. Y se pierde la magia, las tontadas, el misterio del principio se acaba y con él se evapora la ilusión del principio. Todo es serio ahora, la intriga ha sido desvelada. Cuando se pasa del tonteo a una relación cabe la posibilidad de que el amorío acabe, puesto que el nuevo ritmo puede resultar rutinario y aburrido.
Por eso hay que reivindicar el tonteo, como fase de transición de conocerse a algo más, como fase de entretenimiento.

Busca, experimenta, pruébalo. Cuando lo pierdas lo notarás, no podrás volver a él, sólo queda resignarse e intentar que la nueva fase sea mejor, sino el fracaso será inminente. 

martes, 23 de julio de 2013

Borrachismo


Si no existe este término deberían acuñarlo. Yo lo defino como una enfermedad un tanto grave. Hay gente que no debería beber, porque cuando lo hace sufre de un estado tontería de que hace padecer al resto.
¿Nunca habéis tenido que cuidar de un borracho? Si no es así casi debería deciros que sois afortunados. No pasa con todos pero algunos de ellos al beber cambian sus modales habituales y se vuelven realmente insoportables. Se pasan unos momentos bochornosos en los que realmente no sabes qué hacer. Si cuidas tú solo de una persona que sufre de "borrachismo" a veces incluso llegas al borde de la desesperación. Y es que puede ser una persona realmente buena, simpática, agradable… que cuando bebe da un giro de trescientos sesenta grados. Lo notas en su manera de actuar, cambia su humor, se vuelven medio violentos, secos, furiosos, y tú lo pagas. Y se supone que uno bebe para divertirse, el que sí que se divierte es el que te cuida…
No sé qué tendrá el alcohol que haga que las personas den estos cambios bruscos, pero también es cierto que después no suelen acordarse ¡tendrán morro! No te dan ni las gracias por cuidarlos, por preocuparte por ellos, por mostrar el interés que el resto no tiene, porque a veces incluso vomitan y los tienes que ayudar a recobrarse.

Hay que controlar esos cambios de actitudes porque uno no se puede volver odioso así porque sí y luego pretender que todo vuelva a ser como si nada hubiera pasado. Un poco de consideración por el que te aguanta.

lunes, 8 de julio de 2013

Dependencia

Esta no es la entrada que yo quería hacer. Soy de esas personas que creen que no debes hacer de nadie tu marca de heroína porque si no puedes llegar a pasarlo muy mal. Depender de alguien para ser feliz hace que tu vida necesite de ese alguien para tener sentido y eso es lo que me lleva a decir que hay que ser independiente, ser dueño de tus sentimientos, no dejarse afectar tanto por las reacciones del otro. Pero todo esto queda desmontado.
Cuando empiezas una relación, en la que se siente, se crea un estado de dependencia en el otro involuntariamente. Subordinas algunas de tus prácticas habituales para estar o hablar con la otra persona, pierdes tiempo que sabes que deberías invertir en cosas productivas, sabes que te perjudicas pero aun así decides tomar el riesgo porque no te importa, porque tú así eres feliz, tienes lo que te hace feliz. Incluso llegas a perder la relación con algunos de tus familiares o amigos por dedicárselo a esa persona.
Mi conclusión es sencilla, hay que saber dosificar. No te debes volcar en una relación y dejar todo lo demás a un lado porque igual cuando esta acabe miras a tu alrededor y no te queda nada. No debes hacer que tus emociones dependan de nadie, hay que aprender a controlar, de lo contrario lo pasarás mal, muy mal. ¿Qué pasa si esa persona te falla? Que te hallas sumido en la miseria. Si te sabes organizar te sabrás mentalizar y sabrás vivir en armonía encontrando ese dorado punto medio (“aurea mediocritas”).
La dependencia es en cierta parte necesaria, pero también es necesario no caer en su dominio, porque sino quedarás adicto a esa persona como si de una droga se tratara, y salir luego de ello podrá convertirse en una tortura.

sábado, 22 de junio de 2013

Muerte no es olvido

A cada segundo, en cualquier lugar del planeta, muere alguien. No somos nada. Puedes estar felizmente en tu casa viendo la televisión y sufrir un ataque cerebral, desarrollar un cáncer que te fulmine en poco tiempo, tener una muerte natural…  Hay mil maneras de morir. No importa la edad que tengas ni quién seas.
Puedes vivir una vida maravillosa, rodeada de seres queridos, ser importante para tu círculo. Puede que no seas famoso pero eso no te hace no ser una persona importante. Puedes tener un amor épico, una vida salvaje, mil y una vivencias… pero al final mueres. ¿Y qué queda de ti?
Los famosos al menos reciben algunos minutos de televisión en su homenaje, se emite alguna de sus películas o se les dedica un programa especial, pero ¿y el resto del mundo? ¿Acaso no puede tener una persona normal una vida remarcable?
Pero la muerte llega y se nos lleva completamente, quedamos reducidos a cenizas o en un ataúd bajo tierra y ya está. Producimos dolor en nuestros seres queridos sí, pero eso pasa y no somos más que papeleo para ellos. Cambiar el titular de la cuenta del banco, repartir sus efectos personales, donar sus cosas a la caridad… Morimos y encima generamos un buen ajetreo de papeles, y a eso quedamos reducidos.
Ya no queda nada nuestro, todo es repartido, ¿o sí queda algo? Independientemente de cuándo o cómo muera yo espero que me recuerden por cómo soy y lo que he podido transmitir y que eso perdure en el tiempo, porque “alguien sólo muere cuando deja de ser recordado”. Y por eso espero que al menos una minoría me recuerde, que quede patente algo de esa vida que para algo viví, si no ¿qué función tiene la existencia?

Cuando alguien muere hay que acostumbrarse a vivir sin su presencia, pero borrar su recuerdo me parece un gesto cruel, si de una persona importante en nuestra vida. Porque si así es, seguro que nos ha dejado algo que quede grabado en nuestro corazón.

domingo, 26 de mayo de 2013

Too late

A veces pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo, y no es así.
Pensamos que podemos dejar cosas importantes para otro momento si hoy no se da la situación o si no nos apetece, porque otra cosa no, pero tiempo no falta. Y no es así. Y es que a veces pasa tanto tiempo que se cicatriza.
Uno no puede retener un sentimiento eternamente porque quiera, porque ese sentimiento necesita ser cultivado cada día para seguir sano y vivo. Si no se cuida se marchita, se va tan rápido como llegó.
Porque podremos ser dueños de muchas cosas, pero nunca seremos dueños de lo que sentimos. Y a veces la vida nos parece muy puta, porque soñamos algo con todas nuestras fuerzas y cuando por fin lo conseguimos nos sentimos vacíos. Ha podido más el morbo que el propio sentimiento. Nos decimos a nosotros mismos, “pero si tengo lo que quería”,  pero la cosa es que ahora eso se ha convertido en irrelevante.
¿Cómo hacer que algo no se convierta en irrelevante? Cuidándolo día a día.
Pero dosificando, que no se convierta en obsesión. Porque esa es otra, tendemos a magnificar los sentimientos, pasamos de cero a cien en un instante y eso no puede ser sano ya con la misma fuerza llegó así se irá. No es fácil, pero se debe intentar dosificar el sentimiento para que no sea ni irrelevante ni destructor.
No, no he cambiado de tema a mitad de entrada van ligados, volveré al primero.
No esperes a que aquello que espera eche raíces, actúa cuando es el momento porque puedes quedarte sin momento. Y será tarde, incluso para arrepentirse.
La mítica frase de nunca es demasiado tarde me parece un gran error de la humanidad, una frase de ilusos perezosos para conformarse otro día más. Experimentarlo y me contáis si es cierto pero yo no me arriesgaría. Sí que hay veces que es demasiado tarde, y o te comes las ganas o te olvidas, pero ya no se puede intentar.Y será tarde, incluso para arrepentirse.

domingo, 19 de mayo de 2013

¿Y a eso lo llaman lujo?

Hoy, el tema de la entrada iba a ser otro, pero estaba viendo un programa de televisión -de esos en el que los ricos enseñan sus casas para sentirse orgullosos y que a ti te entre la envidia (sana) de... Ojalá viviera yo ahí- y me he dicho: éste tema ya iba tocando.
Y es que el lujo es caro, evidentemente. Si quieres algo bueno  lo tendrás que pagar, pero la cosa es que no nos conformamos con el importe económico. Nos castigamos a nosotros mismos y nos privamos de su pleno disfrute, pues pesa sobre nuestras cabezas que lo bueno hay que mantenerlo intacto, que su precio hemos pagado y no podemos tratarlo como un objeto normal, no...
¿Por qué digo todo esto? Aquí pongo unos ejemplos cotidianos, seguro que algunos te suenan de haberlos visto en la tele, contándotelo un amigo o incluso vivido por ti mismo.
La vajilla valiosa, esa que normalmente regalan para la boda y que sólo se saca para ocasiones especiales como navidad, una celebración importante, un cumpleaños... Y es que si es la buena, ¿por qué sólo la usamos una vez al año? ¿Tenemos que estar todo el año con una cubertería y vajilla de plástico para no sentirnos culpables si se rompe un plato? Te intimida mientras la usas, ojo le vayas a hacer un rasguño por profundizar más de lo debido el cuchillo en el filete de ternera que te crucifican.
El parqué, que bonito eh, cómodo, suena guay al pisarlo... Esta es una situación personal: allegados a mí se pusieron hace poco un parqué de 4.000 euros nada más y nada menos ¿necesario? Depende. Está muy bien porque, supuestamente, está probado a resistir al fuego, no rayarse... La cosa es que ahora la mayoría de la gente que viene de la calle se tiene que quitar los zapatos, un gesto que a mí, para entrar en una casa, me parece un poco humillante. El cable del portátil, me ponían un paño debajo para que no lo rayara al contacto... ¡Mujer! ¿Pero no está demostrado que no se raya? Las mujeres son más obsesivas con esto, incluso calzan patucos, o se arrastran con zapatillas de estar por casa con paños en la suela ¿pero qué puede rayar la suela de una alpargata? Mon dieu...
Oye y lo mismo pasa con esas alfombras tan fashions de pieles de animales, hechas a medida, a mano... A mí me da hasta pena.
En un crucero lujoso, tengo entendido que cada escalón está valorado en (ahora dudo) si 600 o 6.000 euros (creo que 6.000) porque contienen cristales de swarovski. Dios, si te caes te vas a hacer el mismo daño que si te caes de unos escalones de mármol. Y ojo se te caiga un vaso o algo y lo rajes... ¡que te sale más caro el escalón que el viaje!
Lo mismo pasa con esos pantallones de plasma, móviles super guapos que te cuestan un cojón (y cuya pantalla se va a rallar al caerse al suelo o al llevarlo en el bolso y hacer contacto con las llaves) -este es otro punto, fundas de móviles chulísimas pero sólo por detrás, que lo que es la pantalla sigue estando al descubierto, mucha protección no le veo...-, espejos valiosos, joyas de herencia... Niño, no escribas sobre esa mesa que es de madera de bambú y se raya. Zapatos caros que no te puedes poner un sábado de fiesta por miedo a que te salpiquen con bebida...

¿El punto de esta entrada? Reflexionar. Todos estos objetos lo que nos causan es miedo, miedo a que se rasguñen, damos preferencia a su estado intacto y acabamos subordinándonos a ellos. Porque es eso, ¡nos sometemos a un maldito objeto! Que si someterse a una persona es lamentable, someterse a un objeto...
¿Y merece la pena? Prefiero vivir con mis platos del supermercado si ello me va a hacer que al caérseme al suelo no me miren como si hubiera matado a un ser humano.
Estamos perdiendo nuestra integridad.


domingo, 12 de mayo de 2013

Imaginación vial


No sé vosotros, pero a mí me encanta aprovechar el trayecto en coche para dar rienda suelta a mis preocupaciones inmediatas. El simple hecho de ir de a un sitio (que esté a más de media hora de distancia, si no no merece la pena) viendo el paisaje y con los cascos, deja paso a los pensamientos más cercanos de mi mente. Y puede que sean chorradas, pero es lo que realmente hace ameno el viaje. Pensar en ellos, plantear varias alternativas a la situación, e incluso buscarles solución (aunque luego no vaya a darse tal cosa). No sé si me entendéis.
Te evades del mundo, porque en esos momentos estás circulando no sólo vialmente, sino vitalmente. Eres ajeno a algo más allá de tu coche, puede estar dándose un robo en tu supermercado regular y tú no tendrás noticias de ello hasta que no acabes el trayecto y alguien decida contarte lo sucedido.
El recorrido a veces incrementa su emoción cuando llueve, ver las gotas chocar contra el cristal, resbalar. Como si estuvieran en carrera, y a veces hasta te posicionas del lado de alguna. Simples distracciones. Paisajes que estamos acostumbrados a admirar mientras viajamos, paisajes nuevos, todo se da mientras circulamos. La cosa es saber apreciarlo y emplearlo, porque todo, por muy chorrada que sea, puede inspirarnos en un futuro en algo que debamos hacer.
Es cierto que dicen que si te pones los cascos mientras viajas no prestas atención de la carretera y a veces es mejor no hacerlo, pero otras, te hace evadirte aún más y penetrar en lo más profundo de tu mente sin que el piloto sea consciente de ello. Porque no todo el mundo tiene tiempo o ocasiones para dedicarse íntegramente a su imaginación sin ser interrumpido por el mundo, y esto hay que saber aprovecharlo.

domingo, 21 de abril de 2013

Tanto pensar... no es bueno


A veces, llega un momento como de desesperación en el que tienes que aclarar tus ideas y tomar acción, porque no puedes seguir así. Empiezas a programarlo todo en tu cabeza, cómo será la conversación, qué es lo que tienes que decir, cuándo lo dirás… Todo, puedes llegar a programarlo todo. Y en tu cabeza suena bien.
Pareces decidido, llega el momento de pasar a la acción y… “Plash”, avería en el motor.  Te bloqueas, no eres capaz de llevarlo a cabo. Te lo has pensado demasiado.
Y es que hay que pensar antes de actuar, pero para ser sensato con lo que se dice. No podemos decidirnos a hacer algo y desertar en el último minuto. Pensar las cosas demasiado nos hace abandonar su ejecución porque claro, si nos ponemos a hacer balanza de pros y contras… igual la cosa no sale como esperamos y fastidiamos algo importante. Y llegará el arrepentimiento y los remordimientos… aunque en realidad ya tienes ambos, por el hecho de no haberte atrevido a proceder.
Aparte de perder un tiempo maravilloso aclarando cómo iba a ser la ejecución, pierdes la oportunidad de saber cómo habrían sido las cosas si por fin le hubieras echado coraje.
Pienso luego actúo, pero como no piense rápido… igual ya no me atrevo. A veces hay que dejarse llevar por los impulsos, puedes salir ganando o igual la cagas, pero ese peso que te has quitado de encima.
¿Dónde quedó la espontaneidad? Dale un voto de esperanza al azar. Arriesga, y luego ya piensa lo que quieras, o igual ya no tienes nada más que pensar. Y a otra cosa.
"Dejarse llevar suena demasiado bien"

viernes, 12 de abril de 2013

Prejuzgo luego ataco

"Porque el camino está lleno de piedras, pero es el camino a seguir, por muchas veces que me caiga al suelo yo me levanto y sigo aquí".


La sociedad está corrompida. Yo no digo que el hombre sea salvaje por naturaleza ni que sea bueno, será lo que sea gracias a la educación y/o experiencia que reciba.
Esta entrada ha sido motivada por dos sucesos que he presenciado esta semana.
En el primero estábamos de fiesta una chica, un chico y yo, cuando de repente un tío que no conozco de nada le preguntan al chico que qué hace con esas, con cara de asco y expresión de desacuerdo  inclusive.
El segundo, y este me parece muy fuerte, fue durante clase. Llega una nueva profesora que comienza a pasar lista cuando de repente se para en una alumna que dejó el centro hace unos meses. De repente, una persona de clase dice ¿Quién era esa? A lo que sus amigos contestan brillantemente: la del pelo graso, la tía tiote, la del pelo chico, la gorda, la del pelo graso, la de las gafas… Lo mejor que se pudo oír fue: la que se sentaba allá (señalando el sitio).
Lo de la primera situación casi me parece irrelevante porque se vive a diario, ya es inevitable y no puede cambiarse. Que te miren con asco es algo normal, sus razones tendrá la persona, por muy poco realistas o inmaduras que sean. En este caso creo que fue porque el chaval nos había confundido con otras, chico… replantéate tu vida o ponte gafas (o las dos cosas).
Lo de la segunda situación me pareció una atrocidad. Y es que la sociedad ha llegado a un grado en que su maldad es asimilada con total naturalidad, y como mucho el resto puede reaccionar riéndose ante un comentario soez. Me da miedo faltar algún día a clase, a saber cómo me describen… Pero si algo sé seguro es que no se basarán en mi actitud como lo harán en mi físico.
En el fondo todo se reduce a eso, somos unos conformistas, nos quedamos en la apariencia de las cosas. Pereza tal vez de conocer algo diferente, que si nos paráramos a conocer igual nos parecería hasta atractivo. Cuando preguntas quién es alguien no te van a decir: la chica esa que es muy maja, que va conmigo a clase, que siempre está sonriendo pero que te puede fulminar con la mirada, te lo van a describir como: la chica esa de las greñas, pecosa, del culo gordo…
Y así nos conocerán los demás, gente con la que no hemos hablado en la vida y que tiene una apariencia nuestra respecto a los comentarios que cuentan el resto, y lo más importante, se guiará por ella. Porque no le vamos a caer a todo el mundo bien, y según su parecer hacia ti te retratarán. Y serás odiado por gente con la que ni si quiera has hablado. Porque en el fondo parece que queramos creer lo que dicen los demás de otros, ¡para qué te vas a poner a hacer juicios si los hacen por ti! Resignación. Esto se aprecia sobre todo en los pueblos, cuando todo el mundo habla de ti pero nadie te conoce, muy razonable.
Diría que me avergüenzo de esta situación, pero es más asco. Asco de todas estas actitudes que he intentado resumir. Es como cobardía intelectual, pereza, conformarse con los prejuicios…
Me pasa a veces que me dice la gente: oye qué maja eres, no pensaba que fueras así, no lo pareces. Brillante razonamiento, si todo fuera lo que parece… ¿Dónde quedaría el misterio?
No sé si estamos a tiempo de cambiar esta sociedad vacía... y este problema se irá repitiendo generación tras generación. Embárcate en el sendero de la experiencia, conoce. Conoce y después critica, para bien o para mal, pero ya tendrás un mínimo saber de aquello de lo que hablas y tu comentario tendrá peso. Porque si no, al final nos ahogaremos en el mar de la ignorancia, entre tanto prejuicio y conformismo.
Todo comentario afecta, aunque muchas veces se diga que no. Si es el de una persona que no nos conozca y nos llama hipócritas no nos va a doler lo mismo. Pero no utilizará un adjetivo psíquico si no que muy probablemente atacará tu físico. Y poco a poco la sociedad intentará comerse tu personalidad, y si eres fuerte no lo harán, pero cuida también tu autoestima de los vampiros energéticos.

Y que digan de mi lo que quieran, y quien quiera que venga a por mí, por muchas veces que me caiga al suelo yo me levanto y sigo aquí.

domingo, 7 de abril de 2013

Destino


Una de las grandes incógnitas de la existencia, ¿Existe el destino?
Oímos muchas veces decir: ha sido el destino. Para otros el destino no existe, es mera ilusión, todo sucede porque si partes de la consecuencia y reúnes cada dato llegas a una causa determinada que explica por qué las cosas han sucedido así (esto, en mi opinión, resulta un poco enrevesado). También las religiones se han interesado en él y dan a su creador la voluntad de dirigirlo. “Maktub”, estaba escrito. No me voy a poner a debatir sobre dogmas ahora pero, ¿a quién creer? ¿Qué opción es la más “adecuada”?
Ligado al destino encontramos la casualidad, yo la considero como su hija. La casualidad se asigna a sucesos cotidianos cuya realización parece curiosa, como si por el azar se hubieran desarrollado. El destino suele otorgarse a sucesos más importantes, que tienen al menos una ínfima trascendencia vital. Yo creo que el destino es más para románticos ¿Por qué digo esto? Es más bonito creer que has encontrado a tu amado porque el destino lo puso en tu camino que simplemente porque tu mundo y su mundo estaban ordenados de tal manera que un siete de abril a las ocho de la tarde tropezarais en un bar y empezarais a conversar. Luego están aquellos que dicen, estamos destinados a estar juntos ¿Te vas a quedar sentado toda tu vida esperando que, al destino, un día le dé por ajuntaros porque sí? Algo tendrás que trabajar tú en ello ¿no?
Amaral dijo: “es el destino quien nos lleva y nos guía, nos separa y nos une a través de la vida”.
Yo, en cierta manera, sí creo en el destino, pero no como condicionante definitivo de los hechos de mi vida. Pienso que a veces aparecen personas en nuestra vida que encontramos casualmente y después se convierten en necesarias, y eso se lo puedo atribuir al destino pero lo que no puedo atribuirle es la capacidad para conservarlas, pues soy yo quien he de tratar con ellas. Lo mismo con conseguir los sueños de tu vida, el destino no va a regalártelos, iluso, pero igual el esfuerzo, la motivación y la constancia sí.

domingo, 31 de marzo de 2013

The most important thing is to love and be loved in return


Ya lo dijo Moulin Rouge. Y es que no hay otra cosa que nos cree mayor inseguridad. Porque sabemos que amamos, pero, ¿quién nos asegura que la otra persona también si no nos lo dice-demuestra? Intriga, curiosidad, miedo, frustración…  Esas palabras que nos dirige, esos hechos, ¿son fruto de una amistad, de una coña, de que nos quiere, de que nos aprecia tal vez…? ¿Cómo asegurarnos si no es que nos lo dice claramente? Y la espera puede ser larga, incluso puede no llegar a darse el momento. Y el amor que tú sientes desgastarse por el simple paso del tiempo, sin determinación. Dicen que el que no arriesga no gana, también que para arriesgar hay que tener una mínima conciencia sobre el terreno que se pisa (tener dos dedos de frente), Entonces, ¿a qué consejo hacer caso? Al de arriesgar, o al de asegurarse primero,  y ¿cómo aseguras? Estamos en la situación del principio…
Por eso lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido. Ya nada más importa, cualquier otra cosa es secundaria. Amistades, familiares, mascotas, redes sociales… no pueden aportarnos esa satisfacción vital. Como se aprecia en la película, ni a la muerte se le teme cuando tienes ese amor. Y en eso consiste en cierto modo la vida, en encontrarlo. En que se pare el ciclo del universo y sólo importe la actividad de ésa persona y tú. Es la razón que te motiva a levantarte cada mañana.
 Si lo tienes, aprovéchalo y cuídalo. Si no lo tienes, no lo busques desesperadamente, pues así no es como se consiguen las cosas. Y si crees conocerlo, házselo saber, pues si lo intentas te darás cuenta de si es la verdadera fuente de tu felicidad, a quien no cambiarías por nada ni nadie, por  quien te lo jugarías todo sin arrepentirte. Y quien sabes que  haría lo mismo por ti.
No lo hagas y siempre estarás preguntándote cuán fantástico hubiera sido lo vuestro, cuánto te has perdido de vivir con esa persona. No te sentirás hundido, pero sí vacío internamente.

domingo, 24 de marzo de 2013

Amistad versus interés


No sé cómo lo hago pero siempre me rodeo de quien menos me conviene. No es gente con malos hábitos, descerebrada, ni mucho menos. Simplemente es gente que no encaja con el resto del conjunto.Y es que ya me perdonaréis, pero yo cuando hago un amigo no lo hago en función de su popularidad, número de seguidores en Twitter ni porque a todo el mundo le gustaría ser su amigo. Todavía sigo preguntándome quién elige que una persona deba de ser popular y otra rechazada. Quizás la popularidad me aburre porque la veo como un impedimento de poder ser quien eres realmente y someterte a cómo debes ser porque te lo exige el resto. Quizás esto es, lo que involuntariamente me lleve a personas más discretas. No lo sé. Pero es que realmente me avergüenzo de la sociedad. Y hasta me avergüenzo un poco de mí misma al tener que hacer esta entrada, pues me duele. Me duele porque hay determinadas personas que se hacen llamar tus amigos pero que al verte con esa otra persona te excluyen (Haters gonna hate). No, no somos la misma persona. Es como una metonimia, engloban la parte por el todo. Puedo acostumbrarme a que me miren mal, pero que al menos sea porque yo me lo he ganado. Porque dejáis mucho que desear como personas, personajes debería llamaros. Y es que, que te caiga mal una persona con la que voy frecuentemente lo puedo entender, pero de ahí a que le alejes también de mí por ir con ella me parece inconcebible. Cada uno busca sus amistades en función a cómo es, con quién se siente más a gusto… o así debería serlo. Y si a vosotros os mueven otros intereses, espero que por lo menos os sea productivo y no os ahoguéis algún día en vuestra maraña de mentiras. Pero yo no voy a renunciar a ser amiga de nadie simplemente porque a ti no te parezca lo suficientemente cool. Y si esto mismo le pasa a un amigo mío conmigo, espero que él sea lo suficientemente maduro como para obrar de la misma forma.

"Friendship is louder than the pressure to be someone".

domingo, 17 de marzo de 2013

Situación frustrante


No sé cómo catalogar al fenómeno producido cuando una persona adapta actitudes diferentes a cuando está con nosotros a solas a cuando estamos con más gente. Bipolaridad no podría llamarse. Chocante es, puesto que estas personas, cuando están sólo con nosotros son muy majas, pasas ratos agradables, hasta te puedes sincerar con ellas (y viceversa), y hasta hay quien los denomina amigos. Aunque yo, personalmente, creo que no merecen esa catalogación. Con ellas todo muy bien, hasta que estamos en un conjunto, no sólo es que pasen de nosotros como si seres invisibles fuéramos, es que incluso nos critican, nos excluyen (si hay que hacer una agrupación para algún viaje…). En definitiva el único criterio que se les puede aplicar a ciencia cierta es interesados. Es una situación incómoda porque a quien ponen en un compromiso es a ti, ¿cómo debes actuar tú? ¿Cuando estéis a solas, a seguir como siempre? Esto no puede durar eternamente, porque te cansas, claro que lo haces. Y no digo que vayas a explotar, y le montes una buena y le des un ultimátum a ese amigo “peculiar”. Pero llegará un momento que deben quedar las cosas en claro. Sería interesante su reacción (si alguna vez me sucede esta disputa os cuento). Yo creo que en realidad son un tipo de vampiro energético que te va consumiendo a base del desconcierto. Igual hasta se os ha venido a la mente la figura de alguien, pillines.
Como conclusión decir, que es necesario tratar a todo el mundo por igual porque todos sabemos ser cabrones y actuar de la misma manera. ¿A caso te avergüenzas de ser mi amigo en público? En ese caso, no me mereces la pena (ni como persona ni como nada). Yo creo que no serían capaces de reconocerlo, pero tampoco debemos dejarnos convencer por sus palabras. Cuidado con el veneno del vampiro, puede llegar a ser convincente. Debemos ir un paso por encima de ellos y saber cortar por lo sano, porque si dejas que te traten como un segundo plato, al final no serás ni las sobras.

lunes, 11 de marzo de 2013

Peligro, volcán


Realmente aprecio que la gente se preocupe por mí, pero hasta cierto punto. ¿Quién no lo ha sufrido? El típico granaco que encima duele. Si aún no ha aparecido, no temas pequeño lector, llegará, irremediablemente llegará. Los hay más grandes y más pequeños, se distribuyen por toda la cara siendo más comunes alrededor de nariz y frente. Sientes cómo se está formando, puedes tocar y percibir un pequeño bollo en la piel todavía no visible a la vista. Te levantas un día y lo ves, ahí está el cabrón. Y llega el peor momento, ¡qué tensión! Tienes que salir a la calle, exponerte a la sociedad, y entonces… ZAS!! Alguien tenía que soltarlo. También hay diferentes maneras de soltarlo, dependiendo del tacto personal, claro:
-¿Menudo grano te ha salido no?
-Tía, tienes un pedazo de grano que para que._.
-Ala, ala, ala… ¡Lo que te está saliendo ahí! o____Ó
-Chico, ya hace una semana que tienes ese grano y no se te va ¿eh?
(Algunos te sugieren que lo tapes, o te recomiendan su método épico: explotarlo, que nunca falla).
(También están los que no paran de mirarlo pero prefieren no hacer alusiones a él, por lástima más que nada).
Y es en esos momentos cuando dices (o piensas), ¿En serio? ¿¡EN SERIO?! ¿Crees que no me he dado cuenta? ¿Acaso crees que no me miro al espejo? ¿Que no tengo ningún tipo de reacción al tacto? ¿Que no lo veo erupcionar?
¡Es un vulcanismo! Símbolo padre de la adolescencia, nos guste o no… (No creo que a nadie le guste). Bueno, al grano (nunca mejor dicho JAJAJAJA): que nadie mejor que tú sabe lo que pasa en tu cuerpo, mejor no opinar sobre las reacciones corporales de otros porque es absurdo. Ya se irá ese granaco, no le metas presión encima porque algunas personas se acomplejan con mucha rapidez.
Y esto es todo… ¡A seguir hormonando ladies and gentlemen!

Nota: Vulcanismo ~>Dícese de aquel grano rosáceo que aparece de vez en cuando por tu cara y desarrolla un ojo de volcán (punto clave), que es por donde erupciona cuando madura (o cuando lo explotas, ¡guarrón!). Por lo general duele y a los pocos días desaparece.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Déficit de objetividad


Dicen que hay dos tipos de verdades, las de los vencedores y la de los vencidos. Yo no lo veo así. Hay diferentes maneras de enfocar un suceso. Es casi seguro que si le preguntas a dos personas por una disputa entre ellos cada uno te dará una versión, en la  que (más acentuadamente o no) se denote él tiene la razón. ¿Con cuál nos quedamos? Nos falta objetividad. Es casi imposible encontrar a alguien que te cuente cómo han sucedido las cosas verdaderamente, reconociendo que se equivocó, que no fue lo suficientemente claro, que no dijo todo lo que tenía que decir, que le faltaron un par de huevos. Al contrario, se suele decir: y no le dije nada más porque no la quería liar…Tendemos a exagerar, nos gusta vanagloriarnos, pero en realidad nosotros sabemos que las cosas no han pasado realmente de ese modo. ¿Cuál es la finalidad? ¿Conseguir la admiración ajena? ¿Crear una figura nuestra admirable? ¿Crear fervor a los demás? ¿Ganarnos su respeto tal vez? Si haces todo esto a lo mejor luego tendrás una disputa presenciada por un colectivo, y entonces igual esa figura de valiente, de no le tengo miedo a nadie… se esfuma. Igual quedas en ridículo. Sé realista. Cuenta las cosas como han sido. Si no, al final llegaremos a un punto en que no nos creeremos nada que no presenciemos. Aunque a veces sea vergonzoso, aunque hayamos quedado mal, honremos la verdad. 

martes, 5 de febrero de 2013

Dolor en el pecho


¿Quién no sufre de ellos de vez en cuando? No son producto de una enfermedad, llegan sin avisar, te podrás preguntar por qué, pero no siempre lo sabrás. Muchas cosas nos decepcionan, personas nos abandonan, y sentimientos del mal afloran. ¿Por qué duele el pecho cuando sufrimos? Atiza más que un golpe real, da la sensación de que morimos. No debería ser legal. Las palabras que recogemos y por la mente procesamos se acumulan en el corazón para causarnos esta sensación.
Que no cunda el pánico, es pasajero, pero en esos momentos es difícil encontrar consuelo. Decepcionados nos hayamos, sin fuerzas continuamos, hasta que se vuelve a abrir su camino y se va por donde vino. A veces nacen de la inseguridad, otras del amor, de la decepción, y no harán falta muchos motivos para que vuelva el dolor al corazón. Y se sufre, sin saber, nada que hacer. No existe medicación, hará falta esperanza y motivación para hacerlo perecer. 
Agudo dolor en el pecho, siento un agudo dolor en el pecho.

viernes, 25 de enero de 2013

Cuando el depredador ataca



A todos nos rodea un depredador, igual hasta varios. Personas cuyo genio hace que nuestro genio también se enerve, cuya presencia crea arrogancia y llega a quemar. Está por encima de nosotros, bien sea por edad, fuerza, capacidad de humillación, inteligencia, ímpetu… Estos depredadores son impredecibles, un momento están del mejor humor del mundo y de repente, a nada que hagas o digas, << bummm>>. Explotó sin siquiera mecha. Sólo hace falta un simple roce para que empiecen a expedir mierda. Para qué responder al ciego en cólera, que se grite y se responda a sí mismo, al aire, ciego de odio expulsa veneno de su boca y salpica, claro que salpica. Lo mejor es hacerse el sordo, pero que no te vea reírte, que las llamas de su odio flamearán sobre tu tierna cara. Piden respeto, piensan que no se lo das, irónico me parece cuando son ellos los que a nada saltan a la yugular. ¿Y luego qué haces con toda esa mierda que ha espetado su boca? ¿Te cabreas y no le hablas hasta que se te pase, o haces como si no ha pasado nada? Lo absurdo es que por mucho que digamos que no nos afecta su vómito de palabras como mínimo cabrea. Si algo sé es que nunca me echaré la culpa por creer haber desencadenado su furia, es su naturaleza la que lo hace ser asesino de momentos. Se vive con estos depredadores, adaptación natural lo llamo yo, pero lo difícil es que ellos se adapten y cambien.
La cosa será que cuando cambien quede alguien que los soporte.
Vivir con estas personas tiene que hacernos ver lo que nunca debemos ser. 

Relaja la raja. 

miércoles, 23 de enero de 2013

Momentos vitales, momentos de vital importancia


Mil cosas le pasan al mundo mientras a nosotros nos pasan las que nos tocan. Vivimos absortos en nosotros y no vemos más allá de eso. Al igual que un tú día pasas la tarde entera estudiando, esa tarde el gato de tu vecino del cuarto ha tenido un accidente trabajando y una persona a la cual no conoces recibe un premio  por el ensayo que le costó dos semanas preparar. Y mientras vivimos las cosas que nos tocan vivir nadie más sabe lo que nos pasa, y nosotros decidiremos si se lo contamos. Un día, estás en el instituto como una mañana más, empanándote en literatura y justo en ese momento “tu abuelo” se está muriendo.
El calvario que están pasando tus familiares que están con él, la presión del médico diciéndoles: es casi imposible que se salve, la agonía que él mismo sufre…  Y tú mientras tanto en clase, otro día más como siempre, bostezando y copiando apuntes.
Llegas a tu casa, comes,  y por la tarde llaman para darte la noticia. Se ha salvado, se recuperará.
Y es en ese momento cuando casi no puedes creerte lo que oyes, ha sido todo muy rápido, te has enterado ya cuando el problema había terminado. Te hablan con tono calmado, pero ¿Cómo procesas esa información? Tú no lo has vivido, no sabes el susto que se han llevado, lo que te hubieras asustado tú… No sientes nada, solo vacío, o como mucho pena. Parece un sueño.
Otro día te pasará a ti algo, se lo contarás a ellos y les pasará lo mismo. Lo malo ha pasado y sólo el que lo ha vivido es el que lo sufre. Se alegrarán de que estés bien, pero no pueden hacer otra cosa que no sea eso, y llamarte para ver cómo vas evolucionando.
Nuestras vidas giran cada una a su ritmo, con sus baches y sus cambios de velocidad. Mientras tú lees esto, un niño muere de hambre, un hombre inocente va a la cárcel, un borracho atropella a una mujer en un paso de cebra, dos locos se enamoran. 


miércoles, 16 de enero de 2013

Vayamos al grano


Somos redundantes. Me he visto obligada a hacer esta entrada ya que muchas veces estamos en esta situación, seguro que os ha pasado más de alguna vez, sobre todo en las redes sociales.
-¡Hola!
+Holaa
-¿Qué tal?
+Bien y tú?
-Bien también, ¿Qué cuentas? J
+Nada aquí y tú?
-Oye puedes pasarme la guía del trabajo de historia que se me ha perdido?
Recalco esta última frase porque es la clave. He puesto el ejemplo del trabajo de historia pero es aplicable a cualquier suceso.
Si quieres algo, ¿por qué no me lo has preguntado desde el principio? Es que además estas cosas a veces se ven venir y la persona queda hasta mal. Pero eso no es lo peor, imaginaos que cuando preguntas: ¿Qué cuentas? El otro dijera: Buah, no veas lo que me ha pasado hoy, estaba yendo a mi casa y de repente (…). ¡Le íbamos a pedir un trabajo y ya nos está contando la historia de su vida! Y claro, sólo queda escucharla y dejar que acabe para preguntar por lo otro, que si te urge estás jodido.
 Dejemos el decoro y vayamos al grano, ¡Que no pasa nada! Si necesitas algo pídelo, pero no te enrolles con amabilidades que no son más que falso interés en la otra persona, porque por lo menos acabarás antes y no serás visto como un interesado sin interés.

miércoles, 9 de enero de 2013

Paradojas del amor

A menudo vemos la frase "buscando el amor" ya sea por las redes sociales, o lo oímos directamente, pero yo creo que no es correcta.
¿Cómo se busca el amor? Una sonrisa que nos impacte, un rostro bello, una personalidad agradable a nuestro parecer... ¿Eso es lo que se busca? Yo nunca me he encontrado directamente con el amor, si alguien  ha tenido una conversación con él, o han salido de copas por favor que lo cuente. Es el amor el que nos encuentra a nosotros. Y de repente llega, y lo sientes, y no puedes evitarlo. Puedes preguntarte por qué, puedes no querer querer, pero no es posible. Por mucho que convenzas a tu mente nunca podrás dominar tu corazón. "Te quiero sin querer, porque por más que quiera no quererte, no puedo". Qué molesta situación ¿verdad? Querer enamorarse de alguien, por más buena persona que nos parezca pero no poder y todo lo contrario: enamorarnos, ser conscientes de no deber querer a esa persona y no poder cambiarlo. Y por mucho que digamos hasta aquí hemos llegado, ya no puedo seguir así, ya no miro más tu perfil, me voy a olvidar de ti... no lo haremos, Podemos intentar buscar sustitutos, pero no siempre funciona. Y cuanto más nos esforcemos en negarlo más importancia le estamos dando. De nada sirve convencerse a sí mismo de poder cambiarlo porque no tenemos esa capacidad. Y el día que dejemos de querer no nos enteraremos, dejará de importarnos y después de un tiempo cuando lo veas, ya no verás nada. Y entonces podrás alegrarte, (o llorar, o lo que quieras). Pero no es mérito propio, es el corazón, quien cuando esté preparado lo superará por nosotros.
Hay muchas canciones que hablan de esto, aquí os pongo dos ejemplos


I hate you but I love you

Y para finalizar, la frase de Vestusta Morla que resume este sentimiento: No sé lo que te hace grande, no entiendo de cómo y por qué