En la vida aspiramos a vivir en compañía. Poca gente quiere
vivir sola. Suponemos que el momento de compartir vivienda con otra u otras
personas llegará cuando seamos mayores. Cuando seamos autosuficientes. Algunos
prefieren hacerlo con amigos y otros con sus novios. El caso es que vivir con
otra persona conlleva varios riesgos.
Creemos que estamos muy bien con alguien cuando los vemos un
rato, pero ¿cómo sería compartir techo con ellos? Pensamos que muy divertido,
si hablamos con esas personas, quedamos con ellas… con el fin de pasar un rato
agradable sería más que apetecible vivir con ellas. El caso es que la
convivencia es difícil porque es cuando salen a relucir los detalles cotidianos
de cada persona. Sus defectos más imperfectos.
Al principio todo se aguanta, se sobrelleva, pero llega un
momento que los más mínimos detalles llegan a sentar mal y te replanteas
seriamente una charla con esa persona.
Con esto no quiero decir que convivir con alguien sea malo,
es ahí donde te das cuenta si realmente eres compatible con alguien, si estáis
hechos el uno para el otro. Porque al principio no molesta que uno no sepa
cocinar, que sea él el que limpie, pero cuando no hace nada hay un problema.
Deseamos irnos a dormir y despertarnos cada mañana viendo al
otro lado de la cama al amor de nuestras vidas, que nos traiga el desayuno a la
cama, ver películas juntos, darnos mimos… todo aquello que no podemos hacer a
la distancia. El caso es ¿nos cansaremos de todo esto? Ese es mi gran miedo.
Porque al principio todo es maravilloso, pero luego todos esos pequeños
detalles serán monótonos y ¿a qué nos quedará aferrarnos? ¿Tendremos que buscar
nuevas propuestas para no cansarnos del otro? Hay gente que se va a vivir con
su novio y termina buscando otra vivienda porque no soporta estar todo el día
con esa persona. ¿Deberían cortar? Una pareja aspira a casarse, formar una
familia o por lo menos crear un núcleo común, ¿si falla en esta misión deberían
continuar?
Lo que antes parecía la clave para sostener una relación
ahora la está matando. Dicen que la convivencia es muy mala pero ¿no seremos
nosotros los malos al no saber adaptarnos a vivir con otros?
Por supuesto que aspiro a vivir con mis amigos durante algún
periodo de tiempo, y después a vivir con mi pareja, sólo digo que ello requiere
una serie de responsabilidades para las que hay que estar preparado y seguro.
Porque estás poniendo en peligro una relación, con el fin de mejorar,sí, pero
no siempre es posible. Y esto, en cierto modo, me genera miedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario