domingo, 26 de julio de 2015

Peripecias del amor III

¿Otra? ¿Más? Al final os vais a cansar, o me vais a acabar dando la razón sobre lo tramboliko del amor. Esto es una teoría, nada fiable, pero como observadora que soy aquí os la expongo.
Yo creo que en una pareja siempre hay uno que quiere más que el otro. BUM TSS. Como ahora soy más escéptica radical que nunca creo ver este fenómeno más que antes. Creo esto porque es lo que determinadas parejas me inspiran. El hecho de que uno quiera más que el otro no tiene porqué ser malo, siempre y cuando la balanza no esté muy desequilibrada, incluso se puede dar un reverso, y que el que quería más luego quiere menos. ¿Cómo se llega al inverso? Pues por cambios (cómo no, eh), otra vez factores externos y cambios propios que nos hagan reorientar nuestras prioridades.
El caso es que mi escepticismo ahora me lleva a ver cosas que no sé si son así (porque claro, no puedes llegar a demostrar con certeza que uno quiere más que el otro) y siento pena por el que quiere más. Es como si viese que es el único que va a sufrir si algo malo pasa o va a sufrir más, pero no tiene porqué. Se supone que el otro también le quiere, sino no estaría con él ¿no?
El problema está cuando el más light (por así llamarlo) se da cuenta de que el otro le quiere más. ¿Cómo manejarlo? Puede ser abrumador. Yo creo que incluso puede crear un rechazo que lleve al desamor. Esperemos que no saque partido de ello porque si no será un ser despreciable. Y es que nos gusta ser queridos, pero ¡también hasta cierto punto! ¿No somos en realidad unos malditos inconformistas? Quiero que me quieras, pero no te pases. No sabemos lo que queremos ni nosotros mismos. Echémosle la culpa al amor una vez más, porque echárnosla a nosotros sería cruel ¿o qué? Al final, ¿nos controlamos a nosotros mismos o nos controla el amor? Yo ya no entiendo nada.


“Es demasiado pegajos@”, "vomita pasteles" "que tonto eres" pues déjalo ir si no es tu rollo, pero no lo cohíbas, hombre, cada uno siente a su manera, y lo bonito que es estar todo el día de cuddle…  ¡Os quejáis de vicio! raros, que sois unos raros. 

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