sábado, 6 de diciembre de 2014

Creencias


Las creencias son, para mí, repelentes. No hay cosa peor que una persona que no tiene nada de especial se crea alguien. Y es que todos somos alguien, alguien insignificante. Ni un famoso es alguien, porque si nadie lo recordara dejaría de ser conocido, por lo tanto su valor es cero porque depende del resto.
La verdad es que salir una noche y ligar a todo el mundo le sube la autoestima, o debería. El hecho de que le atraigas a alguien te hace ver que algo tienes, por insignificante que sea. La popularidad es peligrosa, pareces caerle bien a mucha gente pero en realidad, ¿son algo más que likes en tus redes sociales? Piénsalo. Nadie debería considerarse más que nadie. No digo debe porque ocurre, por triste que sea.
En algún sitio leí que nos vemos ocho veces más guapos de lo que somos. La verdad que este dato, si es cierto, me asusta. Porque para los que se lo tienen creído vale, pero los que de por sí ven sus defectos ¿tienen ocho veces más taras?
 El caso es que la belleza es taaaaan relativa. Los cánones son insostenibles y los prototipos se desmoronan. Cada persona tiene un gusto por lo tanto no pueden considerar bello lo mismo y lo que uno considera bello no suele ser de lo que se enamora.
Puedes considerar a alguien de tu prototipo a una persona que conoces una noche y ligas con ella, o a personas que conoces en esas redes sociales de citas que te atraen por su físico. El caso es que igual son personas tan vacías como tus argumentos sobre su belleza.  Tampoco quiero decir que no haya guapos que sean buenas personas… Si tienes uno, cásate con él antes de que pueda conocer a alguien mejor (bromita).
El caso es que no te enamoras de quien eliges, ahí está lo divertido. La belleza está en el interior. No es que esta frase la digan los feos, es que es así. ¿Qué te puede aportar un míster mundo que cree que sus bíceps son lo mejor que tiene? Por no hablar de aquellos que se creen más que tú. Si te pasa esto huye, puedes acabar creyéndotelo y sintiéndote insignificante cuando lo único que les pasa es que tienen un ataque de exceso de ego injustificable (vuelve a leer el párrafo uno).

Busca, pero nunca te precipites, la espera merece la pena. Busca lo que creas necesitar. Si hace falta con los ojos cerrados, sólo palpando. El día que lo encuentres lo sentirás. 

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