tiene que enfrentarse a su rutina.
Sale de su casa pensando,
sabe que ya no está a salvo.
Lo único que quiere es retroceder,
pero tiene deberes a los que obedecer.
Sin pensarlo más emprende su camino,
no sin antes ponerse la capucha y
esconderse bajo su flequillo.
Agacha la cabeza a modo de escudo,
pero sabe que todo movimiento es nulo.
Alza un ojo al frente divisando la gente,
sabe que no va a pasar de indiferente.
Espera no ver caras conocidas,
divisa también todas las salidas.
En ese momento su miedo se incrementa
sabe que una mirada lo atenta.
Busca esperanzas en su mente terca,
sus pasos están cada vez más cerca.
Aquello de lo que huye lo encuentra,
otro día más la tortura aumenta.
¿Qué nuevos insultos ofrecerá?
¿A los de ayer superará?
Se da cuenta de que no está solo,
y otros más se acercan.
Un barullo interminable de voces,
sólo se oyen palabras soeces.
Permanece callado ante risas
insultos y algunas agresiones,
no se extraña, es lo de todas las veces.
Un silencio y unos pasos que se alejan,
abiertas las heridas que a su paso dejan.
Indefenso continúa su camino
volviendo su cuerpo y su mente
nuevamente en su destino.
Desea que hasta mañana no haya otro martirio.
piensa en toda su vida, todo un delirio.
Y es así como transcurre su rutina,
¿Dónde habrá quedado su autoestima?
tiene que enfrentarse a su rutina.
Sale de su casa pensando,
sabe que ya no está a salvo.
Lo único que quiere es retroceder,
pero tiene deberes a los que obedecer.
Sin pensarlo más emprende su camino,
no sin antes ponerse la capucha y
esconderse bajo su flequillo.
Agacha la cabeza a modo de escudo,
pero sabe que todo movimiento es nulo.
Alza un ojo al frente divisando la gente,
sabe que no va a pasar de indiferente.
Espera no ver caras conocidas,
divisa también todas las salidas.
En ese momento su miedo se incrementa
sabe que una mirada lo atenta.
Busca esperanzas en su mente terca,
sus pasos están cada vez más cerca.
Aquello de lo que huye lo encuentra,
otro día más la tortura aumenta.
¿Qué nuevos insultos ofrecerá?
¿A los de ayer superará?
Se da cuenta de que no está solo,
y otros más se acercan.
Un barullo interminable de voces,
sólo se oyen palabras soeces.
Permanece callado ante risas
insultos y algunas agresiones,
no se extraña, es lo de todas las veces.
Un silencio y unos pasos que se alejan,
abiertas las heridas que a su paso dejan.
Indefenso continúa su camino
volviendo su cuerpo y su mente
nuevamente en su destino.
Desea que hasta mañana no haya otro martirio.
piensa en toda su vida, todo un delirio.
Y es así como transcurre su rutina,
¿Dónde habrá quedado su autoestima?

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