Cada persona tiene un modo
distinto de manejar su cumpleaños. Para algunxs es un horror porque se hacen
viejxs, a veces ni reconocen la fecha, para otrxs es un día como otro
cualquiera, también están los que protegen la fecha contra la sociedad y se la
callan, y en el otro extremo están los que lo celebran como lo que es: la
alegría de estar vivo un año más, si estás sano.
A mí no me avergüenza decir que
me tomo mi cumpleaños como un día especial. No se estudia un 24 de agosto. Hasta
ahí todo bien. El problema está con el entorno. A veces se crea un conflicto con
cómo quieres celebrar tú tu cumpleaños y cómo va a actuar el resto. En mi caso
este año he decidido alejarme de todo vampiro energético que te felicita con un
triste y seco: felicidades. Que
parece que les haya costado la vida escribir y en el que casi pones más énfasis
tú respondiendo que ellos escribiéndolo. Este año también he querido evitar a
todos aquellos que te felicitan porque Facebook se lo recuerda, y con esto
amigos, he reducido las felicitaciones en picado. Pero efectivamente, era lo
que yo quería. Que me felicitara alguien que realmente se acordara de que hoy
es mi cumpleaños.
Cuidado, que a mí a veces me pasa
que sé que es el cumpleaños de unx amigx
y se me puede olvidar felicitarlx porque no sé en qué día vivo. Yo ya no busco
felicitaciones de nadie. Si un amigx míx no se acuerda de felicitarme, no me
voy a enfadar con él/ella.
Evitando recibir felicitaciones
con buenos deseos forzados, pasamos al siguiente nivel: hacer de tu día un buen
día. Y esto, queridos amigos, es lo realmente complicado. Igual es absurdo,
pero si tienes que discutir conmigo, busca otro día. Deja el drama por un rato.
Ni es el momento ni creo que me lo merezca, al menos no hoy.
Evidentemente no podemos actuar
por el resto y si tienen ganas de tralla te la van a dar. ¿Ya habrá mejores
cumpleaños? Seamos conscientes, cuando no es el momento, no es el momento.
Hay más de trescientos días para
sacar cosas en cara, elije con moderación. Con esto no digo que acumules
mierda, simplemente que tengas un poco de consciencia en cómo le puedes afectar
a esa persona. Que otro día igual le da igual discutir, pero en su cumpleaños,
no.
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