Sinceras
lágrimas caían
Tras las
palabras que su boca profería.
En su
rostro se dibujaba
La
sensación que en ella causaban.
Al
instante borrarlas quiso,
Pues
salieron de su boca sin permiso.
No era
él quien había hablado,
Era su
alma quien se había manifestado.
Y es que
callarse largo tiempo
Conduce
a un rápido estruendo.
Todo
esto no pasaría
Si en su
momento
Las
cosas no se callarían.
No hacen
falta grandes hechos
Para
desencadenar el huracán,
Pero
hará falta mucho esfuerzo
Para que
todo vuelva a ser normal.


No hay comentarios:
Publicar un comentario