La sociedad tiene un grave
problema. Cada vez desde más pequeño el ser humano se ve dependiente de su
teléfono móvil. Niños de siete años con móviles, pero ¿para qué los pueden
necesitar? Un móvil es muy útil y cada adulto que lo crea necesario debería
tener uno. Ya en la adolescencia empiezan a convertirse en imprescindibles,
caemos en sus redes y quedamos atrapadas en ellas.
Primero se usaban para llamar y
enviar mensajes, pero luego sus capacidades fueron aumentando. Ahora ya casi
nadie llama, por no hablar de mensajear, ahora hay otros métodos. La aparición
de internet móvil ha supuesto toda una revolución. Esta entrada es sobre el
famoso Whatsapp y redes como esta.
La gente se refugia en ellas cuando
no tiene otra cosa que hacer pero también cuando debería estar haciendo otras
cosas. Es preocupante ver como cuando llegas a un sitio nuevo la gente no se
esfuerza en socializarse sino que prefiere sacar su móvil, evadirse del mundo y
hablar con gente ya conocida.
¿Cómo conocer gente nueva así? Es
realmente complicado. De primeras no puedes, da vergüenza interrumpir, igual
hasta es una conversación importante. En la mayoría de los casos seguro que no
lo es. Después de todo, ¿de qué tanto tenemos que hablar a todas horas por el
móvil? Se nos acaban los temas de conversación.
Cada día más atado, el ser humano
lo utiliza mientras come, estudia, está en el colegio/universidad/instituto,
hace cola en el supermercado, espera a que llegue el autobús, le están cortando
el pelo…
No digo que no sea útil y no
debamos hacerlo, sino que hay que moderarse.
Para todo hay tiempo. Ante todo socialízate en persona. Pasas horas en casa
hablando con gente a la que no tienes delante y cuando la tienes no le prestas
atención porque estás chateando con otros. No tiene sentido.
No lo apreciamos pero tal vez
estamos dejando pasar gente valiosa de largo por estar conectados en ese
momento.
Algún día pasará el amor de tu vida
por delante de ti y no te enterarás porque estarás pendiente de la última
cadena que te enviaron por chat.