viernes, 16 de mayo de 2014

Villanueva

Escribo esta entrada, la número noventa y nueve porque hoy hace cuatro semanas que nos fuimos a Villanueva. Un Viernes Santo. Me desperté con el miedo que se pasa a veces creyendo que te vas a quedar dormido cuando tienes que hacer algo importante. Me levanté casi vomitando, muy amargo todo. Pensaba que no podría ni salir de casa, pero me armé de valor (si no me mataba). Llegué a la estación de autobuses, me tocó esperar un poco, estaba algo nerviosa para qué nos vamos a engañar, y de repente llegó el primer coche y bajó el ciervo supremo. Claritaa me llamó Terry, ¿pero qué haces?, ¿no te vas a levantar o qué? ahora viene tu ciervo -me dijo, o algo parecido. Y así fue, en el siguiente coche estaba él, y me presentó a Amaia y después a Alfred. El tan esperado momento, fue eso, corto algo incómodo y bueno, llegó el tercer coche. Y nos dividimos, montamos y nos fuimos. Stan y yo íbamos con Jorgiño de piloto y Yelmez de copiloto. Eran de mi pueblo y no los conocía de nada. Pasamos la hora y cuarto de trayecto haciéndonos (o haciendo) nuestras peculiares cobras hasta llegar a la capi. Dejamos los montantes en casa de Terry, (subimos hasta un séptimo por las escaleras) y nos dirigimos a Villanueva. Escopetas guiaba los coches, qué hombre, nadie sabe muy bien cómo pero sabía exactamente dónde tenía que ir sin haber ido nunca. Llegamos al polideportivo y nos reunimos con otros dos del equipo. Ya estábamos todos y fuimos a buscar bar para comer. Entramos a uno que tenía buena pinta y la verdad es que estaba bueno el medio bocadillo de bacon con queso que me comí (el otro medio se lo comió Stan aparte de dos bocadillos más JAJAJA). Estos personajes son unos adictos a las tragaperras y ahí donde veían una caían hipnotizados, pero al final conseguimos salir del bar y entrar al polideportivo, que es a lo que íbamos, a jugar unas 24 horas de fútbol sala. Era un poco ruinoso, ni marcador tenía, pero el Minabo se tenía que preparar para su primer encuentro deportivo. Inauguraban el campeonato, Stan se pegó mucho rato en el vestuario, supongo que evacuando todo lo que había comido, pero al final salió. Se enfrentaban a unos tíos más corpulentos, pero el Minabo controlaba el partido, hasta que un desafortunado gol los ponía en desventaja. Ni con Jorgiño de portero saliente mejoró la situación. Pero todavía quedaban dos partidos. Nos quedamos un poco chafados pero la tarde era joven, no eran ni las seis y había que buscar algo que hacer. Tras estar un rato en el poli picando cosas aquí hay que destacar uno de los dos momentos más impactantes del viaje... Alfred le dice a Terry: me voy a tirar un pedo que va a temblar todo esto (seña con el dedo de un círculo a su alrededor), mueve el culo a un lado y luego hacia el otro, siento como tiemblan mis pies y LA CARA DE TERRY (simplemente indescriptible). El otro momentazo Villanueva fue cuando Jorgiño me dijo algo así como: ¿jodo qué rápido coges confianza no? Yo no lo entendí pero me dijo que le había hecho antes así .l. con el dedo, lo que me dejó perpleja. Stan tuvo que intervenir para que todos entendiéramos, antes le había hecho a Jorgiño un gesto de un dos diciéndole que me había venido la pelota dos veces y el lo debió de ver mal JAJAJAJA se convirtió en el gesto de Villanueva y ahora cada vez que lo veo lo saludo así. Decidieron comprar chuches y nos quedamos en un banco a la sombra (los que cupieron) y otros dos enfrente en el sol, creo que Yelmez y Kiko. En estos momentos es cuando conocimos a Jorgiño en su máximo esplendor. Célebre fue su frase: ¿dos de quince? Quince y quince treinta, perfecto. Estuvimos un rato ahí y luego enfrente de un chino. Después fuimos a un bar a ver jugar a mi Atleti. La verdad es que como bar de sábado noche estaría bastante bien. Estuvimos un rato, unos mimos rápidos y a volver, que el Minabo jugaba otra vez. Sus rivales eran chavalicos de unos doce años, por lo que el Minabo lo tuvo fácil y ganó 14-0. Sólo quedaba un partido, la putada es que era a las cuatro de la mañana, ¿qué hacer hasta entonces? Decidimos cenar separados, nosotros cenamos en un kebab y luego fuimos al otro restaurante. Sólo un momento incómodo, donde tras aclarar que me dolía la cabeza no sé muy bien cómo ni por qué pero empezaron a hablar de que la primera vez siempre duele, lo dejaremos como anécdota. Allí, más tragaperras y coca colas y de repente Terry me enseña una Interviú para demostrarme que un cuerpo humano desnudo es lo más bonito que hay (obviamente no consiguió convencerme). Jugamos a las cartas, trapicheos entre Terry y Alfred, y después volvimos al poli. Estuvimos a nuestro aire riéndonos de las dos anécdotas, bueno me reía yo Stan sólo asentía, porque hasta esas horas no le dije de qué me había estado riendo toda la tarde. Nos hicimos fotos, me bañaron con cerveza. Nos dimos algunos paseos y finalmente jugó el Minabo y ganó. Pasamos a cuartos. Partido a las 12 de la mañana. Volvimos a la city a "dormir", porque estuvimos casi todo el rato de mimos varios hasta que le di a Stan su tan esperado libro Entrevista con el vampiro. A las siete y media de la mañana decidimos intentar dormir, sin mucho éxito.
Sábado Santo, tranquilos que esto ya acaba. Lo que iba a ser un viaje de tres días se quedó en dos, una sola noche, el Minabo perdió debatimos dónde comer, fuimos a PV colas inmensas, acabamos en Rotonda en el Wow, no me gustó nada y menuda sablada 2,30€  sólo la coca cola. Lo mejor fue el trayecto con la música de Jorgiño, tenía Chayanne (viva Chayanne), Andy y Lucas y entre otros Enrique Church, también conocido como Enrique Iglesias. Stan sucumbió y yo casi también. Llegamos al punto de inicio y me fui a casa.
Había pasado el tan esperado fin de semana, a seguir estudiando.
No sé si siempre recordaré esto, en parte por eso he escrito lo más relevante que recuerdo, no sé si se repetirá sólo sé que dicen que felicidad es estar en un sitio y no querer moverse de donde se está, si eso es así aquel viernes fue uno de los mejores días  de mi vida.

jueves, 15 de mayo de 2014

Miedo

Y en ese momento tuve miedo. Sabía que no podía seguir como lo estaba haciendo. Me estaba matando, estaba muriendo lentamente. Día a día me debilitaba, no lo suficiente como para que los demás lo notasen pero sí para notarlo en  mi interior. Era consciente de que si seguía así caería, tal vez más pronto de lo esperado. Era hora de cambiar. Hora de ponerle final.

viernes, 9 de mayo de 2014

6 de mayo

El 6 de mayo de 2013 estábamos en desdoble de inglés cuando no sé cómo surgió el tema de cómo nos veíamos dentro de un año. En esos momentos me encontraba en una de las etapas de más incertidumbre de mi vida. Segundo de bachillerato estaba acabando, tenía que hacer selectividad, si aprobaba irme a alguna ciudad, pensar qué quería estudiar, si me gustaría. No sabía si seguiría en contacto con mis amistades, si haría nuevas, si seguiría con mi reciente novio. Ignoraba si tendría que estudiar en verano, si me tocaría sacarme el carnet de conducir. Casi todo eran incógnitas.
Ahora, un año después puedo responder a todo esto. Empecemos.
Acabé segundo de bachillerato con buenas notas, aprobé selectividad con mucho esfuerzo (demasiado) de por medio, me matriculé en la universidad, grado en estudios ingleses. No me gusta. El verano fue peculiar, fue un buen verano. Estuve en Vinaroz, San Carlos y Badalona con familia y amigos. Me lo pasé bien. Las Interpeñas no alcohólicas fueron algo aburridas pero todo se supera. Lo malo del verano es que se llevó a mi abuelo y a mi perra, y eso es algo que supongo todavía no sé sobrellevar del todo. Dije que no quería sacarme el carnet de conducir y no lo hice, acabé muy quemada de selectividad como para estudiar en verano.
Ese buen verano terminó en las fiestas de Alcorisa, al día siguiente partíamos para la capi, empezaba la uni. Llegué como cual inexperta, no conocía a nadie ni me sabía orientar, los primeros días fueron malos. El paso de los meses no fue mucho mejor. Mucho que estudiar sin estar del todo formada para ello, miedo a suspender. Miedo a fallar. Miedo casi convertido en obsesión. Las expectativas de llevar dos años queriendo salir del pueblo se fueron para dejar paso a la nostalgia del pueblo querido. Quién me lo iba a decir. This is karma bitches. Aprobé las asignaturas del primer cuatrimestre, todas, milagrosamente. Estoy acabando el segundo, estoy petada de exámenes y trabajos pero ya no tengo miedo. Que sea lo que tenga que ser. A poder ser que no me caiga ninguna y así descanso en verano, que me lo merezco. No he olido una fiesta universitaria, lo más parecido fue la gymkana de bienvenida a la resi.
No sé cómo será el verano, si me tendré que sacar el carnet, si tendré que estudiar para recuperar, no sé si el 6 de mayo de 2015 seguiré estudiando esto, en la misma ciudad y con la misma gente, todo se verá.
Pasamos a recordar momentos de este año. Del verano nos quedamos con la excursión a Barcelona, no fue un día memorable pero le rezamos a la Pedrera y aprobamos selectividad. En el viaje a Vinaroz casi morimos por el exceso de velocidad del brillante conductor de ralis. San Carlos fue memorable, conocimos a Gabri y desde entonces cachondeo de mamasotes. Cumplí dieciocho años, cosa que no tenía del todo claro que iba a darse. Momentos buenos desde que empezó la uni ahora mismo del primer cuatrimestre si he vivido no me acuerdo. Pasé la peor Navidad de mi vida estudiando eso sí. Del segundo cuatrimestre podemos resaltar San Valentín, el primero de mi existencia en pareja, el Open ITF Aragón ya que nos introdujeron un  poco al mundillo del taekwon-do.  Las dos quedadas en Semana Santa con MRS. Y como no, Villanueva, hace tres semanas, que merece entrada aparte.
Y esto es lo que ha pasado en un año, parece poco pero no lo es. No he vivido grandes hazañas desde que empezó la uni, todo lo que dicen es un engaño. Sigo con mi novio, cosa que parecía no durar cuando empezó, pero con días de ritmo lento aún va la cosa.
Si me hubieran dicho el seis de mayo de 2013 que el seis de mayo de 2014 iba a llorar me hubiera asustado. ¿Claro que quién me iba a decir nada?

Y esto es todo, el seis de mayo de 2015 no sé dónde estaré, qué estaré haciendo ni con quién. Espero que no haya más muertes eso sí, habrá que vivirlo para contarlo.

viernes, 2 de mayo de 2014

Decir Te quiero

Por un beso de tu boca 
dos caricias te daría
tres abrazos que demuestran
cuatro veces mi alegría
y en la quinta sinfonía
de mi sexto pensamiento
siete veces te diría
ocho letras de un te quiero
porque nueve veces por ti vivo
y diez veces por ti muero.

Hay muchos tipos de te quiero, centrémonos en las relaciones de pareja. Hay personas que nada más comenzar una relación dicen te quiero, no sé qué haría sin ti. Este tipo de reacción me hace dudar de la credibilidad del sentimiento, no sé si se puede llegar a ser dependiente tan pronto, me parece hasta peligroso. Luego cortan a los dos días y piensan que sus vidas no tienen sentido, pero bueno esto da para una entrada sola. Otros no dicen te quiero nunca, lo dan por hecho, ya sea por vergüenza a expresar sus sentimientos o porque realmente no ven la necesidad de decirlo. También es cierto que demostrarlo es lo que realidad importa. Otros dicen te quiero cuando realidad lo sienten, un proceso evolutivo de meses, al principio cuesta decirlo pero luego te acostumbras a ello. Luego están aquellos que en privado no paran de decirlo pero en público parecen tener miedo a decirlo o demostrarlo.
Personalmente creo que decir te quiero es algo tan puro que hay que estar muy seguro de sentirlo. Sólo diría te quiero cuando tengo necesidad de decirlo y esto puede ser cada cinco minutos o una vez al mes. Me costó casi once meses y dos intentos fallidos decirle a mi novio que le quería en persona. En el fondo creía que si se lo decía le estaba mintiendo, que se lo creería y le haría daño pero no fue así. Porque era real. A pesar de la vergüenza que me daba cuando se lo dije sentí una gran relajación. Ya está. No hay marcha atrás. Pero la palabra te quiero crea dependencia. Gusta que te lo digan, pero ¿con cuánta frecuencia? ¿Es bueno oírla mucho? ¿La sobrestimamos después?

A veces hasta suena monótono. Y eso se nota. Cuando se pierde la magia en una relación ya no se dice te quiero de la misma manera porque ya no se siente de la misma manera. Cuánto se puede averiguar por el tono de un te quiero.
 Hay que decirlo cada vez que se tenga necesidad pero hay que decirlo si se siente de verdad, con los peligros que esas dos palabras conllevan, ¿te atreves a correrlos?