viernes, 25 de enero de 2013

Cuando el depredador ataca



A todos nos rodea un depredador, igual hasta varios. Personas cuyo genio hace que nuestro genio también se enerve, cuya presencia crea arrogancia y llega a quemar. Está por encima de nosotros, bien sea por edad, fuerza, capacidad de humillación, inteligencia, ímpetu… Estos depredadores son impredecibles, un momento están del mejor humor del mundo y de repente, a nada que hagas o digas, << bummm>>. Explotó sin siquiera mecha. Sólo hace falta un simple roce para que empiecen a expedir mierda. Para qué responder al ciego en cólera, que se grite y se responda a sí mismo, al aire, ciego de odio expulsa veneno de su boca y salpica, claro que salpica. Lo mejor es hacerse el sordo, pero que no te vea reírte, que las llamas de su odio flamearán sobre tu tierna cara. Piden respeto, piensan que no se lo das, irónico me parece cuando son ellos los que a nada saltan a la yugular. ¿Y luego qué haces con toda esa mierda que ha espetado su boca? ¿Te cabreas y no le hablas hasta que se te pase, o haces como si no ha pasado nada? Lo absurdo es que por mucho que digamos que no nos afecta su vómito de palabras como mínimo cabrea. Si algo sé es que nunca me echaré la culpa por creer haber desencadenado su furia, es su naturaleza la que lo hace ser asesino de momentos. Se vive con estos depredadores, adaptación natural lo llamo yo, pero lo difícil es que ellos se adapten y cambien.
La cosa será que cuando cambien quede alguien que los soporte.
Vivir con estas personas tiene que hacernos ver lo que nunca debemos ser. 

Relaja la raja. 

miércoles, 23 de enero de 2013

Momentos vitales, momentos de vital importancia


Mil cosas le pasan al mundo mientras a nosotros nos pasan las que nos tocan. Vivimos absortos en nosotros y no vemos más allá de eso. Al igual que un tú día pasas la tarde entera estudiando, esa tarde el gato de tu vecino del cuarto ha tenido un accidente trabajando y una persona a la cual no conoces recibe un premio  por el ensayo que le costó dos semanas preparar. Y mientras vivimos las cosas que nos tocan vivir nadie más sabe lo que nos pasa, y nosotros decidiremos si se lo contamos. Un día, estás en el instituto como una mañana más, empanándote en literatura y justo en ese momento “tu abuelo” se está muriendo.
El calvario que están pasando tus familiares que están con él, la presión del médico diciéndoles: es casi imposible que se salve, la agonía que él mismo sufre…  Y tú mientras tanto en clase, otro día más como siempre, bostezando y copiando apuntes.
Llegas a tu casa, comes,  y por la tarde llaman para darte la noticia. Se ha salvado, se recuperará.
Y es en ese momento cuando casi no puedes creerte lo que oyes, ha sido todo muy rápido, te has enterado ya cuando el problema había terminado. Te hablan con tono calmado, pero ¿Cómo procesas esa información? Tú no lo has vivido, no sabes el susto que se han llevado, lo que te hubieras asustado tú… No sientes nada, solo vacío, o como mucho pena. Parece un sueño.
Otro día te pasará a ti algo, se lo contarás a ellos y les pasará lo mismo. Lo malo ha pasado y sólo el que lo ha vivido es el que lo sufre. Se alegrarán de que estés bien, pero no pueden hacer otra cosa que no sea eso, y llamarte para ver cómo vas evolucionando.
Nuestras vidas giran cada una a su ritmo, con sus baches y sus cambios de velocidad. Mientras tú lees esto, un niño muere de hambre, un hombre inocente va a la cárcel, un borracho atropella a una mujer en un paso de cebra, dos locos se enamoran. 


miércoles, 16 de enero de 2013

Vayamos al grano


Somos redundantes. Me he visto obligada a hacer esta entrada ya que muchas veces estamos en esta situación, seguro que os ha pasado más de alguna vez, sobre todo en las redes sociales.
-¡Hola!
+Holaa
-¿Qué tal?
+Bien y tú?
-Bien también, ¿Qué cuentas? J
+Nada aquí y tú?
-Oye puedes pasarme la guía del trabajo de historia que se me ha perdido?
Recalco esta última frase porque es la clave. He puesto el ejemplo del trabajo de historia pero es aplicable a cualquier suceso.
Si quieres algo, ¿por qué no me lo has preguntado desde el principio? Es que además estas cosas a veces se ven venir y la persona queda hasta mal. Pero eso no es lo peor, imaginaos que cuando preguntas: ¿Qué cuentas? El otro dijera: Buah, no veas lo que me ha pasado hoy, estaba yendo a mi casa y de repente (…). ¡Le íbamos a pedir un trabajo y ya nos está contando la historia de su vida! Y claro, sólo queda escucharla y dejar que acabe para preguntar por lo otro, que si te urge estás jodido.
 Dejemos el decoro y vayamos al grano, ¡Que no pasa nada! Si necesitas algo pídelo, pero no te enrolles con amabilidades que no son más que falso interés en la otra persona, porque por lo menos acabarás antes y no serás visto como un interesado sin interés.

miércoles, 9 de enero de 2013

Paradojas del amor

A menudo vemos la frase "buscando el amor" ya sea por las redes sociales, o lo oímos directamente, pero yo creo que no es correcta.
¿Cómo se busca el amor? Una sonrisa que nos impacte, un rostro bello, una personalidad agradable a nuestro parecer... ¿Eso es lo que se busca? Yo nunca me he encontrado directamente con el amor, si alguien  ha tenido una conversación con él, o han salido de copas por favor que lo cuente. Es el amor el que nos encuentra a nosotros. Y de repente llega, y lo sientes, y no puedes evitarlo. Puedes preguntarte por qué, puedes no querer querer, pero no es posible. Por mucho que convenzas a tu mente nunca podrás dominar tu corazón. "Te quiero sin querer, porque por más que quiera no quererte, no puedo". Qué molesta situación ¿verdad? Querer enamorarse de alguien, por más buena persona que nos parezca pero no poder y todo lo contrario: enamorarnos, ser conscientes de no deber querer a esa persona y no poder cambiarlo. Y por mucho que digamos hasta aquí hemos llegado, ya no puedo seguir así, ya no miro más tu perfil, me voy a olvidar de ti... no lo haremos, Podemos intentar buscar sustitutos, pero no siempre funciona. Y cuanto más nos esforcemos en negarlo más importancia le estamos dando. De nada sirve convencerse a sí mismo de poder cambiarlo porque no tenemos esa capacidad. Y el día que dejemos de querer no nos enteraremos, dejará de importarnos y después de un tiempo cuando lo veas, ya no verás nada. Y entonces podrás alegrarte, (o llorar, o lo que quieras). Pero no es mérito propio, es el corazón, quien cuando esté preparado lo superará por nosotros.
Hay muchas canciones que hablan de esto, aquí os pongo dos ejemplos


I hate you but I love you

Y para finalizar, la frase de Vestusta Morla que resume este sentimiento: No sé lo que te hace grande, no entiendo de cómo y por qué