lunes, 30 de julio de 2012
¿Amistad o amor?
Uno de los problemas que más llega a hacernos sufrir. Yo lo interpreto como el tiro de soga, a un lado tira la amistad, mientras que por el otro presiona el amor. Y es que cuando conocemos a alguien que nos atrae queremos acercarnos a él, el primer impulso siempre es de amistad, pero a veces el camino gira en otro sentido y se convierte en amor. Y es aquí cuando empiezan a presionar las dos fuerzas. Por un lado no quieres perder la amistad con esa persona y por eso quieres negarte a aceptar que te has enamorado de ella o simplemente callártelo. Queremos pasar más tiempo con esa persona, porque de verdad disfrutamos con ella, queremos compartir nuestros momentos con ella y nos agarramos al sentimiento de la amistad, pero esto es un gran fallo, porque cuanto más amigo suyo eres más lejos estás del ideal de novio y más sufrimos cada instante que pasamos con esa persona. También es un fallo porque la manera de querer a un amigo no es la misma que la de un novio, por lo que no es una verdadera amistad. Y es que el hecho de lanzarse y decir "te quiero" a un amigo nos da miedo por temor a perderlo, y eso es lo único que no queremos ¿Pero qué hacemos? ¿Agarrarnos a una amistad que lo único que hace es consumirnos cada día o arriesgar aunque pueda llevarnos a la pérdida de relación con la persona en cuestión? Es difícil contestar a esto sin sopesar lo que nos estamos jugando. Lo único claro es que si de verdad quieres a alguien hay que apostar por ello desde el principio, porque el querer pasar por una amistad primero puede llevarnos a quedarnos atrapados en ella.
lunes, 16 de julio de 2012
El mordisco envenenado
Y al
girar la cabeza ella estaba allí. Me observaba con indiferencia pero los dos
sabíamos lo que iba a pasar. La miré con poca atención pues no me daba miedo,
para mí sólo era un juego, sin embargo ella parecía más animada conforme se me
iba acercando. Sólo tenía una oportunidad y debía usarla bien, yo me hacía el
duro, no se lo iba a dejar fácil. Su pelo se agitaba mientras ella circulaba
arriba y abajo examinando mi cuerpo. Yo permanecía inmóvil, dicen que en estos
casos es lo mejor. Me rozó el brazo al ritmo de una caricia, se estaba
acercando demasiado. Una ligera sonrisa apareció por mi cara, ella parecía
contenta pero no estaba complacida todavía. Estaba por rendirme, un simple
mordisco y todo acabaría, ella sólo buscaba eso… Pero antes de que terminara
con mis pensamientos ella ya había decidido. Sentí un pinchazo agudo en la
pierna seguido de un ligero dolor. Su veneno
mezclándose con mi sangre me hizo reaccionar de forma violenta. La
aparté de un manotazo y se alejó por fin satisfecha.
Y es
que ella era una abeja, que acababa de picarme en la pierna.
domingo, 1 de julio de 2012
Verano
Verano amigos, verano. Yo lo defino como segunda Nochevieja ¿Por qué? Cuando llega esta ansiada época se hacen muchas promesas: este verano leeré más, aprenderé a tocar "tal" instrumento, mejoraré algún idioma, viajaré, no perderé el contacto con los amigos que no veré, dejaré a un lado el amor, me enamoraré, escribiré algo interesante...
De todas las cosas que nos proponemos no llegamos a cumplir ni la mitad. Nos vamos de vacaciones, el tiempo queda reducido, no nos apetece hacer lo que nos proponemos, lo vamos dejando para más adelante, vemos que no es tan fundamental y al final acaba el verano y no hemos echo nada.Hoy estrenamos julio, yo me había propuesto actualizar más mi blog creando nuevas entradas, llevo dos semanas de vacaciones y en todo junio sólo he publicado una entrada. Dejar algo para el día siguiente que no implica determinada rapidez en su ejecución no tiene nada de malo, pero sólo en caso de que al día siguiente de verdad lo hagas y no te repitas mentalmente lo mismo que el día anterior.
Y es que es por eso que cada cosa debe hacerse en su determinado momento y no dejarla pasar, porque todo ese conjunto de promesas que no se llevan a cabo al final tienen un resultado común negativo: podemos perder la amistad con aquellos amigos con los que ya no tenemos contacto, no habremos mejorado idiomas (puede que incluso empeorado por no practicar), no habremos viajado, no habremos escrito nada provechoso...

Y estas cosas quedan pendientes cuando llega septiembre, pero al empezar septiembre vuelven las antiguas obligaciones, y aquellas promesas quedan pendientes para las vacaciones siguientes o simplemente se dan como causas perdidas.
Aprovecha el momento, pero tanto para el descanso como para los momentos de compromiso.
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