jueves, 20 de noviembre de 2014

Reíos conmigo, no de mí


Últimamente he estado observando el mundo que me rodea y me he dado cuenta de que se ríe de mí.
La cosa es que me siento un poco mal por no saber el por qué.
No puedo decir toda la vida pero la verdad es que la gente lleva riéndose de mí unos cuantos años. Cuando parece que se han olvidado, el comentario emerge rozando antiguas cicatrices. Y se ríen. Tanto el que lo suelta como el que lo escucha. El caso es que sabía de qué se reían pero ahora es diferente.
Voy andando, me giro y veo que un corro de gente me mira atentamente en silencio y luego murmullan o estoy hablando y se ríen. No sé me perturba. ¿Será por mi físico o por mi forma de ser?
El caso es que me considero una persona insignificante que trata de pasar desapercibida, no hace mucho ruido para no llamar la atención. Tengo un gesto más bien poco expresivo (bueno, serio) lo cual debería hacerme pasar más de imprevisto. Pero no hay manera. Retomando este párrafo, puede que esa seriedad se vea reflejada como una amenaza al resto, puede ser (no es la intención).
No sé si será la manera en la que ando, algún gesto que hago o qué exactamente pero produce risa.
El problema es que no es la risa bondad, la de “Ay, mira que graciosa”. Es la risa maldad, la que critica y apuñala. La que nace del rencor, de la mala intención.
Y por eso me pregunto qué habré hecho, cuán mala intención tengo yo. Yo, que no ataco sin que me ataquen, que no me baso en lo físico si no en lo psíquico. Que arremeto, pero basado en una ofensa a mi persona o cercano, en la mala actitud del resto.

Sólo pido que se me explique por qué causo mofa. Simplemente quiero saberlo por si hay algo que tengo que mejorar. Porque creo que tengo derecho a saberlo. Porque influye en la autoestima quiera o no. Así que creo que la gente debería empezar a respetar más o a echarle las mismas ganas que le echan para reírse en aclararme cuál es su problema conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario