A veces deseamos tanto algo que no nos paramos a pensar cómo
será cuando finalmente lo alcancemos.
Estamos sedientos de deseos, nos invade el poder de
cumplirlos. Somos en cierta manera avariciosos, ilusos. Pero es normal, de
ilusiones se vive.
Hay que ser consciente de lo que se tiene y lo que se quiere
cambiar. Muchas veces querríamos tener cosas diferentes de las que poseemos,
nos vemos infelices con lo propio y queremos mejorarlo. Sabemos que no somos
realmente felices con lo que tenemos,
aspiramos a algo mejor, pero esto no siempre es posible. No siempre se cambia a
mejor.
A veces aspiramos a una vida mejor y nos encontramos con
algo peor de lo que ya teníamos. Y entonces te das cuenta, no era tan malo lo
que tenía antes si lo comparo con ahora. Has malgastado el tiempo esperando
algo mejor y sólo has conseguido empeorar la situación.
Hay que ser realista, ser consciente de lo que se tiene y
saber a lo que se aspira. A mí me acaba de pasar, llevaba dos años queriendo
irme de donde estoy y ahora que me he ido echo de menos lo que tenía porque
esto no es realmente lo que esperaba (aunque todavía es pronto para juzgarlo).
Lo mismo pasa con las amistades, hay veces que no las
valoramos como debemos y hasta que no salimos de nuestra realidad, conocemos más gente y comparamos no
nos damos cuenta de lo que realmente tu amigo verdadero te ofrece.
Valora lo que tienes y no sueñes en exceso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario