Durante años he pensado que era antisocial, y orgullosa de
ello, pero estaba utilizando el término equivocado.
La semana pasada discutí con una amiga. Llevaba tiempo comportándose
un poco rude. Siempre era yo la que
me interesaba por ella, le preguntaba qué tal esto, qué tal lo otro y ella en
respuesta sólo me preguntaba qué tal con mi novio. Ni siquiera qué tal yo.
Le dejé las cosas claras. Le dije que yo así no iba a
seguir, que o mostraba más interés ella por quedar y se interesaba por mí o no
sería yo quien lo hiciera. Reconoció su culpa, se justificó alegando que ya no
quedaba con nadie, que siempre estaba estudiando y el poco tiempo que le
quedaba se lo dedicaba a su novio. Esto es comportarse como una persona
antisocial y no lo que yo pensaba.
Yo solía decir que era antisocial porque tenía muy pocos amigos
y me costaba hacer nuevos. Tengo un imán para los trepas y los populares
pertenecen a otro mundo que no me interesa. Esto en realidad es ser poco
sociable.
Ser antisocial y ser poco sociable no es lo mismo. Ni
parecido. Una persona es antisocial cuando no muestra ningún interés en
acercarse al resto y crear vínculos con ellos, cuando no se preocupa de ningún
amigo (de los pocos que tendrá). Una persona poco sociable se muestra abierta
siempre a conocer gente, aunque no es lo suficientemente capaz como para
congeniar con la mayoría.
Esto es una simple nota mental para aclarar mi cabeza. J
El
poder está para tomarlo. En la sociedad existen diferentes luchas por el poder,
ya sea político para gobernar una nación; laboral, para mandar por encima de
otros empleados; doméstico, los progenitores sobre sus hijos; escolar, los
profesores sobre los alumnos… Hay muchos, en definitiva, pero yo me voy a
centrar en el poder social y en la
lucha por éste.
Como
seres humanos poseemos la función vital de relación, aunque algunos apenas la
desarrollen. Esto a su vez indica que somos seres sociales. Necesitamos
interactuar con otros individuos, buscar vínculos en común y establecer
amistades. Hasta ahí todo va bien, el problema empieza en la finalidad para la
cual se crean esos vínculos, porque no siempre son involuntarios, las personas
tienden a crear vínculos artificiales porque tienen diferentes intereses con
respecto a las otras personas.
No sé
si me explico, lo que quiero decir es que no siempre somos francos en cuanto a
intenciones, a veces aparentamos para conseguir lo que nos interesa.
Esto es
lo que sucede en la lucha por el poder social, nos acercamos a las personas que
más populares, o más pinta de populares tienen, para pertenecer a ellas.
Llegados a este punto tengo que aclarar que en esta ocasión con poder social me
refiero a las amistades escolares. Escogemos las nuestras en función de lo que
nos conviene, a algunos la popularidad, a otros la indiferencia y a otros la
búsqueda de las personas más inteligentes para hacer los trabajos.
Esto
está marcado desde el primer día, los populares se huelen, todo el mundo los
detecta y ellos orgullosos de eso, los indiferentes van a su bola y no se
relacionan con el resto (y menos con los populares) a no ser que no sea
estrictamente necesario.
Aunque
quieras ser popular no vas a serlo si no das el perfil, puedes ir con los
populares pero pronto te darás cuenta de que no perteneces a ellos y el resto
lo sabe desde un principio.
El
verdadero problema está entre los populares, uno debe de sobresalir entre todos
ellos. Con dos acabarían creándose separatismos y eso no les interesa, así que
aunque a alguno le duela, debe subordinarse para no acabar fuera.
Esto le
puede generar rencor hacia los que están por encima de él, tienen el poder
social que él/ella desea. Y se lo hacen pagar, ¿Cómo? Uniéndose a los
indiferentes. Haciendo creer que es uno de ellos, que iba con los populares
porque no tenía otra opción pero en realidad no se sentía identificad@ con su
forma de ser.
Si eres
un poco inteligente te darás cuenta de que te está utilizando, que sólo busca
ser el cabecilla, el líder que nunca pudo ser, y para conseguirlo igual tenga
que ‘eliminar’ a aquellos que lo calan desde el principio ya que representan
una grave amenaza.
Pero a
un popular/cabecilla, no lo puedes juntar con un indiferente porque tienen
distintos intereses. Mientras uno busca ser el que sobresale de la clase el
otro sólo busca sobrevivir entre tanta farsa.
Lo peor
es que uno se dé cuenta y el resto de su grupo no lo detecte, tenga poca
personalidad y acabe dominado. Porque el inteligente será el desplazado por el
interesado.
El
interesado sólo actuará cuando tenga reales posibilidades: cuando los populares
vayan a otra clase, a otro turno, cuando no lo vean y no puedan descubrirlo
conspirando.
Sólo
hay que tener unas pocas de agallas y no inmiscuirse en esa lucha de poder
social, ya se comerán unos a otros.
El verdadero poder social lo tienes tú, poder de defender tu identidad y no verte dominado.
Memorias
de una clase de segundo de filología inglesa.
¿Te acuerdas de cuando eras pequeño y te metías conmigo sin
motivo aparente? Cosas de niños.
Hoy me ha surgido esta pregunta mientras esperaba en la
consulta del médico. ¿Se acuerda un adulto raya adolescente del mal causado al
prójimo durante su niñez? He pasado años esperando que personas de mi edad,
sobre todo chicos, maduraran (algunos todavía no lo han hecho, lo cual me
preocupa un poco).
Hay personas que dicen que la madurez es para las frutas, me
parece taaan ridículo. Siempre que he buscado afinidad con una persona lo
primero que miraba era su madurez, sin esta no llegaríamos a ningún sitio.
Es tan importante saber ponerse filtros… Y claro, cuando uno
es un niño no sabe. He visto niños cometiendo faltas hacia otros niños, incluso
sobre adultos, que me parece monstruoso sólo recordarlo. Hasta sobre gente que
pasaba por la calle y no conocían de nada. Y ahí surge mi pregunta ¿Os acordáis
de eso una vez habéis madurado? Porque yo no he podido olvidarlo.
Cada insulto, cada empujón, cada risa recibida hacía mella.
Durante algún año llegué a pensar que me había hecho inmune pero la verdad es
que no. Todo suma. Aunque no me afecte a mí afecta a mi entorno.
Los niños son verdaderos monstruos, porque no miden sus
palabras, pero hombre, cuando llegas ya a los doce-trece años algo de filtros
has de tener. Pues algunos incluso peores, ya que son más fuertes y con ello,
más peligrosos.
Pregúntale a esa persona insegura sobre sí misma qué le ha
llevado a eso. Pregúntale a ese chico que no se quita la camiseta por qué no
quiere mostrar su cuerpo. Pueden ser paranoias suyas, pero a quién vamos a
engañar, casi siempre las detonan terceros.
¿Y las huellas que dejasteis en aquellos años de rebeldía
casi justificada, pero nunca cuándo se borrarán? De tu inconsciencia nace mi
inseguridad.
Y vuelvo a lo mismo, ¿te acuerdas de todo eso? ¿Lo has
olvidado o actúas como si nada? Porque a mí me pasa que con gente que me ha
tratado muy mal ahora me llevo bien. ¿No tienen ni el más mínimo sentimiento de
culpa? ¿No te avergüenzas? ¿Pedirán algún día perdón? ¿Serviría de algo?