Dicen que hay dos tipos de verdades, las de los vencedores y
la de los vencidos. Yo no lo veo así. Hay diferentes maneras de enfocar un
suceso. Es casi seguro que si le preguntas a dos personas por una disputa entre
ellos cada uno te dará una versión, en la que (más acentuadamente o no) se denote él tiene la
razón. ¿Con cuál nos quedamos? Nos falta objetividad. Es casi imposible
encontrar a alguien que te cuente cómo han sucedido las cosas verdaderamente,
reconociendo que se equivocó, que no fue lo suficientemente claro, que no dijo
todo lo que tenía que decir, que le faltaron un par de huevos. Al contrario, se
suele decir: y no le dije nada más porque no la quería liar…Tendemos a
exagerar, nos gusta vanagloriarnos, pero en realidad nosotros sabemos que las
cosas no han pasado realmente de ese modo. ¿Cuál es la finalidad? ¿Conseguir la
admiración ajena? ¿Crear una figura nuestra admirable? ¿Crear fervor a los
demás? ¿Ganarnos su respeto tal vez? Si haces todo esto a lo mejor luego
tendrás una disputa presenciada por un colectivo, y entonces igual esa figura
de valiente, de no le tengo miedo a nadie… se esfuma. Igual quedas en ridículo.
Sé realista. Cuenta las cosas como han sido. Si no, al final llegaremos a un punto
en que no nos creeremos nada que no presenciemos. Aunque a veces sea
vergonzoso, aunque hayamos quedado mal, honremos la verdad.
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