Si bien es cierto que el ser humano sabe quejarse (hasta desquita su furia con ello), también lo es que es mucho más fácil protestarle a un amigo sobre algo que él probablemente no puede solucionar, que manifestarse en voz alta ante quien comete la falta. Lo fácil es quejarse por detrás, desquitarse con otros que piensan igual, pero ¿cuántos son los que a la hora de la verdad sacan a la luz sus quejas? Si no se presenta la ocasión es comprensible que se deje pasar, pero si te presentan la oportunidad ¿A qué esperas? ¿Quién te oprime? ¿De qué te ha servido estar soltando tu discurso a terceros si cuando lo tienes que emitir te callas? Si no hablas tu queja no será conocida, puede que hasta sea repetida por esa persona. O se calla desde un principio y se come la rabia en silencio, o se tiene la valentía de hablar cuando llega el momento. Porque si no, estamos recurriendo a la hipocresía ¿A qué temes? ¿Tan poderosa es la persona? ¿Te va a coger manía hasta el día del juicio final? ¿Arruinará tu vida tal vez?
Actúa cuando tengas el momento, si no, vivirás sometido toda tu vida. Manifiéstate por aquello que defiendes, igual otros piensan igual que tú, y si tienen la valentía suficiente se harán eco. Y si piensan lo mismo pero no lo dicen, por lo menos tu conciencia quedará libre, el hipócrita no eres tú.
Corres el riesgo de que la persona que ha cometido el fallo se lo tome a mal y tome medidas contra ti, pero ¿A caso no merece la pena correr ese riesgo que callarse y padecer?
Ante todo eres libre, y eso es algo que nadie te puede quitar. Expón tus opiniones, siempre racionalmente, puede que no siempre te den la razón, pero también puede que consigas aquello que creías injusto cambie.
Joder, se me olvidó decirte que: ¡Por fin una canción decente! Te mereces el comentario. xD Presiosa!
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