martes, 17 de abril de 2012
El ojo del huracán
¿Qué se siente al ser la chispa que desencadena una gran explosión, el desencadenante de una batalla? ¿Debe sentirse culpable la persona o grupo de personas que lo originan? Yo creo que no. El tiempo pasa y una serie de hechos se van acumulando, cada vez tienen más peso hasta que al final algo o alguien acaba desmoronándolo todo, puede que ni aposta, involuntariamente, pero ha sido el que ha generado que toda esa gran acumulación tenga ahora consecuencias. A veces cuando generamos un gran caos nos sentimos culpables, pero ¿Hemos sido la causa o el desencadenante? Este factor es clave, porque determina si el individuo debe arrepentirse o no. Una vez desencadenados los hechos, sabiendo que todo está a punto de desmoronarse y que llega una época difícil, ¿Está mal haber iniciado esto aunque inconscientemente? No nos damos cuenta del daño de nuestros actos hasta que no vemos las consecuencias, pero cuando algo, por pequeño que sea, crea esto hemos de darnos cuenta si hemos sido nosotros realmente los que hemos contribuido al colapso o no. Puede hasta que el colapso sea positivo, y después de ese gran huracán llegue por fin la calma siempre deseada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario