Últimamente
he estado observando el mundo que me rodea y me he dado cuenta de que se ríe de
mí.
La cosa
es que me siento un poco mal por no saber el por qué.
No
puedo decir toda la vida pero la verdad es que la gente lleva riéndose de mí
unos cuantos años. Cuando parece que se han olvidado, el comentario emerge
rozando antiguas cicatrices. Y se ríen. Tanto el que lo suelta como el que lo
escucha. El caso es que sabía de qué se reían pero ahora es diferente.
Voy
andando, me giro y veo que un corro de gente me mira atentamente en silencio y
luego murmullan o estoy hablando y se ríen. No sé me perturba. ¿Será por mi
físico o por mi forma de ser?
El caso
es que me considero una persona insignificante que trata de pasar
desapercibida, no hace mucho ruido para no llamar la atención. Tengo un gesto
más bien poco expresivo (bueno, serio) lo cual debería hacerme pasar más de
imprevisto. Pero no hay manera. Retomando este párrafo, puede que esa seriedad
se vea reflejada como una amenaza al resto, puede ser (no es la intención).
No sé
si será la manera en la que ando, algún gesto que hago o qué exactamente pero
produce risa.
El
problema es que no es la risa bondad, la de “Ay, mira que graciosa”. Es la risa
maldad, la que critica y apuñala. La que nace del rencor, de la mala intención.
Y por
eso me pregunto qué habré hecho, cuán mala intención tengo yo. Yo, que no ataco
sin que me ataquen, que no me baso en lo físico si no en lo psíquico. Que arremeto,
pero basado en una ofensa a mi persona o cercano, en la mala actitud del resto.
Sólo pido
que se me explique por qué causo mofa. Simplemente quiero saberlo por si hay
algo que tengo que mejorar. Porque creo que tengo derecho a saberlo. Porque
influye en la autoestima quiera o no. Así que creo que la gente debería empezar
a respetar más o a echarle las mismas ganas que le echan para reírse en
aclararme cuál es su problema conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario