jueves, 30 de julio de 2015

Por qué el primer amor no suele durar para siempre

¿Quién no ha oído alguna vez eso de que “el primer amor nunca dura para siempre”? Nos empeñamos en desmontarlo pero la verdad es que es difícil. Hoy vamos a hablar de por qué es fácil que se cumpla este dicho.
Lo primero de todo es que es muy difícil mantener algo para siempre, porque para siempre es mucho tiempo y muchas cosas pueden pasar en ese tiempo.
Segundo el primer amor suele ser a una edad temprana, por ser el primero, y esto nos hace agobiarnos en cuanto al hecho de pasar toda la vida con la misma persona, no probar otras. También al ser en una edad temprana es una época de mucho cambio en nuestras vidas, cambio que supondrá la llegada de unas cosas y la marcha de otras.
Tercero, no siempre quieres lo mismo. Nuestros intereses cambian y aquello que nos gustaba hace dos años puede dejar de gustarnos ahora.
Cuarto y para mí más importante, somos inexpertos. Primera vez, primera ocasión que pruebas, no tienes práctica, no sabes cómo manejar según qué circunstancias.
Nos vamos a centrar en esto último. Y es que es así, la inexperiencia es lo más proclive a matarnos. Con otras parejas ya tienes más conocimientos, has lidiado situaciones que pueden ser parecidas, no partes de cero. La primera vez que haces algo es mucho más fácil que lo hagas mal, que te equivoques, que no sepas manejar alguna situación, estás aprendiendo. Aprende, equivócate, mejora. Pero no te castigues demasiado por haber fallado en algo que no viene con instrucciones. Just try your best.

Aun así no os rindáis, seguid intentando desmantelar esta teoría y venid aquí a contármelo.  Y que viva el amor, primero o cuarto. 

martes, 28 de julio de 2015

Perdona a quien lo merezca

Perdonar es complicado, requiere comprensión y madurez. Cuesta perdonar cuando estamos dolidos, decepcionados, cuando nos han fallado. Pero si no perdonáramos nos acabaríamos quedando solos.
A todos nos han lastimado, a veces perdonamos por tiempo, a veces porque se esfuerzan en arreglarlo, otras porque no era para tanto… pero no te sientes a esperar a que te pidan perdón porque no todos lo harán. Nunca esperes que vengan a pedirte perdón, pedir perdón está sobrevalorado. Me acuerdo en el colegio cuando un compañero me pegaba en educación física y le obligaban a pedirme perdón. No lo sentía para nada, volvería a pegarme pero al profesor le valía con apaciguar el terreno por un momento. El perdón no se pide, el perdón se gana. Si ves que esa persona realmente quiere volver a tu vida lo hará, porque realmente le importas y serás tú el que decidirá si volver a abrirle la puerta o no perdonar lo sucedido. Y si no vuelve, podrás perdonarle en tu fuero interno, o podrás pensar que si no regresa es porque no era suficientemente merecedor de tu esfera vital.
Con el perdón hay que ser sensato. El perdón requiere su tiempo. Necesitamos tiempo y espacio para comprender por qué la otra persona nos ha fallado. Meditación de cómo se ha llegado a lo ocurrido. Cuando finalmente lo comprendes puedes dejarlo estar o intentar recuperar el vínculo afectivo. Nadie te dice que vaya a ser como antes, el dolor ya está hecho y aunque perdones todas las heridas dejan marca. No es que ahora debas de ser receloso, si perdonas, perdonas con todos los riesgos que ello conlleva pero “nunca es la misma persona aquella que sale que aquella que entra, cada experiencia te exculpe” y el dolor causado nadie va a poder quitártelo. Así que perdona cuando comprendas, quizás antes de eso pasas por una etapa en que odias a esa persona por lo que te ha hecho, quizás es necesario descargar esa energía para luego renacer sin rencores. Perdona cuando el afecto supere la decepción. Perdona sólo cuando creas que el vínculo que tenías con esa persona es más fuerte que la decepción que te ha causado. Perdona cuando veas un futuro y esa persona esté en él.

Con esto no quiero decir que todo se pueda perdonar, como el maltrato, pero que aquel que se arriesga y perdona a tiempo quizás se evita un futuro de autocomplacencia y orgullo en una vida vacía de dolor pero también de afecto. Tampoco creo que haya que precipitarse y perdonar al instante, hay que ser coherente y sopesar el mal recibido, si no se lo acabarás vomitando a la otra persona en cualquier momento y acabaréis peor de lo que estabais. 
Tómate tu tiempo para ver qué es lo que realmente quieres y te mereces.

domingo, 26 de julio de 2015

Peripecias del amor III

¿Otra? ¿Más? Al final os vais a cansar, o me vais a acabar dando la razón sobre lo tramboliko del amor. Esto es una teoría, nada fiable, pero como observadora que soy aquí os la expongo.
Yo creo que en una pareja siempre hay uno que quiere más que el otro. BUM TSS. Como ahora soy más escéptica radical que nunca creo ver este fenómeno más que antes. Creo esto porque es lo que determinadas parejas me inspiran. El hecho de que uno quiera más que el otro no tiene porqué ser malo, siempre y cuando la balanza no esté muy desequilibrada, incluso se puede dar un reverso, y que el que quería más luego quiere menos. ¿Cómo se llega al inverso? Pues por cambios (cómo no, eh), otra vez factores externos y cambios propios que nos hagan reorientar nuestras prioridades.
El caso es que mi escepticismo ahora me lleva a ver cosas que no sé si son así (porque claro, no puedes llegar a demostrar con certeza que uno quiere más que el otro) y siento pena por el que quiere más. Es como si viese que es el único que va a sufrir si algo malo pasa o va a sufrir más, pero no tiene porqué. Se supone que el otro también le quiere, sino no estaría con él ¿no?
El problema está cuando el más light (por así llamarlo) se da cuenta de que el otro le quiere más. ¿Cómo manejarlo? Puede ser abrumador. Yo creo que incluso puede crear un rechazo que lleve al desamor. Esperemos que no saque partido de ello porque si no será un ser despreciable. Y es que nos gusta ser queridos, pero ¡también hasta cierto punto! ¿No somos en realidad unos malditos inconformistas? Quiero que me quieras, pero no te pases. No sabemos lo que queremos ni nosotros mismos. Echémosle la culpa al amor una vez más, porque echárnosla a nosotros sería cruel ¿o qué? Al final, ¿nos controlamos a nosotros mismos o nos controla el amor? Yo ya no entiendo nada.


“Es demasiado pegajos@”, "vomita pasteles" "que tonto eres" pues déjalo ir si no es tu rollo, pero no lo cohíbas, hombre, cada uno siente a su manera, y lo bonito que es estar todo el día de cuddle…  ¡Os quejáis de vicio! raros, que sois unos raros. 

viernes, 17 de julio de 2015

Sácale partido a la soledad


La Real Academia Española define la soledad como carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Esa es la primera acepción. Y bien, es que es muy distinto estar solo por voluntad que estarlo cuando un factor externo te priva de alguien. Está muy bien estar solo por un tiempo pero creo que el ser humano necesita socializarse para dar sentido a su vida. Por otro lado, cuando una persona decide apartarse de nosotros porque hemos tenido un problema con ellos puede llegar a dolernos mucho ya que estábamos acostumbrados a su compañía. La soledad nos da miedo porque implica cambio, y algunos somos muy reticentes a este.
La tercera acepción que da la Real Academia Española es la siguiente: pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo. Soledad es pesar. La soledad duele pero es necesaria. Creo que todo el mundo necesita de ella para valorar al resto de la población, sino seríamos unos insensibles con nuestros prójimos. De la soledad se puede aprender, yo estoy tomando partido de ella.
Estoy en un período de cambio; tengo que encontrarme a mí misma. Pero no puedo decir que todo en mi soledad sea negativo, estoy haciendo cosas que antes no era capaz de hacer. He ido sola a un concierto en mi pueblo, e incluso he ido sola a la piscina. Esto a algunos les parecerá una chorrada pero yo sé de mucha gente que no tiene el valor de hacerlo.
A veces el estar solos nos fuerza a luchar por cosas que cuando “somos más felices” no damos nada. He pasado días en mi casa sin salir porque mis amigas no podían, pero como yo estaba bien me aburría en casa y no salía. Esto es diferente cuando no te sientes del todo bien. Cuando tu cabeza no para de dar vueltas luchas con los principios de tu yo interior y te fuerzas a hacer aquello que de normal te daría apuro. Sales a correr, vas solo un sitio público…
Y es que de la soledad también se aprende. A veces necesitamos estar solos para reencontrarnos con nosotros mismos, para recobrar el rumbo, para cambiar y abrirnos. Quién sabe si algún día de esos que salimos solos no vamos a conocer a alguien que merezca la pena, habrá que intentarlo, ¿no? Deja pie a la casualidad, o al destino, a lo que creas más.
Además puedes sacar partido de la soledad. Puedes leer aquello para lo que antes no tenías tiempo, puedes descubrir tu ciudad o pueblos vecinos, rutas curiosas de tu propio pueblo. Puedes escribir aquello para lo que encontrabas inspiración pero no tiempo. Explora, porque la soledad también te abandonará y volverás a estar ocupado.

Y si estás solo en este momento no te maldigas diciendo lo solo que estás porque eso no va a cambiar nada, como mucho te sentirás más miserable. Piensa qué puedes hacer para dejar de estarlo y lucha para llegar a ello “le digo adiós a la tristeza ¡gracias por la compañía pero debemos dejarlo, princesa!”.

Seguiremos en pie, ni sus armas, ni su pasta, ni su mensaje.
No, ni su voluntad de guerra fría en mi fuego de ideas,
ni sus parciales verdades, no a su sutil engranaje.
Mientras nos recordamos el porqué hay que luchar,
la vida es bella, habrá que encontrar el lugar,
es nuestra respuesta, levantamos la vista,
¡No hay pausa, solo coraje!

martes, 14 de julio de 2015

¿Se necesita ayuda exterior para salir del pozo?


Hoy me he hecho esta pregunta al ver dos caras de un problema. No tienen la misma intensidad, aunque no dejan de ser problemas, y cada uno es manejado de una forma diferente.
Supongo que cada uno tiene una manera de ser y en eso depende de cómo reaccione ante las adversidades pero, ¿realmente necesitamos a alguien que nos ayude o sólo nosotros mismos podemos salir del agujero? ¿Quién puede ayudarnos?
Soy una persona que no cuenta sus problemas más graves al resto, aunque en el que me encuentro sumergida era inevitable que se enterara mi entorno, y me ha sorprendido la reacción de algún familiar. Gente con la que no tenía apenas relación, familiares que veo una vez al año y de pasada, o que no veo en años están tratando de ayudarme. La verdad me parece curioso, no sé si es porque realmente se interesan por mí o porque hablan desde la voz de la experiencia, ellos son adultos y han pasado por esto, saben lo que es. El caso es que intentan ayudarme aunque yo no me dejo mucho. No porque no quiera, sino porque creo que el problema es mío y siempre he sido yo quien me ha rescatado.
Los amigos te tienen lástima pero no pueden llegar a empatizar, te sacan de casa un rato pero, ¿pueden realmente sacarte del agujero? Mucho deben intentarlo, muy bien deben conocerte, plena voluntad han de tener para intentarlo. Yo en mi caso no lo barajo porque mis amistades tienen sus vidas y otras prioridades. Me animan, sí, pero no pueden llegar a accionar el botón de “salir a flote”.
Por mucho que familiares y amigos intenten sacarme de casa voy a volver y el mal va a seguir estando ahí. No sé si lo que necesito es un tiempo de sufrimiento y resurgiré de las cenizas cuando no queden lágrimas, el caso es que creo que no debemos dejar que sean otros los que luchen por nosotros. Si alguien quiere salir del pozo saldrá cuando tenga que salir, con esfuerzo y sufrimiento, no cuando agentes externos lo quieran sacar, pues igual lo ahogan por el camino.
Toda ayuda es buena pero también es presión. A mí no me gusta que me fuercen y no me gusta que la gente “se vea en la obligación” de animarme, pues no me gusta deberle nada a nadie. Con esto no quiero decir que no es bueno tener a alguien que te apoye, lo es, es casi necesario tener a alguien con quien desahogarte. Pero nunca olvides que el problema es tuyo y sólo en ti está el camino a la superficie, aunque todavía no lo conozcas. Si no creemos más en nosotros mismos y en nuestra fuerza de voluntad acabaremos necesitando ayuda hasta para atarnos los cordones.

“Acepta la ayuda de fuera, pero no olvides que es tu problema. Tú debes de ser el que lo enfrenta, tú debes ser quién lo resuelva”.

viernes, 10 de julio de 2015

Peripecias del amor II

Segunda parte, nueva historia. He estado pensando cómo escribir esta entrada tres semanas y todavía no sé cómo hacerlo así que voy a improvisar un poco, que es lo mío. El tema de esta entrada es la pérdida de la magia. No la de una bruja, como puede pasar en Crónicas Vampíricas, sino la magia amorosa.

Hace un año escribí una entrada llamada “Dislove” que hablaba sobre el fenómeno ya no te quiero como antes. Es algo que yo nunca he entendido, porque creo que para no querer como quieres a alguien ha tenido que pasar algo en tu vida. O has cambiado, o ves nuevas facetas de tu pareja que te desagradan o discutís tanto que es una relación dañina.
El hecho de romper con alguien porque estás agobiado me parece curioso, ya que el agobio es temporal. Soy una persona que nunca dice “forever” porque creo que, como decía Pignoise, nada es para siempre y todo se muere. Han intentado demostrarme lo contrario y han fallado, no sé si eso me hace ganar la discusión. El caso es que creo que no le puedes prometer a alguien un para siempre porque es algo que no depende de ti. Claro que para siempre será si empiezas y al día siguiente te atropella un coche y mueres, claro que le has dedicado a esa persona el resto de tu vida, pero seamos realistas, una relación que tiene como meta durar siempre está queriendo abarcar muchos años, en los que pueden pasar muchas cosas. Nadie puede prometer en términos de amor porque, como hemos visto en la anterior entrada, el amor nos gobierna a nosotros.
Yo vi el fin hace muchos meses. Lo veía y lo sufría. ¿Cómo? Detalles. La magia no se pierde de un día para otro, simplemente un día te quedas sin y ya no quieres seguir luchando. El hecho de dejar de pasarle el brazo a tu pareja en el cine podrá parecer una estupidez pero yo sabía que no denotaba algo bueno. El ser menos cariñoso lo mismo. Gestos que igual tú no ves pero la otra persona sí. Lo que no se puede hacer es estar ciego o negarlo, hay que ser realista. La pérdida de la magia es en realidad pérdida de interés. Te estás dejando y en realidad te estás alejando de tu pareja. ¿Por qué? Yo no puedo saberlo. Igual te has dado cuenta de que buscas otra cosa, igual ya has vivido con esa persona todo lo que tenías que vivir… quién sabe.
Las relaciones pasan por distintas etapas y el tránsito de una a otra es lo que denominamos crisis. Pueden ser mortales si no sabemos cómo lidiar con ellas porque son períodos malos y hay gente que no soporta muy bien el dolor y prefiere quitarse del medio. El hecho es que una persona no puede mantener sola una relación. No sé qué es eso de ya no veo futuro en mí, lo que no hay serán ganas, porque con ilusión siempre se resurge. Es respetable porque buscamos felicidad y encontrar un período de dolor nos hace querer huir de él.
Hay que estar muy seguro cuando dejas a alguien pero más bien de cómo lo vas a dejar (si has tenido una relación sana por lo menos). Es muy importante dar las razones exactas, si se saben, porque vas a destruir a la otra persona. Si no le explicas qué ha pasado en ti va a pensar que es su culpa y va a sentirse muy miserable, cuando a lo mejor ha dado lo mejor de sí pero tú no puedes apreciarlo y corresponder.
Qué lleva al deterioro del amor no lo sé, repito. Cómo un sentimiento tan poderoso puede acabarse no lo sé, igual es que nunca ha sido amor verdadero sino necesidad, igual es que ya no eres la misma persona, igual buscas nuevas experiencias... pero se me hace muy duro de entender cuando ha habido tantos momentos de felicidad, tienes que estar muy convencido para querer renunciar. Con esta entrada simplemente doy mi opinión sobre cómo un día lo tienes todo y el siguiente no tienes nada.

 Lo inexplicable igual algún día cobra sentido para mí. Os lo haré saber si es así. Y aunque todo se muera, habrá que seguir luchando por intentar demostrar lo contrario, lo consigamos o no. "Nada es para siempre, sé mi nada."

jueves, 9 de julio de 2015

Peripecias del amor I

El amor es inexplicable. Encontramos millones de canciones que hablan sobre este sentimiento pero  ninguna nos ayuda a comprenderlo. Supongo que habrá libros de psicología lidiando con su complejidad y tal vez debería comprarme alguno para empezar a entender, porque me tiene totalmente desconcertada.
Si algo sé es que por mucho que quieras querer a una persona no lo vas a hacer por voluntad propia, y que por mucho que quieras no querer a alguien de nada servirá tu esfuerzo. El amor es el más destructivo de todos los sentimientos, llevándonos incluso a la locura. A algunos les parecerá una exageración pero hasta yo misma conozco casos, y la verdad, no me sorprende. Como es algo que no podemos manejar se convierte en algo frustrante y enfermizo que nos conduce a sentirnos culpables de querer o no querer a alguien, porque deseamos lo contrario.
A mí el amor me parece un auténtico trol. Yo misma conozco el caso de alguien que dejó de querer a una persona que creía que le gustaba en un instante, ¿el motivo? Un comentario. El simple hecho de que esa persona le dijera que le gustaba fue suficiente para liberarle de lo que  consideraba amor. En su momento pensó que sólo le podía pasar eso a ella, llegó a sentirse muy mal y lo consideró un castigo divino por vete tú a saber qué. Con el tiempo descubrió que era una cosa muy común, a otra amiga mía le pasó lo mismo e incluso a la protagonista de un libro que leí hace un año.
Bien. Un sentimiento tan poderoso como el amor, que llega a obsesionarte, termina por una simple declaración de empatía, ¿no os parece una broma macabra? Puedes estar días enteros pensando en esa persona, soñar con ella, ruborizarte al verla y de repente se esfuma como si el sentimiento nunca hubiera existido.
En el caso de esta persona el sentimiento volvió. Tarde, pero lo hizo. No sin ponerle mucho de su parte. La verdad es que no se arrepintió de ello por muy mal que lo pasara. De repente te hayas ante una persona que te quiere y te sientes mal por no poder corresponderla. Discutir y que te dé igual si se arregla o no porque si se rompe, al menos has sido liberado. Puedes llegar incluso hasta a sentir lástima de la otra persona. Llegas a sentirte un completo miserable.
No creo que debas sentirte culpable pues no es algo que tú decidas. Esa persona, sin dudarlo, hubiera elegido quererle, pero no dependía de su raciocinio. Es la irracionalidad del amor lo que lo hace tan poderoso. La frase más famosa de Moulin Rouge dice así: the most important thing in life is to love and be loved in return. Cuanta razón.
El hecho de recuperar el sentimiento no dependió sólo de esa persona, también tuvo que ver el esfuerzo de la otra persona y una serie de agentes externos. Llegó a quererlo, más que antes, más que a nada. Voluntad y hecho se compaginaron por fin.

Este es sólo un caso de las malas jugadas que nos tiene preparadas el amor. En la siguiente entrada otra todavía peor. Otra que todavía no puedo explicarme.