martes, 27 de agosto de 2013

Con 18

"Es tiempo de cambiar, it's time to change".
Es tan grande el salto en todos los sentidos que me hace preguntarme qué lo impulsa. Y es que uno pasa de tener quince años a tener dieciséis sin mayores cambios, pero pasar de tener diecisiete a tener dieciocho marca toda tu posterior existencia.
El último de tus días como persona con diecisiete años eres menor de edad, no puedes entrar a según qué discotecas, no puedes consumir alcohol, tampoco tabaco, necesitas el consentimiento de tus padres, al menos un tutor legal… en definitiva, eres menor de edad.  Y veinticuatro horas después puedes hacer todo esto libremente, incluso puedes sacarte el carnet del coche ¡E ir a la cárcel! Se supone que ya eres independiente, maduro, mayor de edad. Sólo se supone.
¿Alcanza uno la madurez al cumplir los dieciocho? Ya lo dudo. Cada uno madura cuando le llega el momento según las circunstancias de su vida. Hacerte mayor no va hacerte más responsable, las experiencias que vivas sí.
Y es que los dieciocho ya es una edad considerable para ser mayor de edad, pero yo lo pienso y nada ha cambiado en tan sólo unos días. Pero los dieciocho te obligan a madurar, te enseñan que es necesario que dejes de pensar como un niño y actúes como un adulto porque ya lo eres. Porque aunque no quieras tu vida va a cambiar.

Nueva ciudad, nuevo lugar donde vivir, nuevo entorno para estudiar, nuevas compañías… todo esto va a comenzar. Quién sabe lo que se quedará atrás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario