jueves, 31 de diciembre de 2015

Peligro, dependiente


La vida está llena de peligros, pero sin duda, uno de los más tóxicos es la dependencia. No creo que nadie decida ser dependiente a algo, simplemente acaba sucediendo. Dicen que se tarda veintiún días en adquirir un hábito, normal acostumbrarte y luego no querer renunciar a él.
El peligro de la dependencia reside en que cada vez quieres más. Algo empieza como un tonteo, ya sea probar una sustancia, probar una persona, una red social, pero acabas enganchándote.
Ser dependiente significa no poder vivir sin algo. La dependencia crea ansiedad, angustia, tu vida a veces se paraliza y necesitas de eso para continuar. El resto de cosas son absol
utamente absurdas. Tú quieres tu sustancia. El reto reside en aprender a vivir sin ello, en ver lo equivocado que estás y recapacitar antes de cometer alguna locura.
Hay que concienciarse y ver que nada es imprescindible. Que tu sustancia, incluso si es una persona y esta es buena, es innecesaria para sobrevivir. Si la tienes, sé feliz, si se va no te ahogues en su falta. Nuevos hábitos vendrán.
Desde luego que si dependes de una persona debes aprender a vivir sin ella, porque se puede ir o se puede dar cuenta de que dependes de ella y asustarse. A veces nos enorgullece ver como alguien nos echa de menos pero eso de “no puedo vivir sin ti”, “no sé qué sería de mí sin ti” son mitos infundados en una idea que nunca ha sucedido. Vive sin esa persona por un periodo largo y después dilo, si todavía crees que tienes razón.
Y si alguien depende de ti, no te aproveches, enséñale lo muy equivocado que está.

 La vida depende en no depender de nada que no sea uno mismo.