viernes, 26 de diciembre de 2014

Pepito Grillo


Hace años que tengo la sensación de ser la conciencia de algunos de mis conocidos. Al principio me enorgullecía pero con el paso del tiempo empieza a pesar.
Pasa el tiempo y cada vez es más gente la que requiere mi atención. Creo que iba para psicóloga o algo, se me da bien escuchar y creo que me hubiera gustado (aunque nunca puedes fiarte de si te gustarán las asignaturas). El caso es que está bien ser servicial, pero sin abusar tampoco.  La cosa es que me he dado cuenta de que por intentar hacer el bien la perjudicada acabo siendo yo.
He ayudado a gente a aprobar sin recibir nada a cambio, ni las gracias. Esto ya lo he dicho en otras entradas pero siempre he dado los consejos que me han pedido independientemente de lo que yo esté haciendo. Aunque quiera seguir hablando si sé que la otra persona lo necesita soy yo la que le dice que se vaya a dormir, casi la obliga. Casi me preocupo yo más por vuestros estudios que vosotros mismos. He ayudado a gente a que no se líe con el primero que pase cuando van muy borrachos. He aguantado berrinches de borrachos y los he calmado de sus lloreras sinsentido. Me he arriesgado a decir con quién conviene y no ir para no ver a esa persona perjudicada a pesar de lo que eso pudiera conllevarme. Y muchas más cosas, lo que pasa que ahora no estoy mucho para pensar.
Y me he dado cuenta que hacer esto, preocuparme por vosotros, me convierte en una persona pesada y aburrida. Ejerzo un papel de madre y esto es un grave problema. ¿De verdad creéis que no tengo mejores cosas que hacer que deciros lo que está bien o mal? Me considero una persona divertida y con humor, pero en vez de aprovecharlo vivís de mi sentido de la preocupación ajena.
Igual lo que debería hacer es dejaros a vuestro aire a ver si sobrevivís y aprendéis a andar solos.  Pero me preocupo, soy así, soy tonta y lo reconozco. Y entiendo que no siempre lo que te conviene es lo que te gusta y por eso entiendo que, paradójicamente, por preocuparme demasiado soy molesta.
Pero me tenéis decepcionada, yo no digo que vaya a cambiar porque se cambia sin voluntad propia, sólo digo que podíais aprender a valorar un poco lo que tenéis. A veces os pongo a prueba diciendo c lo contrario de lo que pienso y me dais la razón. Realmente me hundís en esos momentos. Poned un poco de vuestra parte también, un poco de energía. Porque me canso de dar tanto y perjudicar mis propios intereses. No os estoy pidiendo que os involucréis de la manera que yo lo hago (no es ni sano) pero sí que lo valoréis.
Yo no sé por qué me preocupo, me sale solo y eso que bastante tengo con lo mío. Pero como conciencia os invito a ser conscientes de que lo hago por vuestro bien, no por desilusionar vuestros sueños. Soy realista, con decantación pesimista, sí, pero con los pies en el suelo, guiando vuestros pasos y ayudándoos a esquivar los obstáculos del camino.

Algún día me lo agradeceréis pero igual ya no me lo podréis decir directamente.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Creencias


Las creencias son, para mí, repelentes. No hay cosa peor que una persona que no tiene nada de especial se crea alguien. Y es que todos somos alguien, alguien insignificante. Ni un famoso es alguien, porque si nadie lo recordara dejaría de ser conocido, por lo tanto su valor es cero porque depende del resto.
La verdad es que salir una noche y ligar a todo el mundo le sube la autoestima, o debería. El hecho de que le atraigas a alguien te hace ver que algo tienes, por insignificante que sea. La popularidad es peligrosa, pareces caerle bien a mucha gente pero en realidad, ¿son algo más que likes en tus redes sociales? Piénsalo. Nadie debería considerarse más que nadie. No digo debe porque ocurre, por triste que sea.
En algún sitio leí que nos vemos ocho veces más guapos de lo que somos. La verdad que este dato, si es cierto, me asusta. Porque para los que se lo tienen creído vale, pero los que de por sí ven sus defectos ¿tienen ocho veces más taras?
 El caso es que la belleza es taaaaan relativa. Los cánones son insostenibles y los prototipos se desmoronan. Cada persona tiene un gusto por lo tanto no pueden considerar bello lo mismo y lo que uno considera bello no suele ser de lo que se enamora.
Puedes considerar a alguien de tu prototipo a una persona que conoces una noche y ligas con ella, o a personas que conoces en esas redes sociales de citas que te atraen por su físico. El caso es que igual son personas tan vacías como tus argumentos sobre su belleza.  Tampoco quiero decir que no haya guapos que sean buenas personas… Si tienes uno, cásate con él antes de que pueda conocer a alguien mejor (bromita).
El caso es que no te enamoras de quien eliges, ahí está lo divertido. La belleza está en el interior. No es que esta frase la digan los feos, es que es así. ¿Qué te puede aportar un míster mundo que cree que sus bíceps son lo mejor que tiene? Por no hablar de aquellos que se creen más que tú. Si te pasa esto huye, puedes acabar creyéndotelo y sintiéndote insignificante cuando lo único que les pasa es que tienen un ataque de exceso de ego injustificable (vuelve a leer el párrafo uno).

Busca, pero nunca te precipites, la espera merece la pena. Busca lo que creas necesitar. Si hace falta con los ojos cerrados, sólo palpando. El día que lo encuentres lo sentirás. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

La niña en el pozo

He caído. Ya no recuerdo cuándo exactamente pero ya llevo así un tiempo. Tengo un gran dolor que me oprime el pecho, pero todavía no sé qué sufrimiento lo causa. No sé si es decepción, dolor, pena, tristeza,  inseguridad, miedo o todo en conjunto.
Tengo momentos de lucidez, en los que me levanto y pienso: puedes con ello, puedes ponerle fin, pero caigo horas después. Sólo pensar me tortura. Me posee un gran nerviosismo, he vomitado por ello, he bajado mi rendimiento estudiantil, me distraigo con muchísima (más) facilidad, hasta se me ha ido el apetito, y puedo pasarme todo el día llorando, esté donde esté. 
He llorado en casa, aquí, en la cama (al irme a dormir y al despertar), mientras estudiaba, en el autobús, en clase, he llorado hasta mientras me maquillaba. Y aunque me gusta llorar esto no puede seguir así.
Todo se resume en una frase de Sinsajo parte I: “son las cosas que más queremos las que nos destruyen”. Y así es. Porque no hay nada peor que estar mal con alguien realmente importante para ti. Te consumirá, mucho más que nada que pueda pasarte a ti.
También he de decir que no estoy del todo bien conmigo misma. Hay periodos en los que se cae la autoestima, este es uno de ellos. Si no me quiero yo no voy a comprender que nadie más pueda quererme. El hecho de llorar maquillándome ya denota la falta de autoamor. Pero si algo tengo seguro es que soy suficiente. Soy mucho más de lo que muchos podrán ser algún día. No me acompañará un físico deslumbrante, no tendré don de gentes, pero nadie da tanto por nada.
En los últimos meses he estado sometida a algunas que otras decepciones, y cuando creía haberlas superado ha llegado algo a lo que no puedo hacer frente, porque no depende de mí. Esto que siento ha sido formado por la falta de confianza y la existencia de patrones comunes.
No puedo decir que me voy a levantar, porque llevo tiempo intentándolo y no he podido. Ojalá fuera un fénix de esos que renacen de sus cenizas. Ojalá pudiera levantarme sólo queriendo. Pero no es así, porque no depende de mí. Yo sólo puedo ponerle fin, aclararlo o huir. A este paso podré aguantar como mucho uno o dos meses más. Tengo que pensar más en mí, he olvidado el “protege siempre tu cuerpo” de Million Dollar Baby.
Supongo que debería buscar alguna distracción, como apuntarme a algún taller o algo, pero no tengo tiempo.
He luchado mucho en esta guerra, pero esta batalla la lucharé no luchando. Cualesquiera que sean las consecuencias. Porque creo que mucho peor que ahora no puedo estar.

Aunque quién sabe.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Ante todo siempre la amistad

Después de un mes de bajón emocional creo haber llegado a una conclusión: doy demasiada importancia a la amistad. Y eso pasa factura.
Por fin he comprendido que una amistad no tiene el mismo grado de implicación por las dos partes, y hay que aceptarlo.
Siempre he intentado estar ahí. He sacrificado mi horario de estudio para atender a amigos porque ellos estaban muy liados con el suyo. Y bueno, si encontraban un hueco en sus ocupadas vidas pues entendía que tenía que aprovecharlo. Porque tenía ganas de verlos.
He quedado, se han olvidado de que habíamos quedado. Más de una vez.
Hoy. Hace menos de una hora. Me habla una amiga (supuestamente) y me pregunta que si este fin de semana voy al pueblo. Le respondo que sí. Me ha parecido súper raro que le apeteciera quedar, pues no muestra interés nunca (pese a que le di un ultimátum). La cosa es que no era para salir y ponernos al día, quiere venderme productos para el cuidado de la piel – raya- cosméticos.
Se han olvidado de mí casi veranos enteros.
Me hablan después de un mes, pareciendo que hacen malabarismos por hacerlo, para decirme lo estresados que están y que no se lo tenga en cuenta.
Expreso mi malestar, que me canso de la gente (como he expuesto en algunas entradas) y dicen: ¿pero de mí no te cansarás no? Pero no hacen nada para evitarlo.
Me han dicho en la cara: eres mi segunda opción.
Otra amiga me dijo, con toda la sinceridad (y morro del mundo), que había pensado en quedar conmigo porque había encontrado un hueco ya que había hecho planes con su novio y al final él iba a hacer otra cosa. Estando yo en ese momento con mi novio y sin importarme que se uniera. -Esto fue lo que me hundió en la miseria-

Pero creo que ya lo he comprendido. Hay que aceptarlo. No eres tan relevante, por lo tanto no te tiene que afectar (tanto). Vive, padece y consiente. Sin dolor. Porque somos seres imperfectos y todos cometemos errores. No te lo tomes tan a pecho. Valora la amistad, por sus años, por sus recuerdos. Porque para qué romper algo tan preciado si, ¿no es la amistado lo que es para toda la vida? Porque es la amistad la que siempre está ahí, te saca de las malas rachas, la que te levanta ¿lo es? Como decía Benito Kamelas: “Ante todo siempre la amistad, la familia podía esperar”.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Reíos conmigo, no de mí


Últimamente he estado observando el mundo que me rodea y me he dado cuenta de que se ríe de mí.
La cosa es que me siento un poco mal por no saber el por qué.
No puedo decir toda la vida pero la verdad es que la gente lleva riéndose de mí unos cuantos años. Cuando parece que se han olvidado, el comentario emerge rozando antiguas cicatrices. Y se ríen. Tanto el que lo suelta como el que lo escucha. El caso es que sabía de qué se reían pero ahora es diferente.
Voy andando, me giro y veo que un corro de gente me mira atentamente en silencio y luego murmullan o estoy hablando y se ríen. No sé me perturba. ¿Será por mi físico o por mi forma de ser?
El caso es que me considero una persona insignificante que trata de pasar desapercibida, no hace mucho ruido para no llamar la atención. Tengo un gesto más bien poco expresivo (bueno, serio) lo cual debería hacerme pasar más de imprevisto. Pero no hay manera. Retomando este párrafo, puede que esa seriedad se vea reflejada como una amenaza al resto, puede ser (no es la intención).
No sé si será la manera en la que ando, algún gesto que hago o qué exactamente pero produce risa.
El problema es que no es la risa bondad, la de “Ay, mira que graciosa”. Es la risa maldad, la que critica y apuñala. La que nace del rencor, de la mala intención.
Y por eso me pregunto qué habré hecho, cuán mala intención tengo yo. Yo, que no ataco sin que me ataquen, que no me baso en lo físico si no en lo psíquico. Que arremeto, pero basado en una ofensa a mi persona o cercano, en la mala actitud del resto.

Sólo pido que se me explique por qué causo mofa. Simplemente quiero saberlo por si hay algo que tengo que mejorar. Porque creo que tengo derecho a saberlo. Porque influye en la autoestima quiera o no. Así que creo que la gente debería empezar a respetar más o a echarle las mismas ganas que le echan para reírse en aclararme cuál es su problema conmigo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Tonight I'm cleaning out my closet

Si digo que tengo que conocer gente nueva es porque quizás la que está actualmente en mi entorno no me aporta lo que necesito.
Nadie me dice que vaya a conocer gente nueva y se vaya a convertir en un amigo para toda la vida pero necesito refrescarme. Necesito ver nuevas formas de ver el mundo porque las vuestras ya las conozco.
Me ahogo en la monotonía de vuestra historia. Ya ni cotilleos sobre vosotros me conmueven. Todo es predecible y lo que no lo es, es irrelevante.
Me dolería si en algún momento hubierais demostrado al menos algo de afecto. De repente me encuentro a alguien que sí que lo tuvo y parece un desconocido. Me dice que me avisaría de quedar hoy, son las 0:59 y sigo esperando el aviso. 
Mostráis interés cuando me veis después de tres meses. Dos besos y un qué tal, no hay mucho más para desarrollar. A veces una sugerencia peligrosa: A ver si quedamos algún día. ¿Pero, de verdad quieres o lo dices por quedar bien?
Me quemé la cara y al verme con la gasa ni parpadeasteis, cuando luego bien ibais preguntando qué me había pasado.  La verdad es que no lo entiendo. Se llama curiosidad y en pequeñas cantidades no es nada malo. Esperaba que alguien me preguntara y sin en cambio le preguntasteis a otra para que os lo dijera por mí. Yo lo viví en primera persona, mejor podría expresarlo, por eso no lo entiendo.
Decís que me he desvinculado, que ya no voy con vosotros. Me habéis obligado a hacerlo. Me habéis empujado vosotros y ahora, a partir de hoy, no lo niego. Eliminasteis un grupo de whatsapp, creasteis otro más exclusivo, nunca avisáis sobre cuándo o dónde quedáis (¿soy yo la que no quiere ir con vosotros?), cuando aparezco se alternan las malas caras y los pocos saludos. Y sí es verdad que me siento incómoda, no comparto vuestros intereses ni visión del mundo (por fortuna, creo). Encima habláis mal de gente que me cae bien, lo que me hace sentir más incómoda. Y cómo olvidarmede esas veces que os reisteis de mí, aquellos que deciais ser mis amigos, mejorad vuestro tacto para amistades futuras.
Así que a partir de hoy me alejo porque quiero. Porque no quiero seguir atada a gente que no siente. Que ignora y luego pregunta por qué te alejaste. No tiene sentido. No tiene sentido que os atreváis a  preguntar eso en voz alta.  Volver a leer el  párrafo anterior a ver si os aclara las ideas.
Hoy limpio mi armario de ropa vieja y desgastada. Si nos vemos saludaré de buenas y seguiré mi camino. Porque no me arrepiento de lo vivido, y eso que creo que he aguantado mucho más de lo que otros habrían. 
Y si alguien quiere volver a formar parte de él sólo tiene que poner de su parte, con seguridad y el corazón por delante. Me pregunto si todavía tenéis de eso, de hecho me pregunto si alguna vez habéis tenido.

Porque nadie se preocupa, no de la manera que yo lo hago. Ni de cerca.

martes, 4 de noviembre de 2014

Silencios Interés

Silencios hay de muchas clases, estos son de los malos. Silencios interés voy a llamarlos.
Esto es otra pequeña parte de Memorias de una Clase de Segundo de Filología Inglesa.
Espero que seáis las víctimas de estos silencios y no sus creadores. No penséis que os deseo el mal (xD) simplemente quiero pensar bien de mis queridos y pocos lectores.
Poneos en situación, tienes que hacer un trabajo grupal y das por hecho que lo vas a hacer con la gente de siempre. Sois cuatro y el trabajo es por parejas. No es un gran problema, dos y dos, la cosa es quién con quién. Insistes, durante una semana más o menos y cuando ya le dices a una: “Oye, si eso nos ponemos juntas porque estas no dicen nada” te das cuenta de que las otras ya se habían apuntado. Doble silencio.  Ni te dicen que han decidido ponerse juntas ni que ya se han apuntado.
Y digo yo, ¿tanto cuesta aclarar las cosas desde un principio? Porque yo no me voy a enfadar porque me digas con quién te vas a poner. En todo caso me enfadaré si me haces perder el tiempo a mí y luego el número de temas para el trabajo es más reducido.
Siguiente caso de silencio interés. Tienes que hacer un trabajo y no se te ocurre tema, preguntas al resto y a ellos tampoco. Que no digo que no pueda ser verdad, pero que seguro que el día de la decisión del tema lo tienen pensadísimo y es un tema de la hostia. Pero no te lo quieren decir para que no lo hagas tú también de eso.
Siguiente caso de silencio interés. Tienes que hacer un trabajo y no sabes muy bien cómo. Les preguntas y ellos tampoco. Luego su nota es notablemente más alta que la tuya.
Último caso de silencio interés. Este me parece un poco más denigrante dado que no tiene que ver con poner en peligro tu currículum académico. La semana pasada fue la Fiesta del Cine. Las entradas estaban a 2’90€ durante tres días. El caso es que al final no fuimos pero yo iba a ir por mi cuenta. Mi sorpresa fue cuando me enteré que para eso tienes que registrarte antes. ¿Qué pasa que si no voy contigo que me jodan un poco?


Nota: Con todo esto no quiero hacer parecer que les tenga envidia. Simplemente que no entiendo por qué la gente no comparte su saber. ¡Y más en una carrera donde la mayoría acabarán en ramas de la enseñanza!

Si yo sé algo y me lo preguntas sin dudarlo te lo explicaré. Por eso no entiendo estas actitudes.

sábado, 25 de octubre de 2014

El amor da miedo

El amor es el único sentimiento que alberga todos los demás: felicidad, pasión, tristeza, angustia, ternura, deseo, coraje, esperanza… y miedo. En este me voy a centrar hoy.
Ya lo dijo Moulin Rouge, The most important thing in life is to love and be loved in return. Cuando lo consigas, créeme, serás la persona más afortunada del mundo. Pero ten cuidado, nadie te asegura que sea así para siempre.
Dicen que el primer amor nunca dura para siempre. Lo que yo no entiendo es a qué se refieren con primer amor, ¿tu primera pareja o la primera persona que quisiste aunque nunca llegara a enterarse (o no llegarais a salir)?
Tampoco tengo muy claro si todo el mundo sabe lo que es el amor. Amor es querer; querer, decir y hacer. Nunca prometer. Cuando uno empieza una relación debe hacerlo con expectaciones de futuro, debe esforzarse al máximo para que ello salga adelante y debe ser correspondido. Si no es así la pareja no llegará muy lejos.
Cuando consigues eso, tener seguridad, tener algo estable, la clave está en saber mantenerlo. Pignoise me inculcó que todo se muere y que nada es para siempre.  Estos pensamientos están siempre en mi cabeza. A la menor discusión, a la mínima decepción, me lo susurran.
El caso es que estoy intentando desmontarlos. No es fácil. Las discusiones están ahí, cada vez todo cansa más, tienes que hacer más para innovar. Miras a esas parejas que llevan dos años y se matan pensando qué hacer con el otro porque ya han hecho de todo (o eso creen) y piensas ¿acabaré yo igual? Y, ¿qué hay de malo en repetir? ¿Caer en la monotonía?
Desde el principio me baso en la frase de Maldita Nerea: improvisemos un guion definitivo. Además el otro día topé con una frase que decía algo así como que sólo los mejor preparados podían improvisar, y esto parece reforzarlo.
Ves una foto de una pareja, con un buen efecto, buena calidad de imagen y la frase “Con la mujer de mi vida” y piensas ojalá así sea. ¿Se habrá precipitado al decir eso? Pasa el tiempo y la relación se acaba y piensas ¿habrá más de una mujer a la que considerar la mujer de tu vida? Espero que así sea, porque de lo contrario o vuelven o él nunca se sentirá lleno. ¿Cómo sabes que alguien es la persona de tu vida si tu vida aún no ha terminado?
Miedo a que te corten las alas, a que tu pareja cambie. Miedo al fracaso, a no saber qué será después de nosotros, si seguiremos en contacto… Miedo a no encontrar nunca nadie mejor.

Finalizo esto diciendo algo que leí hace poco: “Nada es para siempre, sé mi nada”.  

viernes, 10 de octubre de 2014

¿Tiempo de cambiar?

“Ponle precio a lo que has amado luego vende todo y olvídalo”.
Sabias palabras de Pignoise en sus buenos tiempos.
Decepcionarse requiere varios pasos. Primero sorpresa, porque no te lo esperas, luego cabreo, porque te sientes traicionado, y finalmente asco.
Dicen que en la vida hay que dar sin esperar nada a cambio, pero yo estoy taaaan cansada de dar y no recibir… Que creo que tengo que cambiar. Odio que la gente cambie e igual eso hace que esté un tiempo odiándome, pero creo que no puedo seguir así.
Gestos feos por todas partes, la mayoría los dejas pasar como si nada, algunos los sacas a relucir porque son demasiado. Cuando la cosa estalla te dicen que enumeres sus fallos, ¿acaso tengo que ir con una libreta encima para apuntar cada detalle descortés? Pronto la rellenaría. ¿Es que no eres capaz de ver por ti mismo lo que haces mal? Entonces tienes un problema.
Igual ese es el problema, que ellos no lo ven como una ofensa. Pero a mí me duele.
Me duele porque yo no hago feos conscientemente, me duele porque me entrego al cien por cien para que todo salga bien, me duele porque no soy correspondida.
Estoy cansada de amigos que sólo te hablan para quedar cuando a ellos les viene bien (como si yo no fuera una persona ocupada también, lo que pasa que siempre soy capaz de hacerles un hueco). Estoy cansada de ser yo la que siempre tira de la cuerda, la que alimenta la relación, la que contesta inmediatamente al Whatsapp aunque esté haciendo algo importante, mientras a mí me contestan sobre la marcha, cuando les viene bien. Estoy cansada de descuidar mis horas de estudio por gente que no lo hace por mí. Estoy cansada de que cuando por fin me quejo haya gente que me eche en cara las pocas veces que se ha acordado de mí. Me estoy desgastando. Bueno, mejor dicho, me he desgastado.
Esto es lo que creo que tengo que cambiar.
Si tengo que quedarme sola me dolerá, pero lo superaré. Y nueva gente vendrá y más feos me harán, pero yo espero haber cambiado. Dicen que el dolor cambia a las personas, también lo hace el asco.
Estoy dispuesta a cambiar, pero sé que no lo voy a hacer. Sé que no puedo evadir un mensaje de alguien pidiéndome ayuda, sé que si un amigo mío necesita quedar dejaré de estudiar y quedaré con él. Pero también sé que de un plumazo puedo mandaros a todos a la mierda. Sé que si no me necesitáis dejaré de necesitaros. Me refugiaré en mis series, libros, estudios, por muy lamentable que suene.
Porque vosotros no vais a cambiar, yo dejaré de ser yo por vosotros. Solía refugiarme en la frase de “soy quien soy por nuestra historia, soy quien soy por tu memoria”, pero ya no creo esto más, creo que soy quien soy por cómo me comporto y soy quién seré por cómo me tratéis. No regrets, you don’t have it, you don’t deserve mine’s.
Porque soy buena persona, tonta, pero tengo límite. Y si tengo que sacaros de mi vida lo haré, sin importar el tiempo que haga que os conozca ni el cariño que os tenga.

Después de todo, ya lo decía Peyton Sawyer en One Tree Hill: people always leave. Tal vez tenga que irme y quitar un problema de vuestras ocupadas vidas.

jueves, 9 de octubre de 2014

Interés desinteresado

Y así vamos por la vida
Esperando encontrarnos un amigo
Para qué nos cuente
Qué es lo que le ha pasado a un conocido.
No por preocupación
Si no por interés desagradecido.

Lo peor de todo es que cuando pasó, lo de la herida que comento en la entrada anterior, me vieron y no preguntaron. Y un mes después le preguntan a una amiga mía qué me había pasado.
Algo que no me cuadra porque cuando entro a un sitio donde están ni me miran. O me miran mal. Así que no entiendo a qué viene ese repentino interés.
Pero no habrá valor de preguntármelo a mi. No muerdo, con gusto les respondería. ¿Acaso no se dan cuenta de que la persona a la que se lo han preguntado me lo va a contar? ¿No ven lo mal que quedan?
Simples marujas. Calaña que se alimenta de tus problemas. Satisfacción que les crea enterarse de lo sucedido. Luego ¿para qué?
Si se supone que no eres nadie para ellos...

jueves, 2 de octubre de 2014

Admirable ascendencia

He dejado de creer en la buena fe humana.
 “Nunca he roto un plato, siempre tiendo la mano y antes de ir a la cama me lavo los dientes.” Vale, si dijera esto mentiría, pero ¿quién puede decirlo?
El caso es que el pasado mes viví dos situaciones que me hicieron darme cuenta de lo corrompido que está el mundo.


Primero -poneros en situación- fiestas de pueblo, toro de fuego, cinco de la mañana, estábamos relativamente lejos, pero aun así me alcanzó un borracho (un cartucho de cartón relleno de pólvora que va rebotando hasta perder la energía). Me dio en la cara, al lado de la barbilla. Fue un golpe seco, el borracho casi ya no quemaba porque era su último rebote antes de caer al suelo. He de reconocer que me quedé un poco conmocionada porque no me lo esperaba, pero esa no fue mi mayor sorpresa. La gente de alrededor lejos de preguntarme qué tal estaba, si me dolía, simplemente se me quedó mirando e incluso algunos se echaron a reír. Gente mayor, algunos seguro que hasta padres. Menudo ejemplo.
El siguiente suceso ocurrió unos días después, ni siquiera había pasado una semana. Pasaba por un velador y de repente un par de mujeres de unos treinta y cinco años empezaron a criticar la camiseta que llevaba. Era la del Atleti, de la cual estoy muy orgullosa. Si bien es cierto que es la talla más pequeña aun así me queda holgada y al llevar pantalones cortos apenas se me veía el dobladillo de estos. A mí personalmente me gusta el toque. El caso es que a ellas no les debió de gustar por los comentarios que salieron de sus bocas. Lo peor de todo es que ni disimularon, lo oí todo perfectamente, me quedé tan perpleja que lo único que pude hacer fue echar una mirada desafiante que incluso una de ellas, con todo el orgullo del mundo, me sostuvo. Me resultó realmente impresionante que haya gente que pueda tener tantísimo morro de que encima que no hace nada por disimular aún cree que tiene la razón. Podría habérmelo dicho directamente y hubiéramos tenido unas palabras.
Y es que con adultos así como para esperar futuras generaciones que te respeten. Me decepcionan. Y si estos no son nuestro modelo a seguir ¿Quién lo es? ¿De quién aprende uno a ser mejor persona?

Al parecer de las hostias que estos te propinan. Y de las de sus hijos, que de alguien las aprenden. No sé cómo aprenderán éstos, y los hijos de éstos. He perdido la esperanza de lo hagan.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Antisocial vs poco sociable

He vivido equivocada, ahora me he dado cuenta.
Durante años he pensado que era antisocial, y orgullosa de ello, pero estaba utilizando el término equivocado.
La semana pasada discutí con una amiga. Llevaba tiempo comportándose un poco rude. Siempre era yo la que me interesaba por ella, le preguntaba qué tal esto, qué tal lo otro y ella en respuesta sólo me preguntaba qué tal con mi novio. Ni siquiera qué tal yo.
Le dejé las cosas claras. Le dije que yo así no iba a seguir, que o mostraba más interés ella por quedar y se interesaba por mí o no sería yo quien lo hiciera. Reconoció su culpa, se justificó alegando que ya no quedaba con nadie, que siempre estaba estudiando y el poco tiempo que le quedaba se lo dedicaba a su novio. Esto es comportarse como una persona antisocial y no lo que yo pensaba.
Yo solía decir que era antisocial porque tenía muy pocos amigos y me costaba hacer nuevos. Tengo un imán para los trepas y los populares pertenecen a otro mundo que no me interesa. Esto en realidad es ser poco sociable.
Ser antisocial y ser poco sociable no es lo mismo. Ni parecido. Una persona es antisocial cuando no muestra ningún interés en acercarse al resto y crear vínculos con ellos, cuando no se preocupa de ningún amigo (de los pocos que tendrá). Una persona poco sociable se muestra abierta siempre a conocer gente, aunque no es lo suficientemente capaz como para congeniar con la mayoría.

Esto es una simple nota mental para aclarar mi cabeza. J

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Poder social

El poder está para tomarlo. En la sociedad existen diferentes luchas por el poder, ya sea político para gobernar una nación; laboral, para mandar por encima de otros empleados; doméstico, los progenitores sobre sus hijos; escolar, los profesores sobre los alumnos… Hay muchos, en definitiva, pero yo me voy a centrar en el poder social y en la lucha por éste.
Como seres humanos poseemos la función vital de relación, aunque algunos apenas la desarrollen. Esto a su vez indica que somos seres sociales. Necesitamos interactuar con otros individuos, buscar vínculos en común y establecer amistades. Hasta ahí todo va bien, el problema empieza en la finalidad para la cual se crean esos vínculos, porque no siempre son involuntarios, las personas tienden a crear vínculos artificiales porque tienen diferentes intereses con respecto a las otras personas.
No sé si me explico, lo que quiero decir es que no siempre somos francos en cuanto a intenciones, a veces aparentamos para conseguir lo que nos interesa.
Esto es lo que sucede en la lucha por el poder social, nos acercamos a las personas que más populares, o más pinta de populares tienen, para pertenecer a ellas. Llegados a este punto tengo que aclarar que en esta ocasión con poder social me refiero a las amistades escolares. Escogemos las nuestras en función de lo que nos conviene, a algunos la popularidad, a otros la indiferencia y a otros la búsqueda de las personas más inteligentes para hacer los trabajos.
Esto está marcado desde el primer día, los populares se huelen, todo el mundo los detecta y ellos orgullosos de eso, los indiferentes van a su bola y no se relacionan con el resto (y menos con los populares) a no ser que no sea estrictamente necesario.
Aunque quieras ser popular no vas a serlo si no das el perfil, puedes ir con los populares pero pronto te darás cuenta de que no perteneces a ellos y el resto lo sabe desde un principio.
El verdadero problema está entre los populares, uno debe de sobresalir entre todos ellos. Con dos acabarían creándose separatismos y eso no les interesa, así que aunque a alguno le duela, debe subordinarse para no acabar fuera.
Esto le puede generar rencor hacia los que están por encima de él, tienen el poder social que él/ella desea. Y se lo hacen pagar, ¿Cómo? Uniéndose a los indiferentes. Haciendo creer que es uno de ellos, que iba con los populares porque no tenía otra opción pero en realidad no se sentía identificad@ con su forma de ser.
Si eres un poco inteligente te darás cuenta de que te está utilizando, que sólo busca ser el cabecilla, el líder que nunca pudo ser, y para conseguirlo igual tenga que ‘eliminar’ a aquellos que lo calan desde el principio ya que representan una grave amenaza.
Pero a un popular/cabecilla, no lo puedes juntar con un indiferente porque tienen distintos intereses. Mientras uno busca ser el que sobresale de la clase el otro sólo busca sobrevivir entre tanta farsa.
Lo peor es que uno se dé cuenta y el resto de su grupo no lo detecte, tenga poca personalidad y acabe dominado. Porque el inteligente será el desplazado por el interesado.
El interesado sólo actuará cuando tenga reales posibilidades: cuando los populares vayan a otra clase, a otro turno, cuando no lo vean y no puedan descubrirlo conspirando.
Sólo hay que tener unas pocas de agallas y no inmiscuirse en esa lucha de poder social, ya se comerán unos a otros.
 El verdadero poder social lo tienes tú, poder de defender tu identidad y no verte dominado.




Memorias de una clase de segundo de filología inglesa.

jueves, 4 de septiembre de 2014

¿Te acuerdas?


¿Te acuerdas de cuando eras pequeño y te metías conmigo sin motivo aparente? Cosas de niños.
Hoy me ha surgido esta pregunta mientras esperaba en la consulta del médico. ¿Se acuerda un adulto raya adolescente del mal causado al prójimo durante su niñez? He pasado años esperando que personas de mi edad, sobre todo chicos, maduraran (algunos todavía no lo han hecho, lo cual me preocupa un poco).
Hay personas que dicen que la madurez es para las frutas, me parece taaan ridículo. Siempre que he buscado afinidad con una persona lo primero que miraba era su madurez, sin esta no llegaríamos a ningún sitio.
Es tan importante saber ponerse filtros… Y claro, cuando uno es un niño no sabe. He visto niños cometiendo faltas hacia otros niños, incluso sobre adultos, que me parece monstruoso sólo recordarlo. Hasta sobre gente que pasaba por la calle y no conocían de nada. Y ahí surge mi pregunta ¿Os acordáis de eso una vez habéis madurado? Porque yo no he podido olvidarlo.
Cada insulto, cada empujón, cada risa recibida hacía mella. Durante algún año llegué a pensar que me había hecho inmune pero la verdad es que no. Todo suma. Aunque no me afecte a mí afecta a mi entorno.
Los niños son verdaderos monstruos, porque no miden sus palabras, pero hombre, cuando llegas ya a los doce-trece años algo de filtros has de tener. Pues algunos incluso peores, ya que son más fuertes y con ello, más peligrosos.
Pregúntale a esa persona insegura sobre sí misma qué le ha llevado a eso. Pregúntale a ese chico que no se quita la camiseta por qué no quiere mostrar su cuerpo. Pueden ser paranoias suyas, pero a quién vamos a engañar, casi siempre las detonan terceros.
¿Y las huellas que dejasteis en aquellos años de rebeldía casi justificada, pero nunca cuándo se borrarán? De tu inconsciencia nace mi inseguridad.

Y vuelvo a lo mismo, ¿te acuerdas de todo eso? ¿Lo has olvidado o actúas como si nada? Porque a mí me pasa que con gente que me ha tratado muy mal ahora me llevo bien. ¿No tienen ni el más mínimo sentimiento de culpa? ¿No te avergüenzas? ¿Pedirán algún día perdón? ¿Serviría de algo?

You are beautiful no matter what they say
Words won't bring you down
You are beautiful in every single way.

domingo, 31 de agosto de 2014

Vacaciones de verano


Dicen que el verano dura tres meses, es una buena división pero yo no la veo tan clara. Para mí el verano es esos diez o quince días de junio que quedan libres tras acabar los exámenes. Junio es un mes doloroso, es deseado, hace calor y empieza el verano. Pero también es cuando tenemos los exámenes más duros y más cansados estamos. Llega ese deseado trece de julio para aquellos que hacen selectividad, para los que no aún toca aguantar un poco más. Es un sufrimiento ver a aquellos que han acabado, subiendo fotos a i
Instagram desde Salou, poniendo estados en Facebook de 'Veranooooo'. Pero esto está mal dicho porque el verano oficial empieza el 21 de junio, lo de antes son sólo vacaciones, still spring.
Yo amo julio, en todos los sentidos, es un mes perfecto. Miras atrás vacaciones, miras adelante y más vacaciones. Todo esto claro desde la perspectiva de no tener que estudiar ni trabajar en vacaciones.
Pero llega agosto y para mí es verano sí pero no. Es el puente entre el verano y la vuelta a la rutina.
Agosto es fugaz, si crees que julio va rápido agosto pasa en un suspiro.
Y llega septiembre, y esos quince días amargos de preparación mental.
Tres meses dicen, un trimestre que se evapora. Y vuelve a empezar esos nueve meses de rutina, y vuelve a ansiar esos tres meses de libertad.

martes, 19 de agosto de 2014

Convivencia


En la vida aspiramos a vivir en compañía. Poca gente quiere vivir sola. Suponemos que el momento de compartir vivienda con otra u otras personas llegará cuando seamos mayores. Cuando seamos autosuficientes. Algunos prefieren hacerlo con amigos y otros con sus novios. El caso es que vivir con otra persona conlleva varios riesgos.
Creemos que estamos muy bien con alguien cuando los vemos un rato, pero ¿cómo sería compartir techo con ellos? Pensamos que muy divertido, si hablamos con esas personas, quedamos con ellas… con el fin de pasar un rato agradable sería más que apetecible vivir con ellas. El caso es que la convivencia es difícil porque es cuando salen a relucir los detalles cotidianos de cada persona. Sus defectos más imperfectos.
Al principio todo se aguanta, se sobrelleva, pero llega un momento que los más mínimos detalles llegan a sentar mal y te replanteas seriamente una charla con esa persona.
Con esto no quiero decir que convivir con alguien sea malo, es ahí donde te das cuenta si realmente eres compatible con alguien, si estáis hechos el uno para el otro. Porque al principio no molesta que uno no sepa cocinar, que sea él el que limpie, pero cuando no hace nada hay un problema.
Deseamos irnos a dormir y despertarnos cada mañana viendo al otro lado de la cama al amor de nuestras vidas, que nos traiga el desayuno a la cama, ver películas juntos, darnos mimos… todo aquello que no podemos hacer a la distancia. El caso es ¿nos cansaremos de todo esto? Ese es mi gran miedo. Porque al principio todo es maravilloso, pero luego todos esos pequeños detalles serán monótonos y ¿a qué nos quedará aferrarnos? ¿Tendremos que buscar nuevas propuestas para no cansarnos del otro? Hay gente que se va a vivir con su novio y termina buscando otra vivienda porque no soporta estar todo el día con esa persona. ¿Deberían cortar? Una pareja aspira a casarse, formar una familia o por lo menos crear un núcleo común, ¿si falla en esta misión deberían continuar?
Lo que antes parecía la clave para sostener una relación ahora la está matando. Dicen que la convivencia es muy mala pero ¿no seremos nosotros los malos al no saber adaptarnos a vivir con otros?

Por supuesto que aspiro a vivir con mis amigos durante algún periodo de tiempo, y después a vivir con mi pareja, sólo digo que ello requiere una serie de responsabilidades para las que hay que estar preparado y seguro. Porque estás poniendo en peligro una relación, con el fin de mejorar,sí, pero no siempre es posible. Y esto, en cierto modo, me genera miedo.

lunes, 11 de agosto de 2014

BFF


Best Friend Forever. Mejor amigo. ¿Existe algo como esto? Es una duda que me lleva persiguiendo unos años. De hecho, la segunda -F-, la de forever, me perturba ¿Quién te puede garantizar que vaya a ser siempre tu mejor amigo? Siempre te puedes distanciar, encontrar a alguien mejor, cansar... no sé.
Cuando era pequeña decía que tenía mejor amiga, una, y la valoraba más que al resto. Tenía una importancia especial, la defendía frente a los demás incluso cuando no tenía razón, intentaba no enfadarme con ella ni hacerla enfadar, nos visitábamos a nuestras casas, jugábamos, reíamos y todo ese tipo de cosas chupi guay.
Tendía a excluir, tenía esa amiga y no me importaba no tener más, o no tan especiales, y esto era un problema dado que cuando mi mejor amiga faltaba a clase me encontraba sola en el recreo.
Con el paso de los años cambiaba de una a otra, tal vez porque nos separaban de clase y se perdía el contacto, tal vez por las decepciones. El caso es que un día llegué a creer que el concepto mejor amiga no existía, o no debería existir, pues es discriminatorio.
No sé a vosotros pero a mí cuando estoy con un amigo y me habla de su mejor amigo me hace sentir mal, porque como no soy yo pienso que no soy lo suficiente buena como para que esté conmigo. El caso es que tener un mejor amigo nos aparta del resto y darle preferencia a alguien siempre puede hacer que el resto se canse de nosotros. Por eso yo tendía a decir que no tenía mejor amigo, simplemente tenía amigos, pocos pero buenos.
El caso es que creo que ahora sí tengo una mejor amiga, y esto me preocupa, porque no quiero que pase como en veces anteriores. Siempre me acabo cansando. Tal vez (y no, no tengo el ego alto) es porque me entrego demasiado.
Pero cuando alguien se convierte en tu mejor amigo sin querer será por algo, digo yo. Supongo que algo habrá hecho para ganarse tu confianza de esa manera.

No sé cómo acabará todo esto, intentaré no descuidar mis demás amistades, no darle exclusiva fijación a esta y ver cómo se desenvuelven las cosas.
Y tú, ¿tienes mejor amigo? ¿Por qué lo es?

miércoles, 30 de julio de 2014

Perdona, me he equivocado

No creo que sea tan difícil de decir. Cuando uno se equivoca debe reconocerlo, y eso le hace grande.
Hay distintas formas de reaccionar cuando estropeamos algo: la primera es reconocerlo y pedir perdón al instante; la segunda es pensar al principio que tenemos razón y luego darnos cuenta de que no; la tercera y más egoísta (y código de vida de algunos) es pensar que nunca nos equivocamos. Ya vendrá el otro a rectificar, porque ha sido su culpa;  y la cuarta y en la que más me voy a centrar hoy es la orgullosa, “puede que me haya equivocado, pero no lo voy a reconocer”.
El orgullo es un gran enemigo de esa función vital llamada relación. Causa su deterioro e incluso puede causar la muerte de estas. Esto, ¡ESTO! Sí que me parece una cosa infantil y es que si te has equivocado qué menos que reconocerlo. Pues bien parece que pesa tanto la seguridad de una persona consigo misma que prefiere verse sola a reconocer su error.
Pero a la larga lo sabe, sabe que se ha equivocado, se ha confiado y no han venido en su rescate. Porque el error era suyo. Hay gente que sí que con tal de no estar enfadado con un amigo prefiere volver a hablar al día siguiente como si nada o pedir perdón él mismo, cosa un tanto denigrante a mi parecer. Pero cuando no pasa esto y el equivocado se ve solo llega el miedo.
¿Y cómo volver a la normalidad? Pues hay que tener un poco de suerte con el calendario. Por raro que parezca es así, si alguien te tiene que perdonar, ¿qué mejor que que sea Navidad? Esto me ha pasado este año con un chico, si no llega a ser Navidad de verdad me pregunto qué hubiera hecho con su orgullo, porque ya estaba solo. Otra ocasión es un cumpleaños, sea del que se equivoca o del otro siempre es una buena excusa decir felicidades y luego ya si eso volver a hablar poco a poco y recuperar la normalidad. Y luego está cuando quedas con varios amigos y está ése en cuestión, igual cede y te habla como si nada y tú te tragas tu resentimiento y le hablas como si nada.
El caso es que si te equivocas reflexiona a tiempo y pide perdón, que no cuesta tanto. Pero pide perdón sólo si lo sientes, no para complacer al otro, porque si no se nota y quedas aún peor. No os arriesguéis a perder amigos por esto, porque es una tontería pero pasa. Con esto cierro el tríptico de las decepciones.
Y tú, ¿cuál de las cuatro personas eres?

martes, 22 de julio de 2014

Look! Another disappointment


Esta entrada está relacionada con la anterior en cierto modo.
A veces pasa. Es inevitable. Un hecho, por pequeño que sea nos causa una gran decepción. Esto es porque tenemos en gran estima a una persona y de repente, sin previo índice de alerta, nos falla.
Solía pensar que me cuesta mucho coger confianza a una persona cuando de repente este año se ha desmontado mi teoría. Ha llegado una persona a la que en poco tiempo cogí mucho cariño y llegué a considerar verdadera amiga.
El caso es que de la nada sacó un comentario inoportuno, encima por una red social, (lo cual hace que lo interpretes como quieras) que realmente me hirió.
Una vez leí una frase en Twitter que decía algo así: “la confianza es como la virginidad, una vez que la pierdes no la recuperas nunca”.  Y me pareció una gran verdad.
Y no importa lo longeva que sea la relación, el aprecio que le tengas a esa persona, una vez que te  falla podrás llegar a perdonarla, pero nunca será lo mismo.
Esto sucede porque nos excedemos, creemos que tenemos la suficiente confidencia para decir lo que pensamos sin filtros. Y a veces es hiriente.

Esto es una realidad, independientemente de que puede que yo también tenga  un problema de seguridad y en seguida que veo que alguien se excede le quito el derecho a mi confianza. I say maybeeeeeee (8) También que tengo una gran facilidad para cabrearme, por muy inútil que sea el detonante. ¿Pero no creéis que la mayor parte del daño se solucionaría con un reconocimiento del daño hecho por la persona causante? Este es el tema de la siguiente entrada.

lunes, 14 de julio de 2014

Exceso de confianza

La estáis cagando. No sé si conscientemente o porque vais de sobrados, listillos, perfectos etc etc
No os entiendo, cuanto mejor creéis que le caéis a una persona más la atacáis y la amistad no se basa en eso. Un amigo te dice lo que piensa con sinceridad vale, pero un amigo no te ataca sin referentes. Eso se llama embidia. O te tiene envidia o le molesta tu éxito, (que viene a ser envidia). Al final va a resultar que no es tu amigo. Esto pasa cuando hay un exceso de confianza. Son como vampiros energéticos.

Por lo general, y lo que más duele, es que lo hagan sin referentes, de repente pides algo (como una grapa) o te pones unos pantalones nuevos (no sé qué es más deprimente) pero el caso es que PAM te atacan, empiezan su discurso de "Soy una genialidad del mundo, aprende de mí". Y si lo pueden hacer con testigos mejor, estos son todavía más perjudiciales porque tienden a ovacionar, a crear aura de odio. Y el sumun de su perfección es hacerlo por las redes sociales, a lo fucker. Para que si te cabreas sea porque lo has interpretado mal. Porque esa persona es todo peace and love y tú, como eres un borde de mierda, lo has malinterpretado. Same on you.
Porque la culpa es tuya, el exceso de confianza no existe, es una paranoia de tu cabeza que lo único que hace es justificar que te haya sentado mal un comentario de un amigo. How dare you? Ellos, que lo único que hacen es opinar, con la ÚNICA intención de hacer el bien (de “mejorarte”), porque están llenos de corazón, no tienen maldad. Malo eres tú por pensar así de su buena fe. ¿Cómo era la palabra? Ah sí, infantil.
Pues seré infantil, me ofenderé por gilipolloces. Parece que a un amigo tengas que perdonárselo todo, incluso cuando la caga, y hacer oídos sordos. Pues no sé vosotros pero yo no pienso formar parte de una sociedad de sometidos.

jueves, 10 de julio de 2014

Non capisco, ma niente

No entiendo a qué juegan. A él si lo entiendo porque sé lo que busca, sé lo que quiere y él es consciente de cómo actuar para obtener lo que tanto anhela. A la que no entiendo es a ella, pensaba que controlaba la situación, que lo que hacía era seguirle la corriente, pero ya no me lo parece. Si es lo que sigue haciendo actúa muy bien y es peligroso, porque él se lo está creyendo, pero lo que yo creo es que se ha sumado al juego y  esto me perturba. Parece un juego de niños, sólo que es un juego realmente peligroso y alguien saldrá herido y yo salpicada, como siempre, aunque eso no tenga ni la menor importancia para ellos.
Me da asco cómo se comportan, es que a estas alturas no sé a qué viene esto. Estoy realmente perpleja. Pensaba que podría hasta beneficiarme de ello pero en vez de usarlo para mis fines ahora parecen aliados entre ellos.
Parece que ella haya olvidado todo su pasado, todo lo que ha llevado, parece que no lo conozca. Sabe ¡O debería saber! Que es todo una fachada, que él está actuando. Si es que de vez en cuando le dan arrebatos y sale a flote su verdadera actitud, joder, que no sé a quién está intentando convencer.
Debería estar feliz por ellos, pero con lo que he visto toda mi vida mi felicidad creo que llegaría cuando estuviesen separados de verdad. Su unión es viciosa, dura poco y termina mal.
Como yo no puedo hacer nada intentaré ignorarlos, que hagan lo que les dé la gana. Pero esto tiene mala pinta, muy mala pinta y ya veremos cuántas cabezas ruedan cuando esto se vaya a pique, porque se irá. Es imposible que no lo haga.

lunes, 7 de julio de 2014

Bendito verano

Llevo oficialmente dos semanas de verano. Y cuando digo verano me refiero a vacaciones, vacaciones sin obligaciones. Sin tener nada que estudiar.
Ha sido un año complicado, pues llevaba nueve meses atemorizada con el hecho de tener que estudiar en verano, yo lo considero sagrado. La única época del año con tiempo para descansar de verdad y desconectar de todo. . El año pasado, inocente de mí, pensaba que sería pan comido conseguirlo ¡pero cómo me equivocaba!
Afortunada y casi milagrosamente lo he conseguido. No sé si alguna vez hasta que termine de estudiar (vete tú a saber cuándo es eso) volveré a conseguirlo, así que lo único que sé es que tengo que aprovechar y disfrutar. Vivir cada verano como si fuese el último.
En estas dos semanas hay algo que me inquieta, y es saber si lo estoy haciendo bien. Si de verdad estoy saboreando el verano. He pasado una semana en la playa aunque no la haya pisado mucho pues lo único que hago es chatear, leer y ver series… Hoy por fin parece que saldré con mis amigas.
Pero la verdad es que esto es lo que quería hacer. Ni más ni menos, un verano sencillo. Yo no pido irme a Salou a desfasarme cual guiri. Pido cosas sencillas, cosas que no puedo hacer durante el curso. Y si no toco la guitarra es porque no sé e igual me da pereza aprender, igual prefiero gastar el verano en cosas más monótonas y menos productivas… algo intentaré mejorar, eso sí. Lo que también espero es ponerme en forma, reconciliarme con el deporte.
Un verano sencillo pero memorable. ¿No es mucho pedir no? Espero que algún día podamos ir de parrisal o posas de agua, pero si no otra vez será.

Voy a soñar un poco, ya que creo que me lo he ganado ¡Despertadme cuando llegue septiembre!

Como decía pignoise:
Quiero tener malos pensamientos 
Quiero soplar en contra del viento 
Quiero pegar, sentirme violento 
Poder gritar en cada momento 
Quiero saltar, mover los cimientos 
Nunca parar, siempre en movimiento 
Sacar los pies por fuera del tiesto 
Quiero perder el tiempo 

Porque perder el tiempo también es efectivo, por contradictorio que parezca y todos debemos hacerlo de vez en cuando.

martes, 24 de junio de 2014

Pasado pisado

Conocemos o creemos conocer a las personas, y eso influye en nuestro trato hacia ellas, en cómo las vemos. Tanto en el terreno de la amistad como del amor lo curioso ocurre cuando alguien que no conoce a otra persona la ve por primera vez. Nosotros estamos influenciados por nuestras vivencias con esas personas, pero cuando alguien nuevo conoce a alguien que no nos cae bien o con quien no saldríamos en la vida y le gusta es el acabose.
No lo podemos entender, se trata de una persona despreciable, o de un friki, de un marginado, de un machista, de un feo, tiene un defecto (o varios) que lo hace repulsivo o simplemente no nos cae bien, tiene una mala reputación (esto es de lo más común). Eso pasa porque lo conocemos desde hace tiempo. El problema está en que normalmente tendemos a opinar.
Buscamos (involuntaria o voluntariamente) que la otra persona piense igual que nosotros. Y es ahí cuando lo hacemos, contamos el defecto de esa persona. Ahí, es el otro el que decide si dejarse influenciar por nuestro comentario o ignorarlo y conocer desde cero a esa persona.
Cuando conocí a una de mis mejores amigas dos días después me estaban contando barbaridades sobre ella, sobre como la veían en su pueblo. Me quedé pensativa, a mí me había parecido una persona normal, maja. Sin en cambio era rara, porque si lo decía gente que la conocía tenía que ser así.
Esto también se da en el amor, conoces a alguien nuevo y el resto empieza a decir: pero cómo te puede gustar ese, ¿no sabes lo que se dice de él?
Decirse se dicen muchas cosas de las personas, lamentablemente muchas no son ciertas pero decidimos creerlas porque si nos las cuenta alguien que nos cae bien para qué nos va a mentir. Y aunque sean ciertas ¿podemos juzgar a alguien por algo que ha hecho, por cómo ha sido en el pasado? Ahora es diferente, ha cambiado, no podemos reprocharle algo de lo que no somos testigos.
Desafortunadamente el 90% de las personas se va a dejar influir por lo que tú le cuentes del otro. Pero es curioso ver como en el caso en que no decidimos investigar sobre el pasado del otro, cuando nos basamos en lo que vemos nosotros mismos triunfa una relación.
Y hasta puede, que con el paso del tiempo, esa persona nos cuente el porqué de su mala fama y entonces ya podremos juzgar. Aunque seguramente nos parecerá inútil ya, porque es algo que no hemos vivido, sobre lo que no podemos opinar, no le daremos mucha importancia.
Con todo esto quiero decir que no hay que investigar el currículum de una persona antes de establecer una relación, deberíamos limitarnos a conocerla y después juzgar a favor o en contra.



Y esta es mi entrada número cien, gracias a todos aquellos merodeadores y a mis lectores usuales por haberse pasado alguna vez por mi blog y hacerlo posible y perdonar por no escribir nada más que dos, tres o cuatro entradas al mes, no tengo más tiempo. ¡Vamos a por las cien siguientes!

viernes, 16 de mayo de 2014

Villanueva

Escribo esta entrada, la número noventa y nueve porque hoy hace cuatro semanas que nos fuimos a Villanueva. Un Viernes Santo. Me desperté con el miedo que se pasa a veces creyendo que te vas a quedar dormido cuando tienes que hacer algo importante. Me levanté casi vomitando, muy amargo todo. Pensaba que no podría ni salir de casa, pero me armé de valor (si no me mataba). Llegué a la estación de autobuses, me tocó esperar un poco, estaba algo nerviosa para qué nos vamos a engañar, y de repente llegó el primer coche y bajó el ciervo supremo. Claritaa me llamó Terry, ¿pero qué haces?, ¿no te vas a levantar o qué? ahora viene tu ciervo -me dijo, o algo parecido. Y así fue, en el siguiente coche estaba él, y me presentó a Amaia y después a Alfred. El tan esperado momento, fue eso, corto algo incómodo y bueno, llegó el tercer coche. Y nos dividimos, montamos y nos fuimos. Stan y yo íbamos con Jorgiño de piloto y Yelmez de copiloto. Eran de mi pueblo y no los conocía de nada. Pasamos la hora y cuarto de trayecto haciéndonos (o haciendo) nuestras peculiares cobras hasta llegar a la capi. Dejamos los montantes en casa de Terry, (subimos hasta un séptimo por las escaleras) y nos dirigimos a Villanueva. Escopetas guiaba los coches, qué hombre, nadie sabe muy bien cómo pero sabía exactamente dónde tenía que ir sin haber ido nunca. Llegamos al polideportivo y nos reunimos con otros dos del equipo. Ya estábamos todos y fuimos a buscar bar para comer. Entramos a uno que tenía buena pinta y la verdad es que estaba bueno el medio bocadillo de bacon con queso que me comí (el otro medio se lo comió Stan aparte de dos bocadillos más JAJAJA). Estos personajes son unos adictos a las tragaperras y ahí donde veían una caían hipnotizados, pero al final conseguimos salir del bar y entrar al polideportivo, que es a lo que íbamos, a jugar unas 24 horas de fútbol sala. Era un poco ruinoso, ni marcador tenía, pero el Minabo se tenía que preparar para su primer encuentro deportivo. Inauguraban el campeonato, Stan se pegó mucho rato en el vestuario, supongo que evacuando todo lo que había comido, pero al final salió. Se enfrentaban a unos tíos más corpulentos, pero el Minabo controlaba el partido, hasta que un desafortunado gol los ponía en desventaja. Ni con Jorgiño de portero saliente mejoró la situación. Pero todavía quedaban dos partidos. Nos quedamos un poco chafados pero la tarde era joven, no eran ni las seis y había que buscar algo que hacer. Tras estar un rato en el poli picando cosas aquí hay que destacar uno de los dos momentos más impactantes del viaje... Alfred le dice a Terry: me voy a tirar un pedo que va a temblar todo esto (seña con el dedo de un círculo a su alrededor), mueve el culo a un lado y luego hacia el otro, siento como tiemblan mis pies y LA CARA DE TERRY (simplemente indescriptible). El otro momentazo Villanueva fue cuando Jorgiño me dijo algo así como: ¿jodo qué rápido coges confianza no? Yo no lo entendí pero me dijo que le había hecho antes así .l. con el dedo, lo que me dejó perpleja. Stan tuvo que intervenir para que todos entendiéramos, antes le había hecho a Jorgiño un gesto de un dos diciéndole que me había venido la pelota dos veces y el lo debió de ver mal JAJAJAJA se convirtió en el gesto de Villanueva y ahora cada vez que lo veo lo saludo así. Decidieron comprar chuches y nos quedamos en un banco a la sombra (los que cupieron) y otros dos enfrente en el sol, creo que Yelmez y Kiko. En estos momentos es cuando conocimos a Jorgiño en su máximo esplendor. Célebre fue su frase: ¿dos de quince? Quince y quince treinta, perfecto. Estuvimos un rato ahí y luego enfrente de un chino. Después fuimos a un bar a ver jugar a mi Atleti. La verdad es que como bar de sábado noche estaría bastante bien. Estuvimos un rato, unos mimos rápidos y a volver, que el Minabo jugaba otra vez. Sus rivales eran chavalicos de unos doce años, por lo que el Minabo lo tuvo fácil y ganó 14-0. Sólo quedaba un partido, la putada es que era a las cuatro de la mañana, ¿qué hacer hasta entonces? Decidimos cenar separados, nosotros cenamos en un kebab y luego fuimos al otro restaurante. Sólo un momento incómodo, donde tras aclarar que me dolía la cabeza no sé muy bien cómo ni por qué pero empezaron a hablar de que la primera vez siempre duele, lo dejaremos como anécdota. Allí, más tragaperras y coca colas y de repente Terry me enseña una Interviú para demostrarme que un cuerpo humano desnudo es lo más bonito que hay (obviamente no consiguió convencerme). Jugamos a las cartas, trapicheos entre Terry y Alfred, y después volvimos al poli. Estuvimos a nuestro aire riéndonos de las dos anécdotas, bueno me reía yo Stan sólo asentía, porque hasta esas horas no le dije de qué me había estado riendo toda la tarde. Nos hicimos fotos, me bañaron con cerveza. Nos dimos algunos paseos y finalmente jugó el Minabo y ganó. Pasamos a cuartos. Partido a las 12 de la mañana. Volvimos a la city a "dormir", porque estuvimos casi todo el rato de mimos varios hasta que le di a Stan su tan esperado libro Entrevista con el vampiro. A las siete y media de la mañana decidimos intentar dormir, sin mucho éxito.
Sábado Santo, tranquilos que esto ya acaba. Lo que iba a ser un viaje de tres días se quedó en dos, una sola noche, el Minabo perdió debatimos dónde comer, fuimos a PV colas inmensas, acabamos en Rotonda en el Wow, no me gustó nada y menuda sablada 2,30€  sólo la coca cola. Lo mejor fue el trayecto con la música de Jorgiño, tenía Chayanne (viva Chayanne), Andy y Lucas y entre otros Enrique Church, también conocido como Enrique Iglesias. Stan sucumbió y yo casi también. Llegamos al punto de inicio y me fui a casa.
Había pasado el tan esperado fin de semana, a seguir estudiando.
No sé si siempre recordaré esto, en parte por eso he escrito lo más relevante que recuerdo, no sé si se repetirá sólo sé que dicen que felicidad es estar en un sitio y no querer moverse de donde se está, si eso es así aquel viernes fue uno de los mejores días  de mi vida.

jueves, 15 de mayo de 2014

Miedo

Y en ese momento tuve miedo. Sabía que no podía seguir como lo estaba haciendo. Me estaba matando, estaba muriendo lentamente. Día a día me debilitaba, no lo suficiente como para que los demás lo notasen pero sí para notarlo en  mi interior. Era consciente de que si seguía así caería, tal vez más pronto de lo esperado. Era hora de cambiar. Hora de ponerle final.

viernes, 9 de mayo de 2014

6 de mayo

El 6 de mayo de 2013 estábamos en desdoble de inglés cuando no sé cómo surgió el tema de cómo nos veíamos dentro de un año. En esos momentos me encontraba en una de las etapas de más incertidumbre de mi vida. Segundo de bachillerato estaba acabando, tenía que hacer selectividad, si aprobaba irme a alguna ciudad, pensar qué quería estudiar, si me gustaría. No sabía si seguiría en contacto con mis amistades, si haría nuevas, si seguiría con mi reciente novio. Ignoraba si tendría que estudiar en verano, si me tocaría sacarme el carnet de conducir. Casi todo eran incógnitas.
Ahora, un año después puedo responder a todo esto. Empecemos.
Acabé segundo de bachillerato con buenas notas, aprobé selectividad con mucho esfuerzo (demasiado) de por medio, me matriculé en la universidad, grado en estudios ingleses. No me gusta. El verano fue peculiar, fue un buen verano. Estuve en Vinaroz, San Carlos y Badalona con familia y amigos. Me lo pasé bien. Las Interpeñas no alcohólicas fueron algo aburridas pero todo se supera. Lo malo del verano es que se llevó a mi abuelo y a mi perra, y eso es algo que supongo todavía no sé sobrellevar del todo. Dije que no quería sacarme el carnet de conducir y no lo hice, acabé muy quemada de selectividad como para estudiar en verano.
Ese buen verano terminó en las fiestas de Alcorisa, al día siguiente partíamos para la capi, empezaba la uni. Llegué como cual inexperta, no conocía a nadie ni me sabía orientar, los primeros días fueron malos. El paso de los meses no fue mucho mejor. Mucho que estudiar sin estar del todo formada para ello, miedo a suspender. Miedo a fallar. Miedo casi convertido en obsesión. Las expectativas de llevar dos años queriendo salir del pueblo se fueron para dejar paso a la nostalgia del pueblo querido. Quién me lo iba a decir. This is karma bitches. Aprobé las asignaturas del primer cuatrimestre, todas, milagrosamente. Estoy acabando el segundo, estoy petada de exámenes y trabajos pero ya no tengo miedo. Que sea lo que tenga que ser. A poder ser que no me caiga ninguna y así descanso en verano, que me lo merezco. No he olido una fiesta universitaria, lo más parecido fue la gymkana de bienvenida a la resi.
No sé cómo será el verano, si me tendré que sacar el carnet, si tendré que estudiar para recuperar, no sé si el 6 de mayo de 2015 seguiré estudiando esto, en la misma ciudad y con la misma gente, todo se verá.
Pasamos a recordar momentos de este año. Del verano nos quedamos con la excursión a Barcelona, no fue un día memorable pero le rezamos a la Pedrera y aprobamos selectividad. En el viaje a Vinaroz casi morimos por el exceso de velocidad del brillante conductor de ralis. San Carlos fue memorable, conocimos a Gabri y desde entonces cachondeo de mamasotes. Cumplí dieciocho años, cosa que no tenía del todo claro que iba a darse. Momentos buenos desde que empezó la uni ahora mismo del primer cuatrimestre si he vivido no me acuerdo. Pasé la peor Navidad de mi vida estudiando eso sí. Del segundo cuatrimestre podemos resaltar San Valentín, el primero de mi existencia en pareja, el Open ITF Aragón ya que nos introdujeron un  poco al mundillo del taekwon-do.  Las dos quedadas en Semana Santa con MRS. Y como no, Villanueva, hace tres semanas, que merece entrada aparte.
Y esto es lo que ha pasado en un año, parece poco pero no lo es. No he vivido grandes hazañas desde que empezó la uni, todo lo que dicen es un engaño. Sigo con mi novio, cosa que parecía no durar cuando empezó, pero con días de ritmo lento aún va la cosa.
Si me hubieran dicho el seis de mayo de 2013 que el seis de mayo de 2014 iba a llorar me hubiera asustado. ¿Claro que quién me iba a decir nada?

Y esto es todo, el seis de mayo de 2015 no sé dónde estaré, qué estaré haciendo ni con quién. Espero que no haya más muertes eso sí, habrá que vivirlo para contarlo.

viernes, 2 de mayo de 2014

Decir Te quiero

Por un beso de tu boca 
dos caricias te daría
tres abrazos que demuestran
cuatro veces mi alegría
y en la quinta sinfonía
de mi sexto pensamiento
siete veces te diría
ocho letras de un te quiero
porque nueve veces por ti vivo
y diez veces por ti muero.

Hay muchos tipos de te quiero, centrémonos en las relaciones de pareja. Hay personas que nada más comenzar una relación dicen te quiero, no sé qué haría sin ti. Este tipo de reacción me hace dudar de la credibilidad del sentimiento, no sé si se puede llegar a ser dependiente tan pronto, me parece hasta peligroso. Luego cortan a los dos días y piensan que sus vidas no tienen sentido, pero bueno esto da para una entrada sola. Otros no dicen te quiero nunca, lo dan por hecho, ya sea por vergüenza a expresar sus sentimientos o porque realmente no ven la necesidad de decirlo. También es cierto que demostrarlo es lo que realidad importa. Otros dicen te quiero cuando realidad lo sienten, un proceso evolutivo de meses, al principio cuesta decirlo pero luego te acostumbras a ello. Luego están aquellos que en privado no paran de decirlo pero en público parecen tener miedo a decirlo o demostrarlo.
Personalmente creo que decir te quiero es algo tan puro que hay que estar muy seguro de sentirlo. Sólo diría te quiero cuando tengo necesidad de decirlo y esto puede ser cada cinco minutos o una vez al mes. Me costó casi once meses y dos intentos fallidos decirle a mi novio que le quería en persona. En el fondo creía que si se lo decía le estaba mintiendo, que se lo creería y le haría daño pero no fue así. Porque era real. A pesar de la vergüenza que me daba cuando se lo dije sentí una gran relajación. Ya está. No hay marcha atrás. Pero la palabra te quiero crea dependencia. Gusta que te lo digan, pero ¿con cuánta frecuencia? ¿Es bueno oírla mucho? ¿La sobrestimamos después?

A veces hasta suena monótono. Y eso se nota. Cuando se pierde la magia en una relación ya no se dice te quiero de la misma manera porque ya no se siente de la misma manera. Cuánto se puede averiguar por el tono de un te quiero.
 Hay que decirlo cada vez que se tenga necesidad pero hay que decirlo si se siente de verdad, con los peligros que esas dos palabras conllevan, ¿te atreves a correrlos?