domingo, 1 de julio de 2012

Verano


Verano amigos, verano. Yo lo defino como segunda Nochevieja ¿Por qué? Cuando llega esta ansiada época se hacen muchas promesas: este verano leeré más, aprenderé a tocar "tal" instrumento, mejoraré algún idioma, viajaré, no perderé el contacto con los amigos que no veré, dejaré a un lado el amor, me enamoraré, escribiré algo interesante...

De todas las cosas que nos proponemos no llegamos a cumplir ni la mitad. Nos vamos de vacaciones, el tiempo queda reducido, no nos apetece hacer lo que nos proponemos, lo vamos dejando para más adelante, vemos que no es tan fundamental y al final acaba el verano y no hemos echo nada.
Hoy estrenamos julio, yo me había propuesto actualizar más mi blog creando nuevas entradas, llevo dos semanas de vacaciones y en todo junio sólo he publicado una entrada. Dejar algo para el día siguiente que no implica determinada rapidez en su ejecución no tiene nada de malo, pero sólo en caso de que al día siguiente de verdad lo hagas y no te repitas mentalmente lo mismo que el día anterior.
Y es que es por eso que cada cosa debe hacerse en su determinado momento y no dejarla pasar, porque todo ese conjunto de promesas que no se llevan a cabo al final tienen un resultado común negativo: podemos perder la amistad con aquellos amigos con los que ya no tenemos contacto, no habremos mejorado idiomas (puede que incluso empeorado por no practicar), no habremos viajado, no habremos escrito nada provechoso...


Y estas cosas quedan pendientes cuando llega septiembre, pero al empezar septiembre vuelven las antiguas obligaciones, y aquellas promesas quedan pendientes para las vacaciones siguientes o simplemente se dan como causas perdidas.
Aprovecha el momento, pero tanto para el descanso como para los momentos de compromiso.

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