martes, 22 de julio de 2014

Look! Another disappointment


Esta entrada está relacionada con la anterior en cierto modo.
A veces pasa. Es inevitable. Un hecho, por pequeño que sea nos causa una gran decepción. Esto es porque tenemos en gran estima a una persona y de repente, sin previo índice de alerta, nos falla.
Solía pensar que me cuesta mucho coger confianza a una persona cuando de repente este año se ha desmontado mi teoría. Ha llegado una persona a la que en poco tiempo cogí mucho cariño y llegué a considerar verdadera amiga.
El caso es que de la nada sacó un comentario inoportuno, encima por una red social, (lo cual hace que lo interpretes como quieras) que realmente me hirió.
Una vez leí una frase en Twitter que decía algo así: “la confianza es como la virginidad, una vez que la pierdes no la recuperas nunca”.  Y me pareció una gran verdad.
Y no importa lo longeva que sea la relación, el aprecio que le tengas a esa persona, una vez que te  falla podrás llegar a perdonarla, pero nunca será lo mismo.
Esto sucede porque nos excedemos, creemos que tenemos la suficiente confidencia para decir lo que pensamos sin filtros. Y a veces es hiriente.

Esto es una realidad, independientemente de que puede que yo también tenga  un problema de seguridad y en seguida que veo que alguien se excede le quito el derecho a mi confianza. I say maybeeeeeee (8) También que tengo una gran facilidad para cabrearme, por muy inútil que sea el detonante. ¿Pero no creéis que la mayor parte del daño se solucionaría con un reconocimiento del daño hecho por la persona causante? Este es el tema de la siguiente entrada.

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