viernes, 18 de octubre de 2013

El sufrimiento es imprescindible


Sufrimos. Hay momentos en los que nos encontramos verdaderamente mal, llegamos a querer morir. Nos preguntamos ¿Qué pasa? ¿Por qué siempre a mí? Parece que el mundo se haya confabulado en nuestra contra para hacérnoslo pasar mal. Ahogamos nuestras penas llorando, nos sentimos miserables, nos desesperamos, desfallecemos… pero no encontramos solución.
Es así. Y aunque no lo queramos, el sufrimiento es ineludible. Sin sufrimiento no seríamos capaces de valorar la felicidad, los buenos momentos. Tiene que haber malas rachas para saborear las buenas.
A nadie le gusta pasarlo mal, duele, pero es necesario. Cuando estamos atravesando un mal momento queremos que acabe, somos conscientes de ello, intentamos solucionarlo a toda costa, llegamos a pensar que no lo superaremos, que nuestra vida es un fracaso, que lo vamos a arruinar todo...
Todo esto y más pasa nuestras cabezas, nos atormentamos más nosotros que el propio sufrimiento, incrementamos el dolor, la incertidumbre de saber cómo acabará todo nos consume, no nos creemos capaces.
Pero no todo es malo, y después de un mal momento llegará uno mejor, y lo notaremos. Puede que no en el mismo instante pero si después, entonces sabremos que ya ha terminado. Que igual todo lo que pensamos mientras lo pasábamos mal era innecesario, que incrementamos la carga, que no fue para tanto.
Hay que aprovechar los malos momentos y aprender de ellos.
El sufrimiento es inevitable, la angustia opcional.

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