viernes, 26 de diciembre de 2014

Pepito Grillo


Hace años que tengo la sensación de ser la conciencia de algunos de mis conocidos. Al principio me enorgullecía pero con el paso del tiempo empieza a pesar.
Pasa el tiempo y cada vez es más gente la que requiere mi atención. Creo que iba para psicóloga o algo, se me da bien escuchar y creo que me hubiera gustado (aunque nunca puedes fiarte de si te gustarán las asignaturas). El caso es que está bien ser servicial, pero sin abusar tampoco.  La cosa es que me he dado cuenta de que por intentar hacer el bien la perjudicada acabo siendo yo.
He ayudado a gente a aprobar sin recibir nada a cambio, ni las gracias. Esto ya lo he dicho en otras entradas pero siempre he dado los consejos que me han pedido independientemente de lo que yo esté haciendo. Aunque quiera seguir hablando si sé que la otra persona lo necesita soy yo la que le dice que se vaya a dormir, casi la obliga. Casi me preocupo yo más por vuestros estudios que vosotros mismos. He ayudado a gente a que no se líe con el primero que pase cuando van muy borrachos. He aguantado berrinches de borrachos y los he calmado de sus lloreras sinsentido. Me he arriesgado a decir con quién conviene y no ir para no ver a esa persona perjudicada a pesar de lo que eso pudiera conllevarme. Y muchas más cosas, lo que pasa que ahora no estoy mucho para pensar.
Y me he dado cuenta que hacer esto, preocuparme por vosotros, me convierte en una persona pesada y aburrida. Ejerzo un papel de madre y esto es un grave problema. ¿De verdad creéis que no tengo mejores cosas que hacer que deciros lo que está bien o mal? Me considero una persona divertida y con humor, pero en vez de aprovecharlo vivís de mi sentido de la preocupación ajena.
Igual lo que debería hacer es dejaros a vuestro aire a ver si sobrevivís y aprendéis a andar solos.  Pero me preocupo, soy así, soy tonta y lo reconozco. Y entiendo que no siempre lo que te conviene es lo que te gusta y por eso entiendo que, paradójicamente, por preocuparme demasiado soy molesta.
Pero me tenéis decepcionada, yo no digo que vaya a cambiar porque se cambia sin voluntad propia, sólo digo que podíais aprender a valorar un poco lo que tenéis. A veces os pongo a prueba diciendo c lo contrario de lo que pienso y me dais la razón. Realmente me hundís en esos momentos. Poned un poco de vuestra parte también, un poco de energía. Porque me canso de dar tanto y perjudicar mis propios intereses. No os estoy pidiendo que os involucréis de la manera que yo lo hago (no es ni sano) pero sí que lo valoréis.
Yo no sé por qué me preocupo, me sale solo y eso que bastante tengo con lo mío. Pero como conciencia os invito a ser conscientes de que lo hago por vuestro bien, no por desilusionar vuestros sueños. Soy realista, con decantación pesimista, sí, pero con los pies en el suelo, guiando vuestros pasos y ayudándoos a esquivar los obstáculos del camino.

Algún día me lo agradeceréis pero igual ya no me lo podréis decir directamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario