A veces, cuando nos mandan hacer algo que creemos que es excesivamente pesado para nosotros, nos mosqueamos. Se nos junta la
vagancia y el enfado y no queremos hacerlo. Dejamos pasar el tiempo, el trabajo sigue ahí. Cuando por fin nos dignamos a hacerlo, nos damos cuenta de que no es tan largo o pesado como parecía, hemos perdido más tiempo quejándonos que haciendo el propio trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario