viernes, 21 de noviembre de 2014

Ante todo siempre la amistad

Después de un mes de bajón emocional creo haber llegado a una conclusión: doy demasiada importancia a la amistad. Y eso pasa factura.
Por fin he comprendido que una amistad no tiene el mismo grado de implicación por las dos partes, y hay que aceptarlo.
Siempre he intentado estar ahí. He sacrificado mi horario de estudio para atender a amigos porque ellos estaban muy liados con el suyo. Y bueno, si encontraban un hueco en sus ocupadas vidas pues entendía que tenía que aprovecharlo. Porque tenía ganas de verlos.
He quedado, se han olvidado de que habíamos quedado. Más de una vez.
Hoy. Hace menos de una hora. Me habla una amiga (supuestamente) y me pregunta que si este fin de semana voy al pueblo. Le respondo que sí. Me ha parecido súper raro que le apeteciera quedar, pues no muestra interés nunca (pese a que le di un ultimátum). La cosa es que no era para salir y ponernos al día, quiere venderme productos para el cuidado de la piel – raya- cosméticos.
Se han olvidado de mí casi veranos enteros.
Me hablan después de un mes, pareciendo que hacen malabarismos por hacerlo, para decirme lo estresados que están y que no se lo tenga en cuenta.
Expreso mi malestar, que me canso de la gente (como he expuesto en algunas entradas) y dicen: ¿pero de mí no te cansarás no? Pero no hacen nada para evitarlo.
Me han dicho en la cara: eres mi segunda opción.
Otra amiga me dijo, con toda la sinceridad (y morro del mundo), que había pensado en quedar conmigo porque había encontrado un hueco ya que había hecho planes con su novio y al final él iba a hacer otra cosa. Estando yo en ese momento con mi novio y sin importarme que se uniera. -Esto fue lo que me hundió en la miseria-

Pero creo que ya lo he comprendido. Hay que aceptarlo. No eres tan relevante, por lo tanto no te tiene que afectar (tanto). Vive, padece y consiente. Sin dolor. Porque somos seres imperfectos y todos cometemos errores. No te lo tomes tan a pecho. Valora la amistad, por sus años, por sus recuerdos. Porque para qué romper algo tan preciado si, ¿no es la amistado lo que es para toda la vida? Porque es la amistad la que siempre está ahí, te saca de las malas rachas, la que te levanta ¿lo es? Como decía Benito Kamelas: “Ante todo siempre la amistad, la familia podía esperar”.

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