miércoles, 30 de julio de 2014

Perdona, me he equivocado

No creo que sea tan difícil de decir. Cuando uno se equivoca debe reconocerlo, y eso le hace grande.
Hay distintas formas de reaccionar cuando estropeamos algo: la primera es reconocerlo y pedir perdón al instante; la segunda es pensar al principio que tenemos razón y luego darnos cuenta de que no; la tercera y más egoísta (y código de vida de algunos) es pensar que nunca nos equivocamos. Ya vendrá el otro a rectificar, porque ha sido su culpa;  y la cuarta y en la que más me voy a centrar hoy es la orgullosa, “puede que me haya equivocado, pero no lo voy a reconocer”.
El orgullo es un gran enemigo de esa función vital llamada relación. Causa su deterioro e incluso puede causar la muerte de estas. Esto, ¡ESTO! Sí que me parece una cosa infantil y es que si te has equivocado qué menos que reconocerlo. Pues bien parece que pesa tanto la seguridad de una persona consigo misma que prefiere verse sola a reconocer su error.
Pero a la larga lo sabe, sabe que se ha equivocado, se ha confiado y no han venido en su rescate. Porque el error era suyo. Hay gente que sí que con tal de no estar enfadado con un amigo prefiere volver a hablar al día siguiente como si nada o pedir perdón él mismo, cosa un tanto denigrante a mi parecer. Pero cuando no pasa esto y el equivocado se ve solo llega el miedo.
¿Y cómo volver a la normalidad? Pues hay que tener un poco de suerte con el calendario. Por raro que parezca es así, si alguien te tiene que perdonar, ¿qué mejor que que sea Navidad? Esto me ha pasado este año con un chico, si no llega a ser Navidad de verdad me pregunto qué hubiera hecho con su orgullo, porque ya estaba solo. Otra ocasión es un cumpleaños, sea del que se equivoca o del otro siempre es una buena excusa decir felicidades y luego ya si eso volver a hablar poco a poco y recuperar la normalidad. Y luego está cuando quedas con varios amigos y está ése en cuestión, igual cede y te habla como si nada y tú te tragas tu resentimiento y le hablas como si nada.
El caso es que si te equivocas reflexiona a tiempo y pide perdón, que no cuesta tanto. Pero pide perdón sólo si lo sientes, no para complacer al otro, porque si no se nota y quedas aún peor. No os arriesguéis a perder amigos por esto, porque es una tontería pero pasa. Con esto cierro el tríptico de las decepciones.
Y tú, ¿cuál de las cuatro personas eres?

martes, 22 de julio de 2014

Look! Another disappointment


Esta entrada está relacionada con la anterior en cierto modo.
A veces pasa. Es inevitable. Un hecho, por pequeño que sea nos causa una gran decepción. Esto es porque tenemos en gran estima a una persona y de repente, sin previo índice de alerta, nos falla.
Solía pensar que me cuesta mucho coger confianza a una persona cuando de repente este año se ha desmontado mi teoría. Ha llegado una persona a la que en poco tiempo cogí mucho cariño y llegué a considerar verdadera amiga.
El caso es que de la nada sacó un comentario inoportuno, encima por una red social, (lo cual hace que lo interpretes como quieras) que realmente me hirió.
Una vez leí una frase en Twitter que decía algo así: “la confianza es como la virginidad, una vez que la pierdes no la recuperas nunca”.  Y me pareció una gran verdad.
Y no importa lo longeva que sea la relación, el aprecio que le tengas a esa persona, una vez que te  falla podrás llegar a perdonarla, pero nunca será lo mismo.
Esto sucede porque nos excedemos, creemos que tenemos la suficiente confidencia para decir lo que pensamos sin filtros. Y a veces es hiriente.

Esto es una realidad, independientemente de que puede que yo también tenga  un problema de seguridad y en seguida que veo que alguien se excede le quito el derecho a mi confianza. I say maybeeeeeee (8) También que tengo una gran facilidad para cabrearme, por muy inútil que sea el detonante. ¿Pero no creéis que la mayor parte del daño se solucionaría con un reconocimiento del daño hecho por la persona causante? Este es el tema de la siguiente entrada.

lunes, 14 de julio de 2014

Exceso de confianza

La estáis cagando. No sé si conscientemente o porque vais de sobrados, listillos, perfectos etc etc
No os entiendo, cuanto mejor creéis que le caéis a una persona más la atacáis y la amistad no se basa en eso. Un amigo te dice lo que piensa con sinceridad vale, pero un amigo no te ataca sin referentes. Eso se llama embidia. O te tiene envidia o le molesta tu éxito, (que viene a ser envidia). Al final va a resultar que no es tu amigo. Esto pasa cuando hay un exceso de confianza. Son como vampiros energéticos.

Por lo general, y lo que más duele, es que lo hagan sin referentes, de repente pides algo (como una grapa) o te pones unos pantalones nuevos (no sé qué es más deprimente) pero el caso es que PAM te atacan, empiezan su discurso de "Soy una genialidad del mundo, aprende de mí". Y si lo pueden hacer con testigos mejor, estos son todavía más perjudiciales porque tienden a ovacionar, a crear aura de odio. Y el sumun de su perfección es hacerlo por las redes sociales, a lo fucker. Para que si te cabreas sea porque lo has interpretado mal. Porque esa persona es todo peace and love y tú, como eres un borde de mierda, lo has malinterpretado. Same on you.
Porque la culpa es tuya, el exceso de confianza no existe, es una paranoia de tu cabeza que lo único que hace es justificar que te haya sentado mal un comentario de un amigo. How dare you? Ellos, que lo único que hacen es opinar, con la ÚNICA intención de hacer el bien (de “mejorarte”), porque están llenos de corazón, no tienen maldad. Malo eres tú por pensar así de su buena fe. ¿Cómo era la palabra? Ah sí, infantil.
Pues seré infantil, me ofenderé por gilipolloces. Parece que a un amigo tengas que perdonárselo todo, incluso cuando la caga, y hacer oídos sordos. Pues no sé vosotros pero yo no pienso formar parte de una sociedad de sometidos.

jueves, 10 de julio de 2014

Non capisco, ma niente

No entiendo a qué juegan. A él si lo entiendo porque sé lo que busca, sé lo que quiere y él es consciente de cómo actuar para obtener lo que tanto anhela. A la que no entiendo es a ella, pensaba que controlaba la situación, que lo que hacía era seguirle la corriente, pero ya no me lo parece. Si es lo que sigue haciendo actúa muy bien y es peligroso, porque él se lo está creyendo, pero lo que yo creo es que se ha sumado al juego y  esto me perturba. Parece un juego de niños, sólo que es un juego realmente peligroso y alguien saldrá herido y yo salpicada, como siempre, aunque eso no tenga ni la menor importancia para ellos.
Me da asco cómo se comportan, es que a estas alturas no sé a qué viene esto. Estoy realmente perpleja. Pensaba que podría hasta beneficiarme de ello pero en vez de usarlo para mis fines ahora parecen aliados entre ellos.
Parece que ella haya olvidado todo su pasado, todo lo que ha llevado, parece que no lo conozca. Sabe ¡O debería saber! Que es todo una fachada, que él está actuando. Si es que de vez en cuando le dan arrebatos y sale a flote su verdadera actitud, joder, que no sé a quién está intentando convencer.
Debería estar feliz por ellos, pero con lo que he visto toda mi vida mi felicidad creo que llegaría cuando estuviesen separados de verdad. Su unión es viciosa, dura poco y termina mal.
Como yo no puedo hacer nada intentaré ignorarlos, que hagan lo que les dé la gana. Pero esto tiene mala pinta, muy mala pinta y ya veremos cuántas cabezas ruedan cuando esto se vaya a pique, porque se irá. Es imposible que no lo haga.

lunes, 7 de julio de 2014

Bendito verano

Llevo oficialmente dos semanas de verano. Y cuando digo verano me refiero a vacaciones, vacaciones sin obligaciones. Sin tener nada que estudiar.
Ha sido un año complicado, pues llevaba nueve meses atemorizada con el hecho de tener que estudiar en verano, yo lo considero sagrado. La única época del año con tiempo para descansar de verdad y desconectar de todo. . El año pasado, inocente de mí, pensaba que sería pan comido conseguirlo ¡pero cómo me equivocaba!
Afortunada y casi milagrosamente lo he conseguido. No sé si alguna vez hasta que termine de estudiar (vete tú a saber cuándo es eso) volveré a conseguirlo, así que lo único que sé es que tengo que aprovechar y disfrutar. Vivir cada verano como si fuese el último.
En estas dos semanas hay algo que me inquieta, y es saber si lo estoy haciendo bien. Si de verdad estoy saboreando el verano. He pasado una semana en la playa aunque no la haya pisado mucho pues lo único que hago es chatear, leer y ver series… Hoy por fin parece que saldré con mis amigas.
Pero la verdad es que esto es lo que quería hacer. Ni más ni menos, un verano sencillo. Yo no pido irme a Salou a desfasarme cual guiri. Pido cosas sencillas, cosas que no puedo hacer durante el curso. Y si no toco la guitarra es porque no sé e igual me da pereza aprender, igual prefiero gastar el verano en cosas más monótonas y menos productivas… algo intentaré mejorar, eso sí. Lo que también espero es ponerme en forma, reconciliarme con el deporte.
Un verano sencillo pero memorable. ¿No es mucho pedir no? Espero que algún día podamos ir de parrisal o posas de agua, pero si no otra vez será.

Voy a soñar un poco, ya que creo que me lo he ganado ¡Despertadme cuando llegue septiembre!

Como decía pignoise:
Quiero tener malos pensamientos 
Quiero soplar en contra del viento 
Quiero pegar, sentirme violento 
Poder gritar en cada momento 
Quiero saltar, mover los cimientos 
Nunca parar, siempre en movimiento 
Sacar los pies por fuera del tiesto 
Quiero perder el tiempo 

Porque perder el tiempo también es efectivo, por contradictorio que parezca y todos debemos hacerlo de vez en cuando.