Estaba ahora mismo escuchando
música, para pasar el rato, sin más. Porque tenía un momento libre y tenía que
aprovecharlo. El caso es que me he dado cuenta de que la música nos influye.
Menuda novedad, pensarás. A lo que me refiero es que normalmente asociamos
canciones a momentos, decimos que las canciones tienen letras increíbles,
básicamente le hacemos caso a las letras. Y hay que tener cuidado con esto.
Precisamente he escuchado
seguidas dos canciones muy diferentes, una se llamaba “Vuelve” y la otra “El
mundo sigue girando” y lo que me ha quedado claro es que según por cuál te
dejes influenciar vas a actuar de una manera u otra. La primera decía algo así
como que “vuelve por favor, me duele que no estés”, la segunda todo lo
contrario: que la gente se va pero por muy duro que sea el golpe lo superaremos
y saldremos con fuerza.
Simplemente me ha parecido
curioso y esto me ha llevado a preocuparme por cómo enfocar las cosas. Si hacemos
caso de la primera vamos a ahogarte en tu agonía, incluso a lo mejor perdemos
la dignidad intentando recuperar a alguien (sé que no tiene por qué ser así,
pero puede, según cuánto caso hagamos a la letra), si haces caso a la segunda,
puedo decir con certeza que te va a dar una motivación extra para intentar
salir adelante.
Lo que quiero decir con todo esto
es que las canciones al fin y al cabo son eso, canciones. Estimulan nuestros
sentimientos y yo creo que hay que tener mucho cuidado con malas interpretaciones
de estas. Nunca hay que basar una decisión de nuestra vida basada en lo que piense
Carlos Baute, por ejemplo. Cada persona tiene una experiencia personal y una
circunstancia concreta que le hará pensar de una manera determinada y no nos lo
podemos aplicar a nuestra realidad, porque seguro no es la misma.
Escucha música, diviértete, yo
también escucho música alegre cuando quiero bailar o triste cuando estoy triste, pero no por eso me creo esas
letras o actuaré dependiendo de lo que ellas digan. Motivación ante todo.
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