En la vida se puede luchar contra
muchas cosas. Puedes luchar contra enfermedades, contra actitudes negativas,
contra prejuicios, contra injusticias, contra pronósticos, tengas éxito o no. Pero
si hay algo contra lo que no se puede luchar es contra la falta de ganas.
Creo que, aunque
complicado y doloroso, se puede luchar cuando dejas de sentir algo por una
persona para intentar recuperarlo. ¿Recomendable? No lo sé. Pero mientras halla
ganas todo es posible. Lo que no se puede es luchar por los demás.
Cada uno aportamos nuestro grano de arena en los conflictos
vitales mientras rodemos al sol, pero no podemos luchar por otros. Cuando una
persona pierde las ganas, dejas de importarle, yo creo que no hay más remedio
que rendirse y dejarla ir.
Y es doloroso, muy doloroso, pero necesario. De otra manera
acabaremos volviéndonos locos. Es algo que no depende de ti. Puedes intentar
hacer que esa persona abra los ojos, intente luchar, pero sólo ella tiene la exclusiva
voluntad de hacerlo.
Dejar ir a alguien porque ya no te valora como mereces es
muy duro. Pero no podemos estancarnos en una persona que no nos da lo que
necesitamos. Estaríamos perdiendo el tiempo, y eso, amigos, es algo que no
podemos permitirnos. No prolongues la agonía, y menos por miedo a la soledad.
Pasarlo mal es inevitable, pero cuanto más tardes en actuar más tardarás en empezar
a recuperarte y seguir hacia delante, creciendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario