viernes, 28 de octubre de 2011

Problemas

Problemas, ahora a todo se le llama problemas. No saber qué ponerse para salir, que no te llame un amigo, no saber qué cenar, que la persona que te gusta no se ha dignado a mirarte, que te castiguen si salir un sábado, no poder conectarte a Internet... y muchas otras cosas que nos hacen ponernos nerviosos, perturbar incluso a otros con nuestras paranoias. Pero si eso son problemas ¿qué son las enfermedades? ¿Qué es entonces padecer de algo que no tiene cura? Ya sea una grave enfermedad o unas simples migrañas,  lo que supone es que  permanecer tendido en la cama durante un par de horas totalmente a oscuras y sin ruidos, incluso pérdida de la vista... ¿Pero cómo vamos a comparar esto con alguno de los anteriores problemas? Es mucho más grave no saber qué ponerse al día siguiente como no... Es mucho más grave tener problemas en la red ¡No poder usar las cuentas sociales! ¿Durante cuánto, una hora, media tal vez? Qué gran tragedia, mientras nos lamentamos por la lentitud del router ¡El tener que esperar para poder ver las nuevas fotos que un amigo a subido! gente muere de hambre, en la guerra o de cáncer. Pero eso no nos importa, porque tampoco nos afecta, o no directamente. Y cuando nos afecta es cuando vemos realmente la gravedad del asunto. ¿A un enfermo terminal le importa qué ropa llevar al día siguiente? Probablemente siga llevando un pijama de hospital, si es que llega al día siguiente... Con todo esto sólo quiero decir, que a la hora de llamar a algo problema valoremos la importancia de este y si merece realmente ser llamado como tal.



No hay comentarios:

Publicar un comentario