He
caído. Ya no recuerdo cuándo exactamente pero ya llevo así un tiempo. Tengo un
gran dolor que me oprime el pecho, pero todavía no sé qué sufrimiento lo causa.
No sé si es decepción, dolor, pena, tristeza, inseguridad, miedo o todo en conjunto.
Tengo
momentos de lucidez, en los que me levanto y pienso: puedes con ello, puedes
ponerle fin, pero caigo horas después. Sólo pensar me tortura. Me posee un gran
nerviosismo, he vomitado por ello, he bajado mi rendimiento estudiantil, me distraigo con muchísima (más) facilidad, hasta se me ha ido el apetito, y puedo pasarme
todo el día llorando, esté donde esté.
He
llorado en casa, aquí, en la cama (al irme a dormir y al despertar), mientras
estudiaba, en el autobús, en clase, he llorado hasta mientras me maquillaba. Y
aunque me gusta llorar esto no puede seguir así.
Todo se
resume en una frase de Sinsajo parte I: “son las cosas que más queremos las que
nos destruyen”. Y así es. Porque no hay nada peor que estar mal con alguien
realmente importante para ti. Te consumirá, mucho más que nada que pueda
pasarte a ti.
También
he de decir que no estoy del todo bien conmigo misma. Hay periodos en los que
se cae la autoestima, este es uno de ellos. Si no me quiero yo no voy a
comprender que nadie más pueda quererme. El hecho de llorar maquillándome ya
denota la falta de autoamor. Pero si
algo tengo seguro es que soy suficiente. Soy mucho más de lo que muchos podrán
ser algún día. No me acompañará un físico deslumbrante, no tendré don de
gentes, pero nadie da tanto por nada.
En los
últimos meses he estado sometida a algunas que otras decepciones, y cuando
creía haberlas superado ha llegado algo a lo que no puedo hacer frente, porque
no depende de mí. Esto que siento ha sido formado por la falta de confianza y
la existencia de patrones comunes.
No
puedo decir que me voy a levantar, porque llevo tiempo intentándolo y no he
podido. Ojalá fuera un fénix de esos que renacen de sus cenizas. Ojalá pudiera
levantarme sólo queriendo. Pero no es así, porque no depende de mí. Yo sólo
puedo ponerle fin, aclararlo o huir. A este paso podré aguantar como mucho uno o dos meses más. Tengo que pensar más en mí, he olvidado el
“protege siempre tu cuerpo” de Million Dollar Baby.
Supongo que debería buscar alguna distracción, como apuntarme a algún taller o algo, pero no tengo tiempo.
He
luchado mucho en esta guerra, pero esta batalla la lucharé no luchando.
Cualesquiera que sean las consecuencias. Porque creo que mucho peor que ahora
no puedo estar.
Aunque
quién sabe.

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