Es sorprendente la capacidad que tienen algunas personas
para bromear. De hecho, hay gente que se pasa todo el día gastando bromas al
prójimo, el problema llega cuando él las recibe.
Y es que hay gente que no sabe encajar una broma, cosa no
muy comprensible cuando no paras de incordiar a otros.
Se enfadan, hasta te dejan de hablar. Es extraño pero
cierto. No lo comprendo muy bien. A todo el mundo le gusta gastar bromas de vez
en cuando pero cada vez que se hace una broma hay que replantearse ciertas
cosas como ¿Me gustaría que me lo hicieran a mí? ¿Cómo me lo tomaría? ¿Merece
la pena? Y una vez se han resuelto estas preguntas mentales proceder o no.
Hay gente con un talento innato para incordiar, hacen
chistes sobre ti, se meten con tu ropa, tu estilo, tu manera de actuar, a veces
sólo basta que te muevas para causar un comentario. Pero ojo digas tú algo de
él, porque entonces se enfada. Parecen tener una natural insensibilidad y no
son conscientes de ello, y si lo son les da igual.
Algunos comentarios llegan a ser crueles, pero no puedes
enfadarte porque ha sido una broma, sin embargo no intentes combatirla con otra
tú. Serás tachado de rencoroso.
Ten cuidado de las bromas que haces, de cómo las haces y del
momento en que las haces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario