A veces pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo, y no
es así.
Pensamos que podemos dejar cosas importantes para otro
momento si hoy no se da la situación o si no nos apetece, porque otra cosa no,
pero tiempo no falta. Y no es así. Y es que a veces pasa tanto tiempo que se
cicatriza.
Uno no puede retener un sentimiento eternamente porque
quiera, porque ese sentimiento necesita ser cultivado cada día para seguir sano
y vivo. Si no se cuida se marchita, se va tan rápido como llegó.
Porque podremos ser dueños de muchas cosas, pero nunca
seremos dueños de lo que sentimos. Y a veces la vida nos parece muy puta,
porque soñamos algo con todas nuestras fuerzas y cuando por fin lo conseguimos
nos sentimos vacíos. Ha podido más el morbo que el propio sentimiento. Nos
decimos a nosotros mismos, “pero si tengo lo que quería”, pero la cosa es que ahora eso se ha
convertido en irrelevante.
¿Cómo hacer que algo no se convierta en irrelevante?
Cuidándolo día a día.
Pero dosificando, que no se convierta en obsesión. Porque
esa es otra, tendemos a magnificar los sentimientos, pasamos de cero a cien en
un instante y eso no puede ser sano ya con la misma fuerza llegó así se irá. No
es fácil, pero se debe intentar dosificar el sentimiento para que no sea ni
irrelevante ni destructor.
No, no he cambiado de tema a mitad de entrada van ligados,
volveré al primero.
No esperes a que aquello que espera eche raíces, actúa
cuando es el momento porque puedes
quedarte sin momento. Y será tarde, incluso para arrepentirse.
La mítica frase de nunca es demasiado tarde me parece un gran error de la humanidad, una frase de ilusos perezosos para conformarse otro día más. Experimentarlo y me contáis si es cierto pero yo no me arriesgaría. Sí que hay veces que es demasiado tarde, y o te comes las ganas o te olvidas, pero ya no se puede intentar.Y será tarde, incluso para arrepentirse.

