Extraña, extraña debilidad
No sé en qué momento se creó,
¡Es sólo una obsesión!
Pero tiene la fuerza de una eternidad.
Golpea, con entusiasmo y curiosidad,
Con alevosía y desenfreno,
Quema más que el queroseno.
Y a gran velocidad.
Se agarra, con la fuerza de un gigante.
Domina, como la mano al guante.
Se necesita, y duele,
Duele cuando falta,
Mientras al cuerpo envenena.
No se libra ni una mísera vena.
Conduce nuestro ánimo,
Acelera nuestras ansias,
Aviva el desconcierto,
Y nos hace víctimas de sus baches.
Nos enferma y nos cura,
Todo forma parte de su locura,
Parece sólo un juego
Pero es nuestra vida la del tablero.
¿Qué debemos hacer?
¿Cómo nos podemos desentender?
A saber...
Sólo ella viene y va,
Extraña, extraña debilidad.

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