miércoles, 17 de septiembre de 2014

Poder social

El poder está para tomarlo. En la sociedad existen diferentes luchas por el poder, ya sea político para gobernar una nación; laboral, para mandar por encima de otros empleados; doméstico, los progenitores sobre sus hijos; escolar, los profesores sobre los alumnos… Hay muchos, en definitiva, pero yo me voy a centrar en el poder social y en la lucha por éste.
Como seres humanos poseemos la función vital de relación, aunque algunos apenas la desarrollen. Esto a su vez indica que somos seres sociales. Necesitamos interactuar con otros individuos, buscar vínculos en común y establecer amistades. Hasta ahí todo va bien, el problema empieza en la finalidad para la cual se crean esos vínculos, porque no siempre son involuntarios, las personas tienden a crear vínculos artificiales porque tienen diferentes intereses con respecto a las otras personas.
No sé si me explico, lo que quiero decir es que no siempre somos francos en cuanto a intenciones, a veces aparentamos para conseguir lo que nos interesa.
Esto es lo que sucede en la lucha por el poder social, nos acercamos a las personas que más populares, o más pinta de populares tienen, para pertenecer a ellas. Llegados a este punto tengo que aclarar que en esta ocasión con poder social me refiero a las amistades escolares. Escogemos las nuestras en función de lo que nos conviene, a algunos la popularidad, a otros la indiferencia y a otros la búsqueda de las personas más inteligentes para hacer los trabajos.
Esto está marcado desde el primer día, los populares se huelen, todo el mundo los detecta y ellos orgullosos de eso, los indiferentes van a su bola y no se relacionan con el resto (y menos con los populares) a no ser que no sea estrictamente necesario.
Aunque quieras ser popular no vas a serlo si no das el perfil, puedes ir con los populares pero pronto te darás cuenta de que no perteneces a ellos y el resto lo sabe desde un principio.
El verdadero problema está entre los populares, uno debe de sobresalir entre todos ellos. Con dos acabarían creándose separatismos y eso no les interesa, así que aunque a alguno le duela, debe subordinarse para no acabar fuera.
Esto le puede generar rencor hacia los que están por encima de él, tienen el poder social que él/ella desea. Y se lo hacen pagar, ¿Cómo? Uniéndose a los indiferentes. Haciendo creer que es uno de ellos, que iba con los populares porque no tenía otra opción pero en realidad no se sentía identificad@ con su forma de ser.
Si eres un poco inteligente te darás cuenta de que te está utilizando, que sólo busca ser el cabecilla, el líder que nunca pudo ser, y para conseguirlo igual tenga que ‘eliminar’ a aquellos que lo calan desde el principio ya que representan una grave amenaza.
Pero a un popular/cabecilla, no lo puedes juntar con un indiferente porque tienen distintos intereses. Mientras uno busca ser el que sobresale de la clase el otro sólo busca sobrevivir entre tanta farsa.
Lo peor es que uno se dé cuenta y el resto de su grupo no lo detecte, tenga poca personalidad y acabe dominado. Porque el inteligente será el desplazado por el interesado.
El interesado sólo actuará cuando tenga reales posibilidades: cuando los populares vayan a otra clase, a otro turno, cuando no lo vean y no puedan descubrirlo conspirando.
Sólo hay que tener unas pocas de agallas y no inmiscuirse en esa lucha de poder social, ya se comerán unos a otros.
 El verdadero poder social lo tienes tú, poder de defender tu identidad y no verte dominado.




Memorias de una clase de segundo de filología inglesa.

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