viernes, 25 de mayo de 2012

Ric

-Hola, Ric. Ya he vuelto. ¿Me has echado de menos?
Yo a ti si, Ric. Debe ser porque eres lo único que me queda.
Sabes que yo no programé esto, que intenté pararlo pero no pude, fue tarde, me quedé solo Ric, y ahora sólo me quedas tú.
De haber imaginado esta situación probablemente hubiera intentado cambiar el rumbo de las cosas, Ric. Pero uno no sabe lo que se le viene encima hasta que no le salpica el resultado, ¿me comprendes verdad, Ric?
¿Cómo iba a saber yo que aquellos que dijeron ser mis amigos iban a olvidarme sin pudor? ¿Cómo iba a saber yo que aquella empresa, ¡Mi empresa! tan fructífera y lujuriosa un día iba a quebrar? Y después de eso ¿Cómo lo  iba a saber yo que tanto había luchado por ello, que desde niño soñaba con ser el jefe de un gran imperio, que algún día iba a dejar a un centenar de familias sin empleo? No fue mi culpa, Ric, ¡Dime que no fue mi culpa! Mis horas de sudor, mis noches sin dormir, las comidas que no comí, los litros de cafés que soportaron estas ojeras... ¡Qué más da todo eso! ¿Para qué ha servido, Ric? Si hasta lo que yo más quería, ¡hasta ella me dejó! Ella, que en el momento en que vio como embargaban nuestro chalet en la playa también embargó nuestro amor. ¡Ya lo sé, Ric! ¡Ya sé que me lo dijiste! Yo no te quise creer, era incapaz de creer que las personas se guiaran por el dinero, Ric, ¡Me engañé a mi mismo por no asumir la verdad! Maldito dinero... él es el culpable de mi desgracia ¡Él y solo él! ¿Verdad que yo no, Ric? Sí, es verdad que fui ambicioso, Ric... me dejé influir por engaños y especuladores, y entonces pasó... La bolsa cayó, con ello las acciones que sustentaban mi empresa, y con esas acciones adiós al sueldo de mis empleados. Éstos, al sentirse traicionados, dejaron de llamarse amigos míos y nunca mas quisieron saber nada más de mí. Y ella, ¡Por quien había construido toda esa falsa montaña de dinero! al ver que nada nos quedó, decidió irse también... ¡¿Y qué es el dinero, Ric!? ¿Existe realmente o es una alucinación que nos enferma? He sabido vivir sin él, Ric, tú lo sabes, yo no soy materialista. Pero no puedo vivir sin ellos, Ric, todo lo hice por ellos, y ellos sólo han sabido darme la espalda. Me creí capaz de conseguir un mundo mejor, ¡Iluso de mí! ¿Qué me queda ahora, Ric? ¡Qué me queda! Tú, y solo tú... Un consejo, Ric: No entres nunca en el mundo del consumismo, porque eres tú el que acabará consumido.
Pero estoy dispuesto a dejar todo atrás, Ric, a ser tú otra vez. Tú nunca me has abandonado, Ric, y he vuelto, he vuelto para ser tú otra vez. Ese yo emprendedor con ilusión y conciencia que no se dejaba manipular por nada ni nadie. Te abandoné cuando me codeé con lo más alto pero estoy aquí más seguro que nunca.         ¿Crees que todo volverá a ser como antes?

miércoles, 16 de mayo de 2012

Llega el peor momento del día,
tiene que enfrentarse a su rutina.
Sale de su casa pensando,
sabe que ya no está a salvo. 
Lo único que quiere es retroceder,
pero tiene deberes a los que obedecer.
Sin pensarlo más emprende su camino,
no sin antes ponerse la capucha y 
esconderse bajo su flequillo.
Agacha la cabeza a modo de escudo,
pero sabe que todo movimiento es nulo.
Alza un ojo al frente divisando la gente, 
sabe que no va a pasar de indiferente.
Espera no ver caras conocidas, 
divisa también todas las salidas. 
En ese momento su miedo se incrementa
sabe que una mirada lo atenta. 
Busca esperanzas en su mente terca,
sus pasos están cada vez más cerca.
Aquello de lo que huye lo encuentra,
otro día más la tortura aumenta.
¿Qué nuevos insultos ofrecerá?
¿A los de ayer superará?
Se da cuenta de que no está solo,
y otros más se acercan.
Un barullo interminable de voces,
sólo se oyen palabras soeces. 
Permanece callado ante risas
insultos y algunas agresiones,
no se extraña, es lo de todas las veces.
Un silencio y unos pasos que se alejan,
abiertas las heridas que a su paso dejan.
Indefenso continúa su camino
volviendo su cuerpo y su mente
nuevamente en su destino.
Desea que hasta mañana no haya otro martirio.
piensa en toda su vida, todo un delirio.
Y es así como transcurre su rutina,
¿Dónde habrá quedado su autoestima?

sábado, 12 de mayo de 2012

Tan solo una mirada

-Y el día acababa. Ya me estaba marchando, como todos los días nada extraño. Resulta aburrido, cargante, incluso a veces forzado, pero de repente ocurrió algo que me dejó todo descuadrado. Yo llevaba observándolo un tiempo, nada raro, nunca me habría atrevido a saludarlo. Pero de repente se giró, como si alguien tras él lo llamara, y me miró, no podía disimular la sorpresa de mi cara.
Y lo miré, de la misma manera que él lo hacía, y una sonrisa por sus mejillas aparecía.
¡No me lo creía! Ya me había alegrado el día.

martes, 1 de mayo de 2012

La Grande Peur

¿Cuántas cosas no decimos por miedo? ¿De cuántas emociones nos privamos? La autoestima es la gasolina que nos permite mantenernos día a día, pero cuando tocamos reserva por los motivos que sean eso afecta a la manera en que nos expresamos. La mayoría de las veces nos creemos influidos por los demás y por eso no decimos todo lo que queremos decir, por miedo a cómo estos reaccionen, por miedo a que se rían de nosotros. Todo esto no pasaría si dejáramos de destruirnos unos a otros por nuestro físico o reputación y nos centráramos en cómo somos realmente. Cuando alguien se siente destruido interiormente piensa que no es suficiente, que es inferior al resto, y esto es lo que lleva a la contención a la hora de expresarse. Muchas cosas son las que dejamos de decir, al fin y al cabo es un miedo tonto, ¿Debe importarnos algo la opinión sobre nosotros de aquellos que no merecen ni un segundo de nuestro tiempo? Somos libres, debemos hacernos valer. Y a quien no le guste, a quien se ría, que se mire a sí mismo, probablemente viva escondido sobre una gran maraña de arrepentimiento, decepción o incompetencia, puede hasta que de todo eso a la vez.