martes, 24 de junio de 2014

Pasado pisado

Conocemos o creemos conocer a las personas, y eso influye en nuestro trato hacia ellas, en cómo las vemos. Tanto en el terreno de la amistad como del amor lo curioso ocurre cuando alguien que no conoce a otra persona la ve por primera vez. Nosotros estamos influenciados por nuestras vivencias con esas personas, pero cuando alguien nuevo conoce a alguien que no nos cae bien o con quien no saldríamos en la vida y le gusta es el acabose.
No lo podemos entender, se trata de una persona despreciable, o de un friki, de un marginado, de un machista, de un feo, tiene un defecto (o varios) que lo hace repulsivo o simplemente no nos cae bien, tiene una mala reputación (esto es de lo más común). Eso pasa porque lo conocemos desde hace tiempo. El problema está en que normalmente tendemos a opinar.
Buscamos (involuntaria o voluntariamente) que la otra persona piense igual que nosotros. Y es ahí cuando lo hacemos, contamos el defecto de esa persona. Ahí, es el otro el que decide si dejarse influenciar por nuestro comentario o ignorarlo y conocer desde cero a esa persona.
Cuando conocí a una de mis mejores amigas dos días después me estaban contando barbaridades sobre ella, sobre como la veían en su pueblo. Me quedé pensativa, a mí me había parecido una persona normal, maja. Sin en cambio era rara, porque si lo decía gente que la conocía tenía que ser así.
Esto también se da en el amor, conoces a alguien nuevo y el resto empieza a decir: pero cómo te puede gustar ese, ¿no sabes lo que se dice de él?
Decirse se dicen muchas cosas de las personas, lamentablemente muchas no son ciertas pero decidimos creerlas porque si nos las cuenta alguien que nos cae bien para qué nos va a mentir. Y aunque sean ciertas ¿podemos juzgar a alguien por algo que ha hecho, por cómo ha sido en el pasado? Ahora es diferente, ha cambiado, no podemos reprocharle algo de lo que no somos testigos.
Desafortunadamente el 90% de las personas se va a dejar influir por lo que tú le cuentes del otro. Pero es curioso ver como en el caso en que no decidimos investigar sobre el pasado del otro, cuando nos basamos en lo que vemos nosotros mismos triunfa una relación.
Y hasta puede, que con el paso del tiempo, esa persona nos cuente el porqué de su mala fama y entonces ya podremos juzgar. Aunque seguramente nos parecerá inútil ya, porque es algo que no hemos vivido, sobre lo que no podemos opinar, no le daremos mucha importancia.
Con todo esto quiero decir que no hay que investigar el currículum de una persona antes de establecer una relación, deberíamos limitarnos a conocerla y después juzgar a favor o en contra.



Y esta es mi entrada número cien, gracias a todos aquellos merodeadores y a mis lectores usuales por haberse pasado alguna vez por mi blog y hacerlo posible y perdonar por no escribir nada más que dos, tres o cuatro entradas al mes, no tengo más tiempo. ¡Vamos a por las cien siguientes!