Un ronquido, el ladrido de un perro, una discusión con un amigo, el ir a visitar todos los fines de semana a tus abuelos, el tener que ir al instituto, el madrugar, una mirada, la presencia de alguien...
Todo lo que hoy nos parece un incordio puede llegar dolernos en gran medida cuando lo perdemos, ignorar la importancia de las cosas es lo que nos hace arrepentirnos después.
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