Escribo esta entrada, la número noventa y nueve porque hoy hace cuatro semanas que nos fuimos a Villanueva. Un Viernes Santo. Me desperté con el miedo que se pasa a veces creyendo que te vas a quedar dormido cuando tienes que hacer algo importante. Me levanté casi vomitando, muy amargo todo. Pensaba que no podría ni salir de casa, pero me armé de valor (si no me mataba). Llegué a la estación de autobuses, me tocó esperar un poco, estaba algo nerviosa para qué nos vamos a engañar, y de repente llegó el primer coche y bajó el ciervo supremo. Claritaa me llamó Terry, ¿pero qué haces?, ¿no te vas a levantar o qué? ahora viene tu ciervo -me dijo, o algo parecido. Y así fue, en el siguiente coche estaba él, y me presentó a Amaia y después a Alfred. El tan esperado momento, fue eso, corto algo incómodo y bueno, llegó el tercer coche. Y nos dividimos, montamos y nos fuimos. Stan y yo íbamos con Jorgiño de piloto y Yelmez de copiloto. Eran de mi pueblo y no los conocía de nada. Pasamos la hora y cuarto de trayecto haciéndonos (o haciendo) nuestras peculiares cobras hasta llegar a la capi. Dejamos los montantes en casa de Terry, (subimos hasta un séptimo por las escaleras) y nos dirigimos a Villanueva. Escopetas guiaba los coches, qué hombre, nadie sabe muy bien cómo pero sabía exactamente dónde tenía que ir sin haber ido nunca. Llegamos al polideportivo y nos reunimos con otros dos del equipo. Ya estábamos todos y fuimos a buscar bar para comer. Entramos a uno que tenía buena pinta y la verdad es que estaba bueno el medio bocadillo de bacon con queso que me comí (el otro medio se lo comió Stan aparte de dos bocadillos más JAJAJA). Estos personajes son unos adictos a las tragaperras y ahí donde veían una caían hipnotizados, pero al final conseguimos salir del bar y entrar al polideportivo, que es a lo que íbamos, a jugar unas 24 horas de fútbol sala. Era un poco ruinoso, ni marcador tenía, pero el Minabo se tenía que preparar para su primer encuentro deportivo. Inauguraban el campeonato, Stan se pegó mucho rato en el vestuario, supongo que evacuando todo lo que había comido, pero al final salió. Se enfrentaban a unos tíos más corpulentos, pero el Minabo controlaba el partido, hasta que un desafortunado gol los ponía en desventaja. Ni con Jorgiño de portero saliente mejoró la situación. Pero todavía quedaban dos partidos. Nos quedamos un poco chafados pero la tarde era joven, no eran ni las seis y había que buscar algo que hacer. Tras estar un rato en el poli picando cosas aquí hay que destacar uno de los dos momentos más impactantes del viaje... Alfred le dice a Terry: me voy a tirar un pedo que va a temblar todo esto (seña con el dedo de un círculo a su alrededor), mueve el culo a un lado y luego hacia el otro, siento como tiemblan mis pies y LA CARA DE TERRY (simplemente indescriptible). El otro momentazo Villanueva fue cuando Jorgiño me dijo algo así como: ¿jodo qué rápido coges confianza no? Yo no lo entendí pero me dijo que le había hecho antes así .l. con el dedo, lo que me dejó perpleja. Stan tuvo que intervenir para que todos entendiéramos, antes le había hecho a Jorgiño un gesto de un dos diciéndole que me había venido la pelota dos veces y el lo debió de ver mal JAJAJAJA se convirtió en el gesto de Villanueva y ahora cada vez que lo veo lo saludo así. Decidieron comprar chuches y nos quedamos en un banco a la sombra (los que cupieron) y otros dos enfrente en el sol, creo que Yelmez y Kiko. En estos momentos es cuando conocimos a Jorgiño en su máximo esplendor. Célebre fue su frase: ¿dos de quince? Quince y quince treinta, perfecto. Estuvimos un rato ahí y luego enfrente de un chino. Después fuimos a un bar a ver jugar a mi Atleti. La verdad es que como bar de sábado noche estaría bastante bien. Estuvimos un rato, unos mimos rápidos y a volver, que el Minabo jugaba otra vez. Sus rivales eran chavalicos de unos doce años, por lo que el Minabo lo tuvo fácil y ganó 14-0. Sólo quedaba un partido, la putada es que era a las cuatro de la mañana, ¿qué hacer hasta entonces? Decidimos cenar separados, nosotros cenamos en un kebab y luego fuimos al otro restaurante. Sólo un momento incómodo, donde tras aclarar que me dolía la cabeza no sé muy bien cómo ni por qué pero empezaron a hablar de que la primera vez siempre duele, lo dejaremos como anécdota. Allí, más tragaperras y coca colas y de repente Terry me enseña una Interviú para demostrarme que un cuerpo humano desnudo es lo más bonito que hay (obviamente no consiguió convencerme). Jugamos a las cartas, trapicheos entre Terry y Alfred, y después volvimos al poli. Estuvimos a nuestro aire riéndonos de las dos anécdotas, bueno me reía yo Stan sólo asentía, porque hasta esas horas no le dije de qué me había estado riendo toda la tarde. Nos hicimos fotos, me bañaron con cerveza. Nos dimos algunos paseos y finalmente jugó el Minabo y ganó. Pasamos a cuartos. Partido a las 12 de la mañana. Volvimos a la city a "dormir", porque estuvimos casi todo el rato de mimos varios hasta que le di a Stan su tan esperado libro Entrevista con el vampiro. A las siete y media de la mañana decidimos intentar dormir, sin mucho éxito.
Sábado Santo, tranquilos que esto ya acaba. Lo que iba a ser un viaje de tres días se quedó en dos, una sola noche, el Minabo perdió debatimos dónde comer, fuimos a PV colas inmensas, acabamos en Rotonda en el Wow, no me gustó nada y menuda sablada 2,30€ sólo la coca cola. Lo mejor fue el trayecto con la música de Jorgiño, tenía Chayanne (viva Chayanne), Andy y Lucas y entre otros Enrique Church, también conocido como Enrique Iglesias. Stan sucumbió y yo casi también. Llegamos al punto de inicio y me fui a casa.
Había pasado el tan esperado fin de semana, a seguir estudiando.
No sé si siempre recordaré esto, en parte por eso he escrito lo más relevante que recuerdo, no sé si se repetirá sólo sé que dicen que felicidad es estar en un sitio y no querer moverse de donde se está, si eso es así aquel viernes fue uno de los mejores días de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario