martes, 1 de mayo de 2012

La Grande Peur

¿Cuántas cosas no decimos por miedo? ¿De cuántas emociones nos privamos? La autoestima es la gasolina que nos permite mantenernos día a día, pero cuando tocamos reserva por los motivos que sean eso afecta a la manera en que nos expresamos. La mayoría de las veces nos creemos influidos por los demás y por eso no decimos todo lo que queremos decir, por miedo a cómo estos reaccionen, por miedo a que se rían de nosotros. Todo esto no pasaría si dejáramos de destruirnos unos a otros por nuestro físico o reputación y nos centráramos en cómo somos realmente. Cuando alguien se siente destruido interiormente piensa que no es suficiente, que es inferior al resto, y esto es lo que lleva a la contención a la hora de expresarse. Muchas cosas son las que dejamos de decir, al fin y al cabo es un miedo tonto, ¿Debe importarnos algo la opinión sobre nosotros de aquellos que no merecen ni un segundo de nuestro tiempo? Somos libres, debemos hacernos valer. Y a quien no le guste, a quien se ría, que se mire a sí mismo, probablemente viva escondido sobre una gran maraña de arrepentimiento, decepción o incompetencia, puede hasta que de todo eso a la vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario