viernes, 28 de agosto de 2015

¿Se vive mejor en la ignorancia?

Seguro que alguna vez habéis oído la frase “ojos que no ven, corazón que no siente”. La verdad es que tiene mucho de cierto. Si uno tiene pareja y es feliz con ella, su pareja puede estar poniéndole los cuernos pero si no lo sabe no sufre. Esos días antes de saber las notas, cuando un examen te ha salido regular, tienes esa esperanza de que has aprobado, por lo menos hasta que recibas el examen.
Ahora bien, ¿es verdad eso de que “a veces es mejor vivir en la ignorancia”? No sé qué pensar. Por un lado bien es cierto que muchos exs o amigos se enfadan, se borran de sus redes sociales y se evitan en persona. ¿Lo hacen porque están enfadados o porque no quieren ver a la otra persona? Mientras no veas lo que el otro hace te quedará la duda pero no sufrirás viéndolo. Por otro lado, si decides ver de manera continua lo que gente que no te conviene más hace te estás envenenando día a día. Doler te va a doler, pero por lo menos eres consciente de la realidad.
No sé muy bien qué postura es la correcta. Si afrontar los hechos o vivir en una burbuja de incógnita que te protege pero no te deja ver la realidad. Creo que si vives en la ignorancia te estás autoengañando, pero es mucho más cómodo. De la otra manera vas a ver cosas que seguro no te gustan y en realidad no hay mayor fruto que la concienciación.
Tal vez la clave sea ver lo necesario, sin llegar a obsesionarse, hasta que de un modo u otro, a base de tiempo y daño te desengañes de esa fuente de decepción. Pero realmente creo que es necesario enterarse al menos de algo, no vaya a ser que lo idealicemos. Estamos aquí para sorprendernos y aprender.

Aprende de lo que creías conocer que no conoces tan bien.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Siempre y Nunca

Las dos palabras más crueles que encuentro en el diccionario son dos de los adverbios más antagonistas y a la vez más parecidos que existen, siempre y nunca.
Me parecen dos palabras crueles, es más prohibiría su uso porque cuando las utilizamos nos pasamos de valientes. ¿Cómo estar tan seguro de algo? Siempre y nunca son irrevocables. Creo que nunca le debes de prometer ninguno de los dos a nadie pero en especial, nunca prometas un siempre, porque una de las cosas más dolorosas del mundo es ver cómo algo que te han prometido que va a durar eternamente se esfuma. Lo peor es que a veces nos lo creemos y nos duele aún más cuando el mal ocurre. ¿Has sido engañado o la otra persona realmente quería cumplirlo? Pienso que no es una palabra que se deba de ir proclamando a los cuatro vientos, así no nos sentiremos tan traicionados.
Más dolorosa, si cabe, me parece nunca. No el nunca que se proclama, el de “nunca más comeré acelgas”, sino el nunca que se piensa, el que sabes o crees que es una realidad. Pensar en algo que no vas a volver a hacer o vivir jamás me resulta terrorífico, pero seguro que se te viene a la cabeza algo que sabes que ya no tiene ninguna posibilidad de suceder. ¿Cómo te haces a la idea de que tienes que renunciar a algo? Supongo que con mucha meditación y un proceso de sufrimiento.
Hay gente que siempre deja la puerta abierta, que nunca dice nunca a nada. Gente que cree en las segundas, terceras, décimas oportunidades. No los tacharía de ilusos, pues aceptar la negación es un proceso complicado.

Por eso no me gustan estas palabras, me dan hasta miedo, pero en realidad son iguales en su fórmula. Las dos son radicales y conllevan grandes responsabilidades. Manéjalas con cuidado.
Conclusión: no prometáis nada.

viernes, 7 de agosto de 2015

Nunca te conformes

 Cuando empiezas una relación tiene que ser porque te gusta esa persona más allá de interiormente, te tiene que atraer mínimamente para poder besarla, sino nada tiene sentido. El problema es cuando la sociedad se entera de una nueva relación y empieza a especular. Son dos personas y se empieza a barajar cuál es más guapo que cuál. Si pegan, si no pegan si están descompensados. Surge un conflicto cuando te dicen que te mereces algo mejor, que aspiras a más, puedes llegar a creértelo. Terrible error.

Y es que amigos, nadie es más que nadie. LA BELLEZA ES RELATIVA. Lo pongo en mayúsculas para ver si empezáis a entenderlo. El chico que a ti te parece un morenazo impresionante quizás a mí no me diga nada, la chica que a ti te parece una enclenque igual a mí me parece guapísima. Además yo creo que no siempre somos guapos ni siempre feos, que tenemos momentos más agraciados y momentos menos agraciados.
Si te dice alguien, o te sugiere, que te has conformado, por tu salud, aléjate de esa persona, porque no es nadie para opinar. ¿Acaso no podéis centraros en vuestros conflictos internos que tenéis que opinar sobre ajenos? A veces pedimos opinión sobre nuestras parejas y esto es un gran error. Nada debe importarte lo que piensa otra persona, por mucho que la valores, sobre tu pareja porque si tú la quieres il resto è rumore bianco. Si quieres no tienes dudas. No te interesa la opinión de nadie.
La frase de “We accept the love we think we deserve”, nunca llegaré a entenderla, pues yo aspiro muy alto. Igual demasiado, pero es que hay que ser ambicioso y nunca conformarse. Si te conformas, sinceramente, me parece que estás desesperado. Hay siete billones de personas en el mundo, busca una interesante, la mediocridad es una lacra. Pero eso sí, el mediocre eres tú si te conformas.
Si tu pareja te hace sentir inferior déjala. Sin reparos, sin mirar atrás. Te está absorbiendo la autoestima gratuitamente y al final creerás que es más que tú cuando lo único que es, es un arrogante.

Esto va dedicado a todos aquellos guapos que creéis tener un derecho a poder comentar sobre el resto. A lo mejor a mí no me parecéis tan guapos.